Enamorado de la Gran Manzana
domingo, 28 de abril de 2019 · 00:00
Viajeros villamarienses / Nueva York/Estados Unidos
Pasaporte
Nombre: Daniel G. Palmisano
Edad: 44 años
Profesión: productor asesor de seguros
Lo que más me gustó: que la ciudad esté despierta las 24 horas y la cantidad y pluralidad de cosas para hacer.
Lo que menos me gustó: las sirenas constantes, la cuestión de seguridad externa.
Nueva York es permanentemente referenciada como “la capital del mundo”, en parte por la enorme cantidad de personas de decenas de nacionalidades que viven allí. ¿Se palpa rápido eso mientras se camina por la ciudad?
-Totalmente. Apenas llegas, el taxista es de algún país árabe, seguro; los mercados de alimentos los atienden mexicanos, por ejemplo, es raro ver americanos realizando ciertas tareas de servicios. Después tenés grandes comunidades de italianos, obvio, Judíos que tienen un poder enorme en la ciudad. La población latina también va teniendo cada vez más peso allí, he visto gran cantidad de turcos, pakistaníes, chinos y del país que se te ocurra.
-Hay muchos lugares por conocer allí. Comencemos con algunos clásicos ¿Visitaste la Estatua de la Libertad?
-¡Sí! Para llegar a la Estatua de la Libertad se toma un ferry desde Battery Park City en Manhattan, es un monumento espectacular en una pequeña isla que antes fue un fuerte de defensa, Fort Wood. También se puede contratar un helicóptero y tener una visión desde el aire de ambas islas.
-¿Y el Empire State?
-El Empire State te permite ver toda la ciudad desde dos miradores, uno en el piso 86 y el mayor mirador está en el piso 102, que tiene 381 m de altura, el viento y el frío se sienten realmente ahí. El edificio es deslumbrante. Todo en Nueva York tiene como referencia alguna película. Al Empire State lo relaciono con King Kong.
-Otro ícono muy popular es Times Square.
-Times Square fue una de las mejores experiencias para mí, la zona más animada de la ciudad, vida pura, teatros, música, shows, bares y museos. Es el corazón de Nueva York, en Broadway y la Séptima avenida.
-También está el célebre Central Park.
-Central Park es imponente, enorme, hermoso para verlo en distintas épocas del año, en nuestro caso fue con un frío de varios grados bajo cero. Lo increíble fue disfrutar de una nevada que dejó todo totalmente blanco, con los lagos internos congelados. El parque está lleno de especies animales diversas y es un oasis para las aves. En uno de sus laterales, frente al parque se encuentra el edificio donde mataron a John Lennon, precisamente frente al edificio ya en Central Park hay un monumento recordando al creador de “Imagine”. Normalmente acompañan músicos en el lugar generando mucha emoción.
-¿Qué otros lugares famosos o no tanto pudiste visitar?
-Nuestro hotel estaba frente a una de las alas del mítico Madison Square Garden, enorme estadio de 14 pisos donde juegan los Knicks (N. de la R.: el equipo de básquet de la ciudad), además del equipo de hockey sobre hielo y diversos espectáculos. También estuvimos en la Estación Grand Central (imponente, bella por dentro), el Hotel Plaza frente al Central Park (donde se filmó “Mi pobre angelito), el Rockefeller Center (en Navidad es único), el Museo de Historia Natural y la Biblioteca Pública. Hablando de zonas especificas en la Gran Manzana, el Soho es hermoso, de igual manera Tribeca, el Barrio Chino y personalmente sentí mucha energía en Little Italy o La pequeña Italia. Sobre costanera del río Hudson hay dos hermosas iglesias, pero lo que más me gustó visitar fue el monumento al General Grant, quien dirigió al ejército de los soldados de la Unión bajo la presidencia de Lincoln a la Victoria en la guerra civil. También fuimos al World Trade Center, donde ayer estaban las Torres Gemelas. Allí, hoy funciona una nueva y espectacular torre llamada One World, que es el rascacielos más alto de Occidente.
-Se dice que, amén del desarrollo urbano y sus luces, Nueva York es una ciudad muy sucia, por lo menos comparada con otras capitales mundiales como París, Londres o Tokio, por ejemplo. ¿Qué nos podés contar en ese sentido?
