Villamarienses de Viaje/Brujas (Bélgica)

“Sentís como si estuvieras en un pueblo encantado”

Pasaporte 

Nombre: Fabricio Trobbiani
Edad: 38 años
Profesión: empleado bancario
Lo que más me gustó: su encanto y su mística 
Lo que menos me gustó: nada

De un tiempo a esta parte, Brujas se ha convertido en un lugar “de moda” para los turistas que llegan a Europa. ¿Qué es lo que tiene la ciudad para atraer a tantos visitantes? 

-Con solo ver una foto de Brujas ya te invita a conocerla y meterte en ese mundo de fantasías. Es así como puedo definir a esta hermosa ciudad que te hace sentir como si estuvieras en un pueblo encantado y a la cual no podés dejar de visitar si vas al Viejo Continente.

-¿Y en términos concretos? ¿Qué lugares hay para ver?

-Al ingresar a su casco antiguo te encontrás con un lago maravilloso llamado Minnewater o Lago del Amor. Siguiendo el recorrido se pueden apreciar los carruajes tirados a caballo atravesando sus calles adoquinadas, las casas de estilo medieval, los canales de agua rodeando las calles, los puentes, el verde de los parques, la Plaza Mayor, que a una determinada hora se transforma en un mercado de frutas, el Campanario (desde donde se puede apreciar toda la ciudad), el gótico Ayuntamiento, los violinistas decorando con sonido las calles, la emblemática Basílica de Santa Sangre, los negocios vendiendo sus riquísimos chocolates belgas y los cisnes y flamencos posando en verdes jardines junto al río.

-¿Te sorprendió esa belleza que describís?

-No me sorprendió porque fui con una expectativa muy alta y me vine con una satisfacción inmensa, a tal punto de querer volver, pero esta vez acompañado de mi mujer. Sería injusto con esta ciudad si eligiera lo más lindo que tiene cuando todo lo que tiene es hermoso, prefiero optar por el conjunto de características que la describen.

-Contanos un poco con quién viajaste y cómo se dio esa visita.

-Viajé con mi papá haciendo realidad un sueño que anhelábamos hace tiempo, y que por factores ajenos al deseo no podíamos realizar. Pero ahí fuimos a Europa, sabiendo que del otro lado nos esperaba mi hermano, más precisamente en Barcelona, España. Lugar donde reside desde 2002, y donde pudimos disfrutar de su hospitalidad y de su hermosa familia. El fue quien nos sirvió de guía no solo por la ciudad catalana, sino también por todas las ciudades costeras del mediterráneo. Allí estuvimos 17 días, que fueron intensos, llenando las retinas de lugares históricos y sentimientos imborrables, porque Barcelona ofrece mucho desde lo histórico y lo moderno y se necesita de varios días para poder recorrerla. De allí nos fuimos a París y finalmente a Brujas, la frutilla del postre.

-Brujas es una ciudad chica, de un tamaño muy similar a Villa María, aunque con mayor población. Suponemos que te resultó muy fácil moverte, sobre todo comparándolo a las visitas que hiciste a otras ciudades del Viejo Continente.

-Brujas es una ciudad de aproximadamente 120 mil habitantes y su casco histórico se encuentra en el centro de la ciudad, a donde ingresar con vehículo no es una buena opción. De hecho, vi muy pocos autos, todos la recorren caminando, en bici o en carretas tiradas por caballos, y luego uno puede acceder a tomar un paseo en lancha por los canales. Fuera de este casco antiguo, está la Brujas “moderna”. Allí los viajeros sí pueden trasladarse en auto y colectivos sin ningún problema.

-Bélgica está virtualmente dividida en dos: por un lado, la región franco parlante y, por el otro, la región flamencoparlante. Brujas es un referente de esta última: casi toda la gente habla flamenco, un idioma sumamente complejo para nosotros. ¿Cómo hiciste para comunicarte?

-Si bien el idioma que más dominan es el flamenco, también hablan el francés. Y poco inglés, lo cual me resultó raro. Las señas jugaban un papel importante, y por suerte pudimos hacernos entender, claro que no siempre daba resultado. Creo que en situaciones como estas es de gran importancia contratar un tour que tenga guías turísticas que traduzcan en tu idioma. En nuestro caso no había guías en español y nos dieron un mapa con un sistema que, mediante unos auriculares, te  traducía y contaba la historia de cada lugar. 

-Más allá de esa complicación, ¿qué te parecieron los locales?¿cómo te trataron?

-Los habitantes de Brujas me parecieron muy amables y serviciales, nada de que quejarnos.

-¿Qué más nos podés contar sobre los canales, como bien decías, uno de los grandes íconos locales? 

-Son bellísimos. Los canales recorren el interior del casco antiguo y son su principal atractivo, de allí uno puede apreciar las casas, pasar por los puentes bajos casi rasantes y disfrutar las postales de los parques verdes llenos de cisnes y flamencos.

-¿Hay algo que quieras agregar?

-Nada, simplemente decir que regresamos a Barcelona para despedirnos de mi hermano y su familia y emprendimos el vuelo hacia Villa María. Nos trajimos no sólo una experiencia familiar imborrable, sino también el placer de haber conocido hermosas ciudades que con su historia nos enriquecieron en todo sentido, haciéndonos viajar en el tiempo. Como la hermosa Brujas, que con su belleza y esencia medieval logró enamorarnos.

 


 

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