Ticino, con temple de finalista

domingo, 9 de diciembre de 2018 · 00:00
LIGA?VILLAMARIENSE - Clausura - Semifinales - Revancha A pesar de perder 1-0, el Atlético sacó adelante la serie en Arroyo Cabral, ante Rivadavia, que llegaba como candidato y se despidió del torneo con solo un partido perdido, el de la semana pasada Escribe: Diego Pellegrini Fotos: Osvaldo Carballo Ticino a la final. Con temple, sacrificio y mucha entrega, Atlético sacó adelante la serie contra Rivadavia y, a pesar de caer derrotado por 1 a 0, pudo festejar en un reducto casi inexpugnable en la Liga Villamariense de Fútbol. Fue 3 a 2 el global para los de Germán Vicario, haciendo pesar y mucho el gran partido de la ida, en donde pudo festejar por diferencia de dos. Ayer, quien llevó las riendas del juego fue el Verde, pero merced a la victoria y a que Fabián Montiel fue una de las figuras de la tarde, nunca dio la sensación de que el local se lo “llevaba por delante” al visitante. Entonces Ticino hizo su negocio y se encontró al final de la tarde festejando alocadamente con los suyos, el pasaje a la serie más importante del torneo Clausura. Se dio el partido que se esperaba. Rivadavia salió con todo buscando ese gol que le de tranquilidad de cara a una remontada, que finalmente no se dio. Allí, Ticino se resguardó contra el arco de Montiel y supo sobrepasar algunas chances de peligro del local. Rápidamente, Maximiliano Le Roux, le daba al travesaño, luego de que el uno albirrojo despeje un centro “venenoso” de Nicolás Gayoso. Era el arranque soñado por los locales pero el horizontal jugaba a favor de Ticino. Al rato, tiro libre de Franco Gozzerino, Montiel resbala quedando fuera de la jugada, pero la pelota toma efecto y sale pegada al palo. Eran las dos primeras de un Rivadavia que iba con todo, pero sin mucho juego. Ticino intentaba con sus volantes de buen pie manejar los tiempos del encuentro, por momentos lo lograba y por momentos no. Gonzalo Bertola era lo más activo que tenía el visitante, pero carecía de compañía en el ataque, ya que tanto Matías Bendazzi como Ayrton Páez, lucían aislados del equipo. Por ende, las pelotas paradas eran claves para ambos. Atlético la tuvo de tiro libre pero el disparo - centro de Bertola dio en el travesaño de Marcelo Berardo. Esa, más otra pelota parada de Bertola, que Bendazzi no pudo aprovechar en el rebote de Berardo, fueron las únicas del ticinense en la primera etapa. Rivadavia sufría el orden táctico que mostraba su contrincante y comenzaba a caer en la trampa del nerviosismo, al ver que no le encontraba la vuelta al partido. No obstante, antes del final de la primera etapa el local tuvo dos, un cabezazo de Elián Geremía, que tapó Montiel y una doble en donde Gayoso con pudo con el arquero rival y en el rebote, Le Roux la mandó afuera. En el complemento, la historia se escribía de la misma manera, uno proponiendo y el otro atento para sorprender con algún ataque. Claro que a los 5´, llegaría la jugada que tanto esperaba Rivadavia. Maximiliano Bustos ganó por la derecha, Javier Bergese contactó con el delantero y el árbitro Alexis Carranza marcó penal sin dudar. Otra vez cara a cara, como el domingo anterior, Gozzerino y Montiel mano a mano, y nuevamente el volante tuvo la calidad “soltando” el balón para decretar el 1 a 0 favorable a los locales. Festejo de Marcelo Santoni y compañía, que se esperanzaba con un segundo tiempo prometedor. Pero llamativamente, tras el gol, el equipo de Arroyo Cabral perdió profundidad y Atlético comenzó a manejar los tiempos del cotejo. Lejos de afectarlo al visitante, el golpe de estar abajo en el marcador, lo fortaleció. Se adelantó unos metros en la cancha y empezó a “jugar a la pelota” lejos de su arco. Bertola, Coria, Páez y asociados, aportaron a la causa para que el visitante no sufra. Los centrales Peralta-Bettiol, sacaron todo al igual que Lautaro Monje, quien se retrasó algunos pasos y también fortaleció la defensa. Así Ticino volvió a jugar la semifinal que más le convenía. Lo pudo haber empatado a los 29´, cuando un centro de Bertola dejó solo a Manu Coria, pero el frentazo del ex Alem y Alumni, salió afuera. Con Andrés Vincenti y Javier Demarchi en cancha, Santoni movió la estantería porque sacó a su nueve (Geremía) y adelantó a Le Roux, para ver si obtenía mejor calidad en los ataques. Pero las chances del local solo aparecieron sobre el final, en el “como sea”, cuando ya todo valía. Pelotas al área de Montiel, hicieron que los cabralenses estén cerca del segundo tanto. Cabezazo de Vincenti, tras un tiro de esquina, más algún tiro libre de Gozzerino, que salió sin peligro. Vicario se la jugó por Delmo Bechero y Jorge Martino, ya sobre el epílogo, tratando de aguantar lo conseguido. Y así fue, solo la tapada del final del Batata sobre Javier Demarchi, fue la posibilidad que tuvo el local, pero el destino y las manos de Montiel dijeron que no. Que era la tarde de Atlético, quien festejó a más no poder, sabiendo que se viene lo mejor, la gran definición ante un viejo conocido, el Sportivo Playosa, rival en la fase regular del torneo, en donde ambos festejaron en su reducto cuando se enfrentaron. La historia será otra, una nueva página se escribirá y Ticino está listo para llenarla de gloria.  

Con figuritas repetidas

El último campeonato conseguido por Atlético Ticino fue en 2013 justamente ante Rivadavia de Arroyo Cabral. Aquel Albirrojo también era conducido tácticamente por Germán Vicario y contaba entre sus filas con jugadores que volverán a disputar una final con el conjunto ticinense, entre ellos: Acosta, Bértola, Bianchi, Coria y Páez.  

La figura

Fabián Montiel Estuvo infalible a lo largo de los 90 minutos. El uno de Atlético Ticino apareció en los momentos claves del pleito para frenar los ataques de Rivadavia. En un par de oportunidades en la primera etapa y con dos atajadas claves en el complemento, Montiel le dijo que no a los rivales.  

El árbitro

Alexis Carranza Tuvo una tarde correcta, merced a algunas fallas menores que no incidieron en el trámite del partido. Supo manejar el juego, a pesar de que le faltaron algunas amarillas, pero las que mostró fueron acertadas. No tuvo inconvenientes en ningún momento del pleito.