-Efectivamente, Nueva York es una ciudad más difícil de interpretar en este sentido. No sé si es más sucia, diría que es una urbe en constante ebullición y como tal vas a ver cosas todo el tiempo como sirenas y policías activos, gente entrando y saliendo de los locales, muchísima gente en las calles, consumismo extremo, etcétera. Eso hace que la ciudad parezca desordenada por momentos. He visto hoteles de 400 habitaciones, y son cientos, en los que todos los días se van 300 personas e ingresan otras 300. Son nueve millones de personas en un perímetro no tan grande como parece, además de todos los visitantes, es comprensible. Y si le sumas los extremos de temperatura que tiene con nevadas extremas y de más de 40 grados en verano, no es fácil ordenar todo eso. Aunque parezca paradójico, esa es una de las cosas que te enamoran de Nueva York.
-¿Y hablando específicamente del caos del tráfico?
-Increíble, muy llamativo. Nosotros nos sorprendemos por autos parados en doble fila aquí, y allá he visto a mi taxi parar en el medio de la Quinta avenida. No podía creerlo y el chofer me hacia señas para que fuera y subiese. Los autos paran donde quieren y todo sigue fluyendo; algo totalmente llamativo fue una gran nevada que nos agarró, una de las tormentas más grandes de los últimos años, que dejó a la ciudad tapada de nieve. Había alertas del Gobierno y demás, y paró de nevar cerca de las 8 de la noche. Para las 9 ya estaban las calles despejadas y cientos de autos circulando. Lo digo nuevamente: increíble.
-Finalmente, otro rasgo que no sale en las guías turísticas es el tema de la cantidad de gente que vive en las calles, muchas de ellas víctimas de las adicciones. ¿Viste algo de eso?
-Honestamente, no. Sí se ve gente en las calles, pero parecido a lo que podes ver en Buenos Aires. Se ven cosas raras como en la mayoría de las megaciudades, la gente es muy histriónica y desinhibida, pero tenés la certeza de poder caminar tranquilo incluso en barrios que antes no se podía; el problema de seguridad pasa más por la posibilidad siempre latente de algún atentado. Quizás la gente víctima de drogas esté en barrios a los cuales no visité.
Pasaporte
Nombre: Daniel G. Palmisano
Edad: 44 años
Profesión: productor asesor de seguros
Lo que más me gustó: que la ciudad esté despierta las 24 horas y la cantidad y pluralidad de cosas para hacer.
Lo que menos me gustó: las sirenas constantes, la cuestión de seguridad externa.
Nueva York es permanentemente referenciada como “la capital del mundo”, en parte por la enorme cantidad de personas de decenas de nacionalidades que viven allí. ¿Se palpa rápido eso mientras se camina por la ciudad?
-Totalmente. Apenas llegas, el taxista es de algún país árabe, seguro; los mercados de alimentos los atienden mexicanos, por ejemplo, es raro ver americanos realizando ciertas tareas de servicios. Después tenés grandes comunidades de italianos, obvio, Judíos que tienen un poder enorme en la ciudad. La población latina también va teniendo cada vez más peso allí, he visto gran cantidad de turcos, pakistaníes, chinos y del país que se te ocurra.
-Hay muchos lugares por conocer allí. Comencemos con algunos clásicos ¿Visitaste la Estatua de la Libertad?
-¡Sí! Para llegar a la Estatua de la Libertad se toma un ferry desde Battery Park City en Manhattan, es un monumento espectacular en una pequeña isla que antes fue un fuerte de defensa, Fort Wood. También se puede contratar un helicóptero y tener una visión desde el aire de ambas islas.
-¿Y el Empire State?
-El Empire State te permite ver toda la ciudad desde dos miradores, uno en el piso 86 y el mayor mirador está en el piso 102, que tiene 381 m de altura, el viento y el frío se sienten realmente ahí. El edificio es deslumbrante. Todo en Nueva York tiene como referencia alguna película. Al Empire State lo relaciono con King Kong.
-Otro ícono muy popular es Times Square.
-Times Square fue una de las mejores experiencias para mí, la zona más animada de la ciudad, vida pura, teatros, música, shows, bares y museos. Es el corazón de Nueva York, en Broadway y la Séptima avenida.
