'El respeto y afecto mutuo hizo que se vieran los frutos en la cancha”

miércoles, 2 de enero de 2019 · 00:00
Germán Vicario El entrenador de Atlético Ticino valoró la “valentía” y “esfuerzo” de sus dirigidos para lograr el título. “Siempre tuve una fe ciega en estos jugadores”, recalcó, agradeció a “toda la gente de Ticino” y que este nuevo título significa “devolverle un poco a la familia el tiempo perdido”   Germán Vicario reafirmó el ultimo domingo los porqué, en el fútbol villamariense, está catalogado como de los mejores entrenadores de la actualidad y también con una proyección importante para lo que viene, por más que el camino recorrido desde su proyecto exitoso en las inferiores en Yrigoyen viene de varios años atrás. Hizo el camino correcto, no apuró los tiempos, contó con aciertos, errores, aprendizajes y, esencialmente, cumplió los objetivos claramente trazados en todos los procesos que condujo. Le tocó, en primer momento, masticar el dolor de las finales perdidas. Y luego llegaron las alegrías máximas, con el club de sus amores, Yrigoyen y antes y ahora, con el otro club que lo tomó como uno más del pueblo y del club, Atlético Ticino. Vicario, con 40 años, entró a la historia en ambas entidades en los últimos años. En los Diablos Rojos por el bicampeonato en primera, títulos en reserva e inferiores; y en Ticino, por ser el técnico más exitoso (logró dos de los tres títulos que tiene el Albirrojo) de su historia. Y esto se debe a que no se achica, va al frente, como lo demuestran sus equipos y porque logró una fidelidad exitosa con los suyos, tantos sus dirigidos como sus colaboradores, y por algo es que se repiten muchos nombres en los cuatro títulos que tiene como entrenador en la máxima división del fútbol local. Así lo dejó en claro en su primera sensación sobre el título, el último domingo: “En un abrazo con Marcelo Becchero me dijo ‘cuando te llamé en enero el objetivo era claro, había que jugar cosas importantes’, y para eso Ticino tenía que invertir y nosotros, responderles. Entonces cargamos con la mochila de devolverle al pueblo y a toda la gente que vino a alentarnos y al dirigente que día a día está con nosotros, el esfuerzo y el trabajo. Y bueno, se logró con un título, que es mucho mejor”. Vicario, además, por cómo se dio la serie, detalló: “Hace 18 años era un pibe que recién estaba arrancando en Yrigoyen y estaba en la cemento llorando por el título perdido, por penales, con Playosa, luego de tres empates, como lo fue ahora… Y entonces me provocaba cosas raras en lo interno por lo que era la definición de esta serie, pero siempre le tuve una fe ciega a estos jugadores. El esfuerzo, la dedicación y el respeto y afecto mutuo hizo que se vieran los frutos adentro de la cancha”. También valoró al rival, al cual dirigió un par de años atrás, llevándolos a semifinales, y manifestó: “Playosa fue un digno rival y es admirable. Lamento por lo de Quico (Servetti), le tocó errar un penal decisivo, porque en mi paso allá encontré amigos y buenas personas como él, Piva, Fabri (Garetto), Aimar, Acosta… La verdad que felicitaciones al rival, fueron un duro escollo”. “La verdad es que esta final brindó honestidad y quien convirtió más penales ganó, nada más, no hubo cosas raras y por eso también estamos muy alegres”, añadió. De las finales, en tanto, expresó: “Fuimos al frente, nos chocamos con un equipo que defiende bien, nunca pudimos estar ganando en la serie, siempre en desventaja, pero tuvimos la valentía de ir al frente, empatar el partido y en algún momento hasta merecer ganarlo. Así que, satisfecho. Los jugadores fueron unos fenómenos”. Sobre el nuevo título, mientras tanto, comentó: “Son premios. Todo inicio de torneo genera expectativa y Ticino la tenía. Hasta nos habían dicho que éramos los posibles campeones y había que demostrarlo. Por lo que, previo a la tercera final, en la charla les dije a los jugadores que carguemos la mochila del protagonismo, de ir a buscar el partido aunque sea desde el hambre, y Ticino lo demostró y esa es la satisfacción”. Por su parte, sobre el cambio de sistema de una final a otra, que fue clave para el resultad final, Vicario sostuvo que “en el mismo partido en Ticino tuvimos que cambiar. Era un estilo que habíamos probado y salió bien, pero por ahí estudiando al rival creíamos que no era conveniente. Pero la verdad es que los jugadores salieron satisfechos, realizados y se sentían a gusto, por lo que lo sostuvimos en las otras dos finales”.   “Agradecido” Por otra parte, Vicario hizo referencia a la relación con todo Ticino, un club del cual se enamoró desde su primer paso. “Hay cosas que le pasan a las personas y te decís ‘tanto te lo merecés’. Después uno se refleja con el tema del trabajo y demás, pero en todo esto del fútbol tenés que tener suerte también, porque la pelota pega en el palo y sale o entra; pero también hay laburo. Por lo que, agradecido a la gente de Ticino que me tiene un respeto que creí que nunca me iba a pasar y agradecido de por vida”, dijo. El nuevo logro, además, en lo personal significó: “Devolverle un poco a la familia el tiempo perdido. Previo a la final del domingo les mandé un par de mensajes a mis hijos y a mi señora sobre eso, que le iba a devolver si podíamos con un triunfo la alegría que quedó frustrada en algún que otro desencuentro o en alguna que otra dejada de estar por decirles no, porque primero estaba el trabajo porque, si de alguna forma lo tomo a esto, es como un trabajo”. “Así que -continuó- es eso, devolver con este título algo de todo a ellos. Y a la gente de Ticino, que no tiene precio, no tiene techo y solo le tengo agradecimiento. Me imagino volviendo el día de mañana, el próximo año o cuando sea con la tranquilidad de haber dejado algo más que títulos”.