'Empecé para salvarme del Servicio”
lunes, 31 de diciembre de 2018 · 00:00
TIRO - Elso Dellamaggiore
El tirador sigue disfrutando de un deporte, como lo hacía en sus comienzos. Esta temporada cumplió 50 años de practicarlo en forma competitiva, y al igual que el viento, sigue soplando a pesar del tiempo pasado
Entrevista Gustavo Ferradans
Si uno intenta mencionar referentes de un deporte, al hablar de tiro aparecerá el nombre de Elso Dellamaggiore. Lo mismo sucederá, si buscamos un apellido que sea sinónimo del deporte que practica, donde muchos volverán a coincidir que Dellamaggiore está indiscutiblemente asociado con el tiro desde hace muchos años.
Es que pasaron cinco décadas desde que el tirador se acercó a la competencia en esta disciplina y algunos más cuando llegó al Tiro Federal, para comenzar a practicar un deporte que se convirtió en su gran pasión.
Es imposible enumerar todos los campeonatos en los que participó, porque seguramente, si él mismo empieza a recordar, encontrará que conoció casi todo el país, recorriendo sus rutas para ir a tirar en un polígono que “ese fin de semana” proponía un nuevo torneo.
Nació en Arroyo Cabral, el 31 de julio de 1948 y luego “a los 3 o 4 años” se fue a vivir con su familia La Palestina, para años después radicarse en nuestra ciudad. En lo personal, “me casé muy joven, tenía 22 años, con mi mujer tenemos dos hijos y tres nietos”.
Fue durante tres períodos presidente del Tiro Federal Villa María y campeón Nacional por equipos en 1993 e individual en 1995, siempre en Pistola Libre. Luego sumó varios más por equipos en Senior y en los últimos años, ya entre los Veteranos, totalizó cerca de la decena de consagraciones, aunque fueron muchos más los podios.
Elso Dellamaggiore dialogó con El Diario, habló de su permanencia y de esta pasión que lleva varias décadas, ya que está cumpliendo los 50 años en el tiro, si se suman las temporadas en que lleva compitiendo.
-¿Cuándo comenzó a relacionarse con el tiro?
-Arranqué cuando tenía 18 años. En ese entonces decían que si reunías las condiciones de tiro, el Servicio Militar era más aliviado y de menor duración. Hasta podías quedar exceptuado. Empecé así y pude rendir las condiciones. Debido a eso me hice de amigos, me empezó a gustar y seguí yendo. Pero en ese tiempo no competía, aprendí a tirar con fusil y luego otras armas. En esos tiempos en el Tiro Federal estaba Simonetta, quien luego me puso como instructor. Por entonces los polígonos estaban bajo la tutela del Ejército. Me entusiasmé y empecé a tirar y más tarde empezamos a competir, de a poco, con fúsil.
-¿Fue probando otro tipo de armas con el tiempo?
-Empecé con fúsil Mauser, luego con carabina. Por ahí aparecía uno que te entusiasmaba con otro tipo de arma y ahí seguíamos. Siempre tuve la idea de llegar a los campeonatos nacionales y fui uno de los primeros que llevé los equipos a los nacionales, buscando competir en otro nivel, porque acá había un techo y siempre competíamos entre nosotros. No se podía llegar a nada o de tener un arma mejor. Ya no veía la gracia de ganar entre nosotros. Así empezamos a viajar.
-¿Y cómo fue ese inicio?
-Empezamos con los campeonatos zonales, viajábamos a Córdoba, a San Francisco, Río Cuarto, en ese torneo también se tiraba en Villa María. Ese nos dio un impulso. Anterior a eso, ya empezaba a tirar con carabina. En ese tiempo ganamos la Copa Suiza, que era un torneo de los más importantes de Córdoba, de nivel provincial de mucha importancia. Luego empecé a tirar con pistola. Hacía Pistola Libre, luego compré una de aire. Me empecé a inscribir en torneos nacionales y creo que llegué a tener un buen nivel.
-A esos nacionales se suman otros torneos de nivel internacional…
-Exacto. Estuve varios años en el seleccionado argentino. Fui un par de veces a competir a Chile, también a Brasil. Previo a los Juegos Panamericanos de 1995 (se realizaron en Mar del Plata), quedé afuera porque eligieron a otro que era de Buenos Aires. Cosas que pasan en todos los deportes que se manejan desde Buenos Aires. Esos fueron mis mejores años, en el 95 y 96.
