INTA - Especialistas analizan el clima frente a la presente campaña
La falta de agua no será escollo, pero atención con las plagas
Técnicos del INTA ponen en valor la importancia del agua como elemento esencial de ecosistemas y de los sistemas de producción. Plagas, malezas y enfermedades, los puntos para prestar atenciónEl fenómeno climático ENOS (El Niño -Oscilación del Sur) presentó el inicio de su fase cálida hacia el trimestre de abril a junio y cobró intensidad durante la última parte del año 2023. Esto provocó que en los meses de noviembre y diciembre las precipitaciones en áreas productivas del centro del territorio argentino permitieran una recuperación progresiva del contenido hídrico de los suelos.
“Dada la importante recomposición hídrica en la mayoría de las zonas productivas, en esta campaña de gruesa podemos afirmar que el agua no es el factor limitante, y alcanzar altos niveles de producción será mucho más dependiente del manejo agronómico”, afirmó Pablo Mercuri, director del Centro de Investigación de Recursos Naturales (CIRN) del INTA.
De acuerdo con Mercuri, “sin la limitación del agua, se espera que en lotes donde se pudieron realizar siembras tempranas y ciclos largos, maíces y sojas podrán expresar su potencial genético o superar los techos productivos, incluso dadas las perspectivas de nuevas lluvias durante el período de floración y llenado de granos”.
Pero advierte: “En esta campaña veremos las interacciones con otros factores como los riesgos en la aparición de plagas, enfermedades y la competencia de malezas”, y agregó que “se requerirá un arduo seguimiento de estas problemáticas durante los próximos meses”.
Asimismo, el director del CIRN señaló que “es importante considerar que el cultivo no tenga limitaciones nutricionales severas, de una serie de nutrientes esenciales, que participan en el crecimiento y desarrollo de estructuras vegetativas y radiculares, tanto para el maíz como para la soja”. En ese sentido, el uso de fertilizantes se traducirá en la respuesta clara en los rendimientos. Por esas razones, el manejo agronómico, su planificación, la anticipación con análisis de suelos y foliares, y el seguimiento de cada lote vuelve a ser clave para el éxito de la cosecha.
Mercuri remarcó que “esta campaña permite valorar en plenitud la importancia del agua como elemento esencial de ecosistemas y de los sistemas de producción”. Asimismo, “se superan las expectativas o proyecciones muy tempranas que se realizan de la producción esperada”, afirmó.
Qué pasará con el clima
La evolución del fenómeno El Niño favorece la continuidad de lluvias durante el verano, aunque “en la Región Pampeana y en el Litoral tendrían un mayor espaciamiento y más variabilidad, con un incremento en intensidad y frecuencia en el oeste y el NOA especialmente durante enero”, aseguró Mercuri. Esto sumado a la mayor evapotranspiración hará que no sea tan probable que se produzcan o que continúen los anegamientos en ambientes bajos o planos. Desde el Centro de Investigación de Recursos Naturales mantienen la recomendación de que en todos los ambientes de loma y media loma donde no existen riesgo de anegamiento hay que seguir promoviendo la infiltración y evitar el escurrimiento.
Por su parte, Natalia Gattinoni, especialista del Instituto de Clima y Agua del CIRN, explicó: “Los pronósticos internacionales indican un debilitamiento progresivo de El Niño, con una mayor probabilidad de que el evento llegue a su fin durante el trimestre abril-mayo-junio 2024”. En ese sentido, afirmó que “los modelos coinciden en apuntar a una mayor probabilidad de una transición a la fase neutral de ENOS a partir de dicho trimestre y, por lo tanto, perdiendo influencia sobre las lluvias en nuestro país”.
“En el caso de la Región Pampeana y el Litoral, la perspectiva climática de temperaturas medias asigna una mayor probabilidad de un período con valores en el rango normal para la época”, explicó la especialista. Y agregó que a diferencia del año pasado, “son menores las probabilidades de ocurrencia de eventos térmicos extremos