Balance y desafío - Héctor Donato
Un campo de diferencias y riesgos
El referente de ACA marcó que se termina una época, evocó 1990 y sostuvo que habrá que barajar de nuevo en las administraciones agropecuarias“El año 2024 tuvo un cierre muy diferente a lo que estábamos acostumbrados en los últimos 20 años. O sea, realmente el cambio y el giro, no sé si todavía hoy los productores, la gente de campo, está toda consciente que es un giro casi de 360°, donde creo que hay que reacomodarse y pensar distinto a lo que veníamos haciendo en este último tiempo”.
De esta manera, el gerente de Centros de Desarrollo Cooperativos (CDC) de la Asociación de Cooperativas Argentina (ACA), Héctor Donato, ensayó el inicio de un balance de año e inicio de uno nuevo.
Sobre a qué se refiere en esa diferencia, Donato explicó: “Creo que el cambio es político. La política nacional cambió, el 10 de diciembre de 2023, por lo que todo 2024 recorrido ya fue con un cambio político que se dio entre los meses de enero, febrero y marzo, y que impactaron en el agro. No sé si decir negativamente, pero sí diferente y no favorables”. “A lo mejor es que hay que acomodarse, pero a quienes pasamos la década del 90, veo varios parecidos, con algunas diferencias, pero en un porcentaje grande, un 70%, y puedo asegurar que es casi una política como la de aquella época. Entramos diferente, entramos menos endeudados, entramos con menos créditos, pero con una política muy similar a esa década, del gobierno de (Carlos) Menem y el ministro (Domingo) Cavallo. Esa va a ser, de no haber cambios de por medio, la dirección de la política que recorrió todo 2024 y pinta para que siga adelante”, vaticinó.
Para el cooperativista, “habrá que hacer números muy muy bien” y confesó que “personalmente tengo mucho respeto y poquito de miedo, de temor a que la gente, en esto de que siempre estábamos en una vorágine de que a pesar de todo nos iba bien, con la inflación o con devaluación o con el financiero te tapaba los errores. Hoy me parece que nada tapa más nada y va a tener que ser eficiente en la producción y muy eficiente en el control de gastos. Yo creo que cambia sustancialmente ese escenario”. “Ya cambió en 2024. Se nota menos. Pero en la medida que vayamos entrando en esta nueva cosecha alguno va a empezar a sentir el impacto ya con mayor fuerza”, acotó Donato.
En cuanto a si será muy distinto a cómo se encare el año anterior, por la presunta renovación de la esperanza de un nuevo Gobierno y las altas expectativas del sector, por ejemplo, en el quite de las retenciones a las exportaciones de granos, el referente de ACA marcó que del tema “se habla mucho, pero es un gobierno que trata por cualquiera de los medios que pueda manejar, mantener el equilibrio fiscal. Salvo que tenga superávit fiscal, no va a sacar retenciones, porque le va a faltar plata. Es de una posibilidad baja, a lo mejor pueden dar una señal de bajar cinco o siete puntos la soja, pero no creo… Puede haber un cambio muy fuerte en lo que se pague de impuesto a las ganancias porque también los márgenes fueron menores, ya que al mirar los precios hace desde marzo, la soja, el maíz y el trigo, son los mismos. Transcurrieron prácticamente diez meses exactamente a los mismos valores: $287.290 la soja, para tomarla como referencia, tasas de interés que bajaron un montón, son el 3%, 4% mensual. A estos valores y a esta rentabilidad, es más cara que antes cuando era del 150%. El impacto es peor. Por lo tanto, me parece que hay que barajar y dar de nuevo y hay que pararse directamente ante otro escenario a producir y a ver cómo van a cerrar los números. Y sí, como en el sector, hay que hacer números fríos y que nadie espere una devaluación para salvarse”.
“Un analista decía que tiene que bajar las retenciones, haber una devaluación para que seamos competitivos. Son las dos cosas que me parece que este gobierno hoy, por lo menos en el corto plazo, no las tiene pensada hacer. Así que me parece que el que siga esperando va a perder más plata”, compartió.
Otros factores
“El tema de la chicharrita y el estrés de sequía hizo que el fracaso, sobre todo en la zona norte de Córdoba, Jesús María hacia arriba, y después tomando Santiago, Chaco, fue de fuerte impacto, en la zona centro un poquito menos, pero realmente hubo pérdidas importantes. Y, sin embargo, tampoco se vieron reflejadas en los precios. Esto, cuando faltaban 5 toneladas de maíz, se sabía que el maíz aumentaba, pero esta vez no aumentó nada. Entonces, todo ese combo de cosas lleva a considerar que se terminó una época en el campo de márgenes buenos y cuando no eran tales por la producción, se hacía aunque sea por lo financiero, los convertías y tapabas algunos errores. Hoy creo que no se tapa más. Me parece que se termina esa época”.
Apuntó que, “sin que se enoje nadie”, deslizó, “en esas producciones que vivían el matrimonio, los dos hijos que laburaban en el campo, de 150, 200 hectáreas propias y alquilaba otras 300, con una política como la que vivimos hoy, le tendría que decir: muchachos hagan la cuenta de nuevo porque alguno va a tener que ir a trabajar a otro lugar, porque no da para que vivan tres como estaban viviendo ahora. O bien van a bajar el nivel de vida. Me parece que vamos a ese escenario. Ojalá me equivoque. Ojalá. Pero no veo otro camino, si no cambiamos algo”.
El desafío y frenar
“El desafío para la gente de campo es que pueda sembrar, que llueva y que realmente la producción sea buena. Ese es un gran desafío, porque tiene que haber kilos, a veces esa buena producción es la que te puede salvar un poquito, porque si el número es ajustado y me fracasa la cosecha por una cuestión climática, que es el gran riesgo del campo. Me parece que son los riesgos fundamentales que nosotros tenemos que sortear. Y el otro gran riesgo es, sobre todo a las generaciones que no pasaron por aquella década del 90, a decirles “muchachos se terminó la joda, vamos a acomodarnos”. Quizás haya que vivir con menos por mes y si no el número no va a dar, no va a dar para cambiar la chata todos los años, no va a dar para comprar la maquinaria, no va a dar para hacerse las casas como tuvo la oportunidad de comprar. Me parece que cambia totalmente. El tema de todo eso, que ojalá frenemos a tiempo, porque el que siga pensando que seguíamos igual que como veníamos, veo el precipicio profundo”.
