CONINAGRO - Semáforo de las Economías Regionales
Leche y maní siguen en el sector crítico
En el último informe del Semáforo de Economías Regionales que presenta mensualmente Coninagro registraron ocho actividades en “rojo”, entre las que están la leche y el maníEl semáforo de la Confederación Intercooperativa Agropecuaria (Coninagro) ya es un clásico para analizar las actividades productivas de manera clara. Analiza para ubicar en rojo (crítico), amarillo (riesgo) o verde (favorable) tres componentes: negocio, producción y mercado. El primero evalúa la evolución del precio y el costo, tanto mensual como interanual. El segundo mide el área o stock, según corresponda, y la producción. Y el último, la evolución de las exportaciones y las importaciones de las producciones, así como el consumo interno.
Entre las actividades en rojo permanecen yerba mate, arroz, vino y mosto, hortalizas y algodón, maní, leche y mandioca. En la mayoría de estos casos, el problema principal está en el componente de negocio: los precios que reciben los productores se mantuvieron prácticamente estancados o crecieron por debajo de la inflación y del aumento de los costos operativos. Esto termina deteriorando la rentabilidad y dificulta la recuperación de estas actividades.
Las actividades en verde incluyen bovinos, ovinos, granos y miel. En todos estos sectores se observó un buen componente de negocio, con precios que crecieron por encima de la inflación, aunque con alerta en el caso de granos por la disparada de precios de los fertilizantes nitrogenados y el gasoil. Este resultado se complementó con un buen desempeño en los mercados y con indicadores productivos que acompañaron.
Las actividades que permanecieron en amarillo fueron forestal, tabaco, cítricos dulces, peras y manzanas, aves, porcinos y papa. Estos sectores presentaron señales mixtas: los precios no lograron acompañar la inflación, la demanda se mantuvo estable o con poca dinámica y los costos continuaron elevados. Esta combinación derivó en períodos de recuperación prolongados y en dificultades para consolidar mejoras sostenidas.
En el tiempo
El Semáforo de Economías Regionales se publica mensualmente desde hace más de ocho años, lo que permite evaluar el desempeño de las distintas actividades en una perspectiva de largo plazo. En ese período, ocho de las 19 economías relevadas permanecieron en situación crítica (rojo) durante más de la mitad del tiempo. Entre los casos más comprometidos se destaca la vitivinicultura, que registró indicadores en rojo en más del 72% de los meses analizados. Le siguen la actividad lechera, arrocera y citrícola, con el 64%.
En contraste, algunas actividades mostraron trayectorias más favorables. Las carnes bovinas, porcina y aviar se ubicaron en verde en una proporción significativa de los meses relevados (49% en bovinos y porcinos 47%, y 41% en aves).
A este grupo también se suman la producción manisera (38%) y el complejo granario (47%), mostrando un mejor desempeño en el período desde que se elabora el relevamiento.
Participación del productor
Un dato de interés que ofrece el informe es la participación del productor en el precio final que paga el consumidor.
El indicador permite comparar la porción del precio de “góndola” que recibe el productor en el mes analizado con el promedio registrado para ese mismo mes en años anteriores. Dentro de los productos pecuarios, las actividades porcina y ovina fueron las que presentaron los mejores resultados. En la cadena porcina, el productor recibió el 37% del precio final, dos puntos porcentuales por encima del promedio de los últimos cinco años para mayo (35%). En la cadena ovina, la participación alcanzó el 22%, superando en dos puntos porcentuales su promedio histórico (20%). Por el contrario, en el resto de las actividades (bovina, aviar y lechera) la participación del productor es menor respecto a sus participaciones históricas.
En la cadena bovina y aviar, el productor captó el 58% y 40% del precio final, frente a un promedio histórico cercano al 62% y 44%, mostrando una menor participación en dos puntos porcentuales para ambas economías.
En la actividad lechera, la participación alcanzó el 23%, ubicándose cinco puntos porcentuales por debajo del promedio histórico (28%).
En los productos regionales también se observó, en general, una menor participación del productor respecto de los valores históricos, especialmente en yerba mate y vino, con diferencias que alcanzan los 11 puntos porcentuales. En vino, la participación actual se ubicó en 13% versus 24%; mientras que en yerba mate alcanzó el 13%, comparado con su participación histórica del 25%.
En el caso del trigo, medido a través de su participación en el precio del pan, el productor recibió el 9% del precio final, tres puntos porcentuales por debajo del promedio histórico (12%).
