Salto en Alto de Playosa
lunes, 3 de diciembre de 2018 · 00:00
LVF - Clausura - Semifinales – Ida
El Albo sacó “chapa” de candidato imponiéndose 3-0 en Alto Alegre. Con una notable diferencia futbolística aplacó el envión anímico de Unión Social, que terminó con nueve jugadores. Goles de Troxler, Albornoz y Servetti. Lamentables incidentes tras la finalización del encuentro
Escribe: Beto Arce. Fotos: Victoria Araujo
Nadie esperaba lo acontecido, o quizás algún soñador u optimista de la vida sí se atrevió a ilusionarse la noche anterior. Un clásico con victoria visitante 3-0 en el inicio de las semifinales del campeonato, es un golpazo tanto para el que pierde como para el que gana. Fue de Unión Social la caída estrepitosa. Fue de Playosa el grito de guapo, para dar un salto en Alto en el arranque de las semifinales del Clausura de la Liga Villamariense.
Playosa fue superior a Unión Social y de esto no quedaron dudas, no solo por el resultado, sino por el rendimiento colectivo y el aprovechamiento de las situaciones que el partido fue ofreciendo. El elenco de Alto Alegre tuvo su momento en los primeros pasajes donde puso en aprietos al portero Garetto, aunque siempre resolvió de la mejor manera. Lo sufrió Zabala con un cabezazo de espaldas que parecía convertirse en gol (7’); también Brusa definiéndole al cuerpo en un mano a mano (20’); y Clemente con una media vuelta (23’). Hasta aquí lo mejor, y casi lo único era del dueño de casa. Y para el Albo respondió Marcos Velasco, reventando el travesaño con un gran cabezazo (22’).
Increíblemente Cuello vio su segunda amonestación a los 25’, tras una dura infracción sobre Servetti, y dejó a sus compañeros de “garpe” en el mejor presente. Ese fue el punto de inflexión del partido, allí todo cambio definitivamente. Playosa podría haber jugado con la tranquilidad del hombre más o buscar la diferencia que quizás en el encuentro de vuelta no existiera. Con mucha sabiduría se dejó tentar por las ganas que el fútbol transmite y fue a ganarlo. Tuvo su primer premio a los 39’, con un frentazo impecable de Troxler, que se elevó ante sus marcadores y conectó con precisión sus sueños de domingo por la tarde. Un verdadero golazo que merecía el festejo que tuvo: el defensor colgado del alambrado a pura euforia con su gente (0-1).
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Troxler ya puso el 1-0 de cabeza y desató una algarabía total en el festejo del público visitante, que acompañó a su equipo en buen número[/caption]
Y antes de que finalizara la etapa inicial le bajaría la persiana a esta historia que se resolvió apresuradamente (43’). Servetti le metió rosca a un tiro libre, Aimar la rozó y Albornoz acabó por mandarla al fondo del arco (0-2).
El panorama en Alto Alegre caminaba por veredas opuestas, y las pulsaciones también. Taquicardias para algunos, pulso más que normal para otros.
En el inicio del complemento Bracamonte (amonestado) derribó en el área a Beltramo y zafó de la roja, pero no del penal que sancionó Arreguez (22’). Gagliese (goleador del campeonato) había ingresado cuatro minutos antes y fue el encargado. Le pegó fuerte y al medio, pero su envío besó el travesaño y se fue encima del parante. Pudo liquidar Playosa con las oportunidades que tuvieron los remates de Servetti y Yudica y dispuso Unión Social de dos chanches clarísimas: un cabezazo de Zabala que encontró respuesta en la custodia del arco (29’) y en un penal de Verón, que intentó lo mismo que 15 días atrás en Plaza Ocampo frente a Unión Central. El “10” la picó al medio pero Garetto, que se había jugado hacia su derecha, levantó el brazo izquierdo, detuvo el suave disparo y se vistió de héroe una vez más cuando en el rebote, con todo el cuerpo, le ahogó el grito de gol a la “Bruja”: gigante.
Después todo sería de Playosa. Primero un zurdazo de Gagliese que tapó el portero (29’); luego un penal que no pudo convertir Servetti tras el manotazo de Suárez (le valió la roja a Bracamonte), aunque Quico sí pudo corregir de cabeza en el rebote para sentenciar la historia (3 a 0); y finalmente otro disparo de Gagliese y un frentazo al travesaño de Troxler.