-Ha sido protagonista de una camada de tiradores con nombres importantes, entre ellos Daniel Felizia, Tomás Modesti (villamariense radicado hace muchos años en Río Cuarto).
-Modesti ahora tira poco, pero lo considero uno de los mejores tiradores que hemos tenido en nuestra provincia. Felizia también. Lo que tiene Daniel es su respaldo económico. Eso le da más posibilidades que al resto. Tiene un polígono propio para su práctica y también es un muy buen tirador, actualmente todavía compite. Ambos tuvieron muchas presencias internacionales. En esos años que competíamos en los nacionales había 120 o 130 en cada disciplina, había que esperar que te tocara el turno; hoy eso no pasa. En este momento el nivel es muy bajo. Antes, en Pistola Libre las marcas no bajaban de 540, 545 o 550 puntos. Ahora, se gana con 520 puntos. Con ese puntaje, que es bajo, no se puede ir a competir a ningún lado. En pistola de aire ha surgido un joven de Córdoba, Juan Fragueiro, que está pegando muy bien, creo que es el único. Está en un buen nivel, tiene condiciones. Si sigue creo que va a llegar alto, tiene condiciones. En el polígono local también hubo tiradores que anduvieron muy bien, con muchas condiciones, como Juan Carlos Accastello, Osvaldo Sánchez y Claudio Diyorio, que aún sigue tirando.
-Para ser un buen tirador, ¿no todo pasa por la puntería?
-Hay que tener concentración, pulso, una buena vista, a mi edad ya tengo problemas por eso, se me complica y se me cansa. A pesar de eso sigo. Son pocos los deportes que te dan la posibilidad de tener mi edad y poder competir. No todos siguen, es cuestión de mantenerse. Algunos que pegaban antes 540 puntos, y ahora pegan 480, no se conforman con ver esa disminución y no van más, por eso van dejando. Lo hacen un tiempo y luego van dejando.
-¿En su caso es como una terapia?
-Es una terapia. Como todos. Cuando hay un campeonato pasa lo mismo cuando se es joven o más viejo, cuando uno compite lo hace para ganar y antes de tirar uno se pone nervioso, aún hoy. Pero es una buena terapia. Además de ser un buen momento de juntarte con amigos, conozco gente de toda la República y me conocen de todos lados. Son grupos sanos, donde nadie quiere destacarse más que otro. Acá somos todos iguales y no se mide a la gente por lo que es o no, o por lo que pueda o no tener. Eso fue siempre así. Es lo que me gusta del tiro.
-¿Le ha tocado conocer el país más como deportista que como turista?
-Sí, es cierto. He competido en casi todo el país. Por ahí uno decía, se tira en tal lugar e iba. Hace unos años empecé a tirar en la zona de Santa Fe y como me gusta esa zona voy seguido, de paso doy una vuelta.
-Siempre se mantuvo en dos especialidades: neumática y libre.
-Sí, esas dos. He tirado una especialidad a 25 metros, que se llama Fuego Central, pero dejé porque no me dan los tiempos para la práctica, o de cargar las municiones. He tirado con escopeta, también hice tiro a la hélice.
-Hoy el número de personas que practica cualquier especialidad es menor al de años atrás ¿a qué se debe?
-En parte creo porque han hecho del tiro un cuco, dicen que es peligroso. Yo creo que no es así. Sabiéndolo utilizar y enseñando como corresponde, teniendo las precauciones, no te puede pasar nada con el arma, si sabés usarla bien.
-Son 50 años de estar tirando, deben ser un montón de historias vividas.
-Hay muchas cosas que uno se olvida. Antes había más tiempo y los grupos eran más grandes, lo pasábamos muy bien. Hay anécdotas de cosas que nos pasaban, era más fácil, costaba menos y viajábamos más. Hoy los costos son más elevados y para algunos se hizo muy difícil.
-El boxeador panameño Roberto “Mano de Piedra” Durán solía expresar “viejo es el viento y aún sigue soplando”… ¿A veces se siente como ese viento?
-Esa está muy buena. Son años de historia en las que uno sigue al pie. El tiro no caduca. Empecé a tirar con 17 o 18 años, tiempo después empecé a hacerlo en competencia. No siempre mantengo las mismas ganas, ya no practico tanto como antes.
-Al final no le pregunté. Empezó en el tiro para salvarse del Servicio Militar. ¿Qué pasó?
-¡Ah!, sí, me salvé. Pero por tener número bajo.