Aapresid- Cultivos de servicio

Más beneficioso que lo esperado

Estudios demuestran que los cultivos de servicio no solo enriquecen el suelo, sino que también atraen insectos benéficos. Los detalles, en un informe de Aapresid

En la Región Pampeana han preponderado los sistemas simplificados, con menor diversidad de cultivos y largos períodos de barbecho, lo que provoca erosión, lixiviación de nutrientes y mayor incidencia de plagas. En este contexto, los cultivos de servicio (CS) emergen como una estrategia clave para mejorar la salud del suelo y el control biológico de plagas.

Si bien el impacto de los CS en el control de malezas viene siendo muy estudiado, su relación con los insectos benéficos aún es poco conocida. Por ello, desde la Red de Manejo de Plagas (REM) y la cátedra de Zoología de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Rosario, se impulsó un estudio para evaluar la fauna entomológica en diferentes CS.

Primero, es importante señalar que los CS son coberturas vegetales vivas que protegen el suelo y aportan materia orgánica, favoreciendo la actividad microbiana y la disponibilidad de nutrientes.

Además, los CS crean hábitats para insectos benéficos. Estos artrópodos desempeñan funciones clave en los ecosistemas agrícolas, desde la polinización hasta la regulación de poblaciones de insectos plaga.

Los insectos benéficos que se encuentran en estos cultivos pueden clasificarse en tres grupos principales:

-Enemigos naturales: incluyen predadores como vaquitas de San Antonio (Coccinellidae) y crisopas (Chrysopidae) y parasitoides, como microhimenópteros (Braconidae e Ichneumonidae), que regulan poblaciones de plagas.

-Polinizadores: abejas, abejorros, mariposas y otros insectos que transportan polen entre flores, favoreciendo la producción de semillas.

-Detritívoros: organismos como bichos bolita y miriápodos contribuyen a la descomposición de materia orgánica y el reciclado de nutrientes.

Además, se analizó otro grupo de insectos clasificado como fitófagos, que son aquellos que se alimentan de tejido vegetal y pueden convertirse en plagas, dependiendo de la densidad poblacional y el cultivo afectado.

Ahora bien, el informe de Aapresid adelanta los primeros resultados, que “indican que los CS con leguminosas y crucíferas, como vicia y nabo, albergan una mayor diversidad y riqueza de insectos que los cultivos con gramíneas y los lotes en barbecho. En particular, estos cultivos favorecen la presencia de predadores y parasitoides, lo que sugiere su potencial para mejorar el control biológico de plagas”.

Estos hallazgos pueden contribuir al diseño de sistemas agrícolas más sostenibles, optimizando la elección de especies de CS según su impacto en la fertilidad del suelo, el control de plagas y la reducción del uso de insumos químicos.