-También está el célebre Central Park.
-Central Park es imponente, enorme, hermoso para verlo en distintas épocas del año, en nuestro caso fue con un frío de varios grados bajo cero. Lo increíble fue disfrutar de una nevada que dejó todo totalmente blanco, con los lagos internos congelados. El parque está lleno de especies animales diversas y es un oasis para las aves. En uno de sus laterales, frente al parque se encuentra el edificio donde mataron a John Lennon, precisamente frente al edificio ya en Central Park hay un monumento recordando al creador de “Imagine”. Normalmente acompañan músicos en el lugar generando mucha emoción.
-¿Qué otros lugares famosos o no tanto pudiste visitar?
-Nuestro hotel estaba frente a una de las alas del mítico Madison Square Garden, enorme estadio de 14 pisos donde juegan los Knicks (N. de la R.: el equipo de básquet de la ciudad), además del equipo de hockey sobre hielo y diversos espectáculos. También estuvimos en la Estación Grand Central (imponente, bella por dentro), el Hotel Plaza frente al Central Park (donde se filmó “Mi pobre angelito), el Rockefeller Center (en Navidad es único), el Museo de Historia Natural y la Biblioteca Pública. Hablando de zonas especificas en la Gran Manzana, el Soho es hermoso, de igual manera Tribeca, el Barrio Chino y personalmente sentí mucha energía en Little Italy o La pequeña Italia. Sobre costanera del río Hudson hay dos hermosas iglesias, pero lo que más me gustó visitar fue el monumento al General Grant, quien dirigió al ejército de los soldados de la Unión bajo la presidencia de Lincoln a la Victoria en la guerra civil. También fuimos al World Trade Center, donde ayer estaban las Torres Gemelas. Allí, hoy funciona una nueva y espectacular torre llamada One World, que es el rascacielos más alto de Occidente.
-Se dice que, amén del desarrollo urbano y sus luces, Nueva York es una ciudad muy sucia, por lo menos comparada con otras capitales mundiales como París, Londres o Tokio, por ejemplo. ¿Qué nos podés contar en ese sentido?
-Efectivamente, Nueva York es una ciudad más difícil de interpretar en este sentido. No sé si es más sucia, diría que es una urbe en constante ebullición y como tal vas a ver cosas todo el tiempo como sirenas y policías activos, gente entrando y saliendo de los locales, muchísima gente en las calles, consumismo extremo, etcétera. Eso hace que la ciudad parezca desordenada por momentos. He visto hoteles de 400 habitaciones, y son cientos, en los que todos los días se van 300 personas e ingresan otras 300. Son nueve millones de personas en un perímetro no tan grande como parece, además de todos los visitantes, es comprensible. Y si le sumas los extremos de temperatura que tiene con nevadas extremas y de más de 40 grados en verano, no es fácil ordenar todo eso. Aunque parezca paradójico, esa es una de las cosas que te enamoran de Nueva York.
-¿Y hablando específicamente del caos del tráfico?
-Increíble, muy llamativo. Nosotros nos sorprendemos por autos parados en doble fila aquí, y allá he visto a mi taxi parar en el medio de la Quinta avenida. No podía creerlo y el chofer me hacia señas para que fuera y subiese. Los autos paran donde quieren y todo sigue fluyendo; algo totalmente llamativo fue una gran nevada que nos agarró, una de las tormentas más grandes de los últimos años, que dejó a la ciudad tapada de nieve. Había alertas del Gobierno y demás, y paró de nevar cerca de las 8 de la noche. Para las 9 ya estaban las calles despejadas y cientos de autos circulando. Lo digo nuevamente: increíble.
-Finalmente, otro rasgo que no sale en las guías turísticas es el tema de la cantidad de gente que vive en las calles, muchas de ellas víctimas de las adicciones. ¿Viste algo de eso?
-Honestamente, no. Sí se ve gente en las calles, pero parecido a lo que podes ver en Buenos Aires. Se ven cosas raras como en la mayoría de las megaciudades, la gente es muy histriónica y desinhibida, pero tenés la certeza de poder caminar tranquilo incluso en barrios que antes no se podía; el problema de seguridad pasa más por la posibilidad siempre latente de algún atentado. Quizás la gente víctima de drogas esté en barrios a los cuales no visité.