Cambios en la estructura del INTA
Incertidumbre
El INTA no será más lo que fue. El futuro está lleno de interrogantes. En la agencia local no tienen certezas de cómo será el funcionamiento del Instituto que ahora depende de la Secretaría de AgriculturaEl INTA dejó de ser un organismo autárquico con presupuesto propio para ser una dependencia de la Secretaría de Agricultura.
El 10 de julio, a través del decreto 466/2025, publicado en el Boletín Oficial, el Gobierno designó al ingeniero agrónomo Nicolás Bronzovich como presidente del INTA, con rango y jerarquía de secretario de Estado.
En tanto que la ingeniera agrónoma María Beatriz Giraudo Gaviglio fue nombrada como Consejera Técnica del INTA, con carácter ad honorem. No habrá director, que era el que ejercía la función técnica del organismo.
El decreto deja más incertidumbres que certezas y así lo viven en la Agencia Zonal de Villa María, donde hay un grupo de seis personas (una secretaria, una trabajadora social, una genetista y tres ingenieros agrónomos) trabajando.
Hasta el momento, las únicas pautas acerca del futuro funcionamiento se han conocido a través de reuniones virtuales entre las autoridades provinciales del INTA y las nacionales.
De esos encuentros, sin embargo, no surgen precisiones que permitan dilucidar la marcha futura del prestigioso organismo.
Por un lado, trascendió que Bronzovich asegura que no se va a “tocar” la territorialidad, que es un rasgo distintivo del INTA, con agencias distribuidas estratégicamente en todo el país, desde donde aportan a las producciones primarias tan variadas que se desarrollan en el espacio geográfico de Argentina.
Pero, por el otro, hay dudas sobre qué harán con los inmuebles que tiene el Instituto en todo el país y que, precisamente, permite enraizar esa territorialidad.
En el caso de Villa María, cuentan con la sede propia en la calle Tucumán y un campo en el que la ESIL hizo una importante inversión para poner en marcha un tambo robot.
Hasta el momento, los rumores indican que donde hay actividades productivas, como el caso de Villa María, no se harían cambios. Pero son eso, rumores, porque las certezas todavía no llegaron.
Otro eje de preocupación es que a esta altura del año se van cerrando los proyectos de investigación y extensión que realizan y se planifican los del año próximo.
Ideas para seguir tienen muchas, pero no saben si van a contar con recursos humanos y económicos para concretarlas.
Cabe señalar, finalmente, que el INTA Villa María ha sido central para contar con el perfil productivo que hoy ostenta la ciudad y la región. Fundamentalmente, con el aporte en la mejora de la producción lechera, que permitió pasar de aquellos tambos precarios que todavía eran mayoría en los años 90, a la lechería con establecimientos dotados de tecnología, que hace destacar a la cuenca local en el resto del país.
