Claudio Sarmiento, agrónomo y docente universitario
Agricultura libre de agroquímicos: un modelo sustentable y rentable
En el centro-sur de la provincia hay 15 mil hectáreas libres de agroquímicos. El agrónomo que las relevó cuenta cuáles son los efectos económicos y productivosEl ingeniero agrónomo Claudio Sarmiento, docente de las universidades de Villa María y Río Cuarto, publicó junto a Daniel Bellomo un trabajo que contiene el registro del “mapa de la agricultura libre de agroquímicos del centro-sur de la provincia de Córdoba”, de 2025.
Tal como explicó Sarmiento en laRadio del Centro del País, la investigación contiene un relevamiento de 90 campos que representan 15 mil hectáreas de cultivos sin agroquímicos.
-¿Es posible?
-Sí, por eso creemos que hay que visibilizarlo, porque, si no, pareciera que las cosas se pueden hacer de una sola manera.
Como dato, cuando empecé a estudiar se usaban 30 millones de litros de agroquímicos, y hoy se usan, por año, 600 millones. No hay forma de que el suelo absorba todos esos tóxicos.
-¿Qué tipo de cultivos hay en esos campos relevados?
-De todo: campos de media hectárea dedicados a la lavanda, hasta uno de 4.000 hectáreas con cultivos tradicionales. Hay muchos otros, como viñedos, por ejemplo.
Están ubicados desde la ciudad de Córdoba hacia el sur y concretamente en Villa María, hay 16 campos con este sistema en un radio de 16 kilómetros.
-¿Es muy complejo hacer el cambio?
-No tanto, es más que nada manejo y diseño.
No exige cambiar la actividad, porque el que hace un ciclo de soja-maíz-trigo lo sigue haciendo, pero de una forma diferente.
Por ejemplo, para la fertilidad tenemos grandes aliados que son los animales. Cada vaca produce 4.000 kilos de estiércol por año y eso es muy importante. Además, en el suelo hay nutrientes que la planta no puede tomar porque para absorberlos es necesario un proceso biológico. Y para eso son necesarias, por ejemplo, lombrices, las que aparecen cada vez más por el mismo hecho de no usar agroquímicos.
Para el tratamiento de malezas también hay opciones. No se olviden de que hay muchos animales herbívoros que se pueden utilizar para el control de malezas, y también hay maquinaria, no como la que usaban nuestros abuelos, sino otras, de nueva generación. Es manejo, presencia humana y planificación.
-¿Y es rentable?
- Ninguno de quienes trabajan estos campos lo hacen por un hobby, viven de eso y les va bien. Y te digo más, no solo es viable, sino que las cuentas que sacamos nosotros nos permiten asegurar que es más rentable. Esto es porque son campos muy baratos.
Hay que entender que el productor invierte mucho: hoy por hoy, sembrar una hectárea de maíz te cuesta 200 dólares. Si a eso le agregás el resto del insumo, son unos 400 dólares por hectárea. Con el sistema libre de agroquímicos no tenés ese costo, y aunque resignes un poco de rendimiento, al final del ciclo salís ganando.
Eso nos alienta mucho, porque los productores que avanzan con este sistema sienten el cambio en sus vidas. Lo más común es que te digan que “antes vivían en el Banco” para afrontar esos costos altísimos y ahora sienten alivio.
Además, es más estable, porque los productores están expuestos a variables que no manejan, como el clima o los precios. Si no tienen que gastar tanto por sembrar, cuidar o cosechar, esos riesgos son más manejables, concluyó.
El primer paso
Le consultamos a Claudio Sarmiento cómo es el proceso que posibilita a un productor agropecuario dar el primer paso para dejar atrás a los agroquímicos.
Contó, en su respuesta, que la mayoría de las veces se funda en cuestiones personales. “En muchos casos empezaron por los hijos, que aprenden en la escuela e insisten en cambiar las cosas, y en otras oportunidades, por problemas de salud”, dijo, para informar sobre algunas de las razones que impulsaron al cambio en los campos relevados.
Alta demanda de productos orgánicos
Los cultivos como maíz o soja libre de agroquímicos necesitan, para ingresar a un mercado diferenciado como el de Europa, una certificación en volúmenes importantes para poder exportar.
Pero hay, destacó Sarmiento, un mercado interno que está dispuesto a pagar bien por un alimento de calidad. Esto pasa más con hortícolas, papa y miel, pero también con trigo.
Un caso particular es la harina de trigo agroecológica, “que te la sacan de las manos”. “Y es un proceso simple; en Villa María hay molienda”, remarcó.