Para el informe: el lamentable episodio que protagonizaron el Mono Zabala (DT de Unión Social) y su ayudante de campo (Cepeda) increpando violentamente al juez Arreguez y al asistente Coltro, por lo que ambos fueron expulsados; la imagen de sus dirigidos intentando decirle basta a los “maestros”, y el triste final camino a los vestuarios donde se enfrentaron entre piñas y corridas, parcialidades y jugadores de ambos equipos.
Tres goles, cuatro expulsiones, violencia contra los árbitros, más violencia en la puerta de los vestuarios. Debemos también hablar de lo que hizo Playosa, que demostró ser un verdadero “torazo en rodeo ajeno” en esta instancia decisiva y saborea una nueva final para su historia.
La figura: Fabricio Garetto: volvió a demostrar que su presencia es fundamental para el Albo. Tuvo grandes intervenciones en el primer tiempo, durante los mejores pasajes del CUS, y en el complemento le tapó un penal a Verón, que intentó picársela e incluso con todo el cuerpo impidió la caída en el rebote. Enorme.
El árbitro: Cristian Arreguez: no tuvo dificultades para llevar adelante el partido. Sancionó correctamente los tres penales, acertó en las expulsiones y no titubeó en mandar a los vestuarios a los integrantes del cuerpo técnico local cuando lo increparon violentamente. Su único error, no haber expulsado a Bracamonte en el primer penal cuando ya estaba amonestado. Buen trabajo.
Troxler ya puso el 1-0 de cabeza y desató una algarabía total en el festejo del público visitante, que acompañó a su equipo en buen número[/caption]
Y antes de que finalizara la etapa inicial le bajaría la persiana a esta historia que se resolvió apresuradamente (43’). Servetti le metió rosca a un tiro libre, Aimar la rozó y Albornoz acabó por mandarla al fondo del arco (0-2).
El panorama en Alto Alegre caminaba por veredas opuestas, y las pulsaciones también. Taquicardias para algunos, pulso más que normal para otros.
En el inicio del complemento Bracamonte (amonestado) derribó en el área a Beltramo y zafó de la roja, pero no del penal que sancionó Arreguez (22’). Gagliese (goleador del campeonato) había ingresado cuatro minutos antes y fue el encargado. Le pegó fuerte y al medio, pero su envío besó el travesaño y se fue encima del parante. Pudo liquidar Playosa con las oportunidades que tuvieron los remates de Servetti y Yudica y dispuso Unión Social de dos chanches clarísimas: un cabezazo de Zabala que encontró respuesta en la custodia del arco (29’) y en un penal de Verón, que intentó lo mismo que 15 días atrás en Plaza Ocampo frente a Unión Central. El “10” la picó al medio pero Garetto, que se había jugado hacia su derecha, levantó el brazo izquierdo, detuvo el suave disparo y se vistió de héroe una vez más cuando en el rebote, con todo el cuerpo, le ahogó el grito de gol a la “Bruja”: gigante.
Después todo sería de Playosa. Primero un zurdazo de Gagliese que tapó el portero (29’); luego un penal que no pudo convertir Servetti tras el manotazo de Suárez (le valió la roja a Bracamonte), aunque Quico sí pudo corregir de cabeza en el rebote para sentenciar la historia (3 a 0); y finalmente otro disparo de Gagliese y un frentazo al travesaño de Troxler.
Para el informe: el lamentable episodio que protagonizaron el Mono Zabala (DT de Unión Social) y su ayudante de campo (Cepeda) increpando violentamente al juez Arreguez y al asistente Coltro, por lo que ambos fueron expulsados; la imagen de sus dirigidos intentando decirle basta a los “maestros”, y el triste final camino a los vestuarios donde se enfrentaron entre piñas y corridas, parcialidades y jugadores de ambos equipos.
Tres goles, cuatro expulsiones, violencia contra los árbitros, más violencia en la puerta de los vestuarios. Debemos también hablar de lo que hizo Playosa, que demostró ser un verdadero “torazo en rodeo ajeno” en esta instancia decisiva y saborea una nueva final para su historia.
La figura: Fabricio Garetto: volvió a demostrar que su presencia es fundamental para el Albo. Tuvo grandes intervenciones en el primer tiempo, durante los mejores pasajes del CUS, y en el complemento le tapó un penal a Verón, que intentó picársela e incluso con todo el cuerpo impidió la caída en el rebote. Enorme.
El árbitro: Cristian Arreguez: no tuvo dificultades para llevar adelante el partido. Sancionó correctamente los tres penales, acertó en las expulsiones y no titubeó en mandar a los vestuarios a los integrantes del cuerpo técnico local cuando lo increparon violentamente. Su único error, no haber expulsado a Bracamonte en el primer penal cuando ya estaba amonestado. Buen trabajo.