PROPUESTA/Museo de Arte Religioso Juan de Tejeda

Una joya del siglo XVII

Dónde: Córdoba capital. Cuándo: de lunes a jueves, de 9 a 16; viernes, de 9 a 16 y de 18 a 20, y sábados, de 10 a 13.30

El Museo de Arte Religioso Juan de Tejeda es una de las joyas arquitectónicas más notables de la provincia y, al mismo tiempo, una de las menos conocidas (valga la paradoja). Ubicada en calle Independencia al 122 de la ciudad de Córdoba, a pocos metros de la plaza San Martín, el Cabildo y la Catedral, hace revivir la historia colonial de La Docta. 

Ello, de la mano de sus muros inalterables, ayer frontera entre el Monasterio de las Carmelitas Descalzas y el mundo exterior. Los mismos que fueron levantados hace casi 400 años (alrededor de 1630) por los esclavos de don Juan (hijo de Tristán de Tejeda, compañero de aventuras y conquistas de Jerónimo Luis de Cabrera, fundador de Córdoba).

 

Bien andaluz

Hoy, el espacio protege aquellas memorias de forma notable, brindando al visitante la magia del claustro, del patio bañado de naranjos (tan andaluza la costumbre: de esa región del sur español provenían la mayoría de los conquistadores que pusieron pie y sable en el corazón de la a la postre Argentina), de un pórtico que justamente grita Sevilla, o Cádiz o Granada o Córdoba (pero la de allá), del par de hornacinas y, sobre toda las cosas, de la Iglesia de Santa Teresa, que descansa al lado, igual de rosada y barroca que su vecina. Igual de hermosa. Igual de fascinante. 

Más allá de que ese mero recorrido ya pague el boleto (en rigor se trata de un bono contribución, de $40), la otrora casa del poeta Tejeda potencia el propuesta con el museo per se, el cual resguarda cantidad de tesoros de aquellas célebres y lejanas épocas.  

En tal sentido, hay que subrayar toda la decoración del lugar, con objetos originales que incluye mobiliario, espectacular pinturas y mucha ornamentación católica, apostólica y romana. Todo, o casi, llegado desde los siglos XVII y XVIII.

En total, son una docena de salas, entre las que sobresalen el ya citado patio (un lujito), las que fueran habitaciones de las monjas (o aspirantes a serlo), el Taller de Conservación, la Ermita, la deliciosa Iglesia (repleta de arte en sus muros, altares y techos) y la biblioteca. Hablando de obras escritas, imposible dejar afuera del inventario de los libros jesuitas (10 tomos de aproximadamente 350 años de antigüedad, realizados de puño y letra por referentes de la orden).

 

Recorridos guiados

Vale destacar que el Museo ofrece además diferentes recorridos guiados, como las visitas al Coro Alto y la Ermita (de lunes a jueves a las 11), a las nuevas oficinas y el área de conservación y al  Coro de los Morenos (“uno de los espacios desconocidos de la iglesia”, de acuerdo a los responsables del lugar).

También hay que prestar ojos y sentires a las exposiciones temporales: una de ellas funciona en la recova que abre sus puertas de par en par en la esquina de calles Independencia y 27 de Abril. 

 

Horarios de visitas guiadas

Lunes a jueves de 11 a 14, viernes 18 y 20, sábados al mediodía.

 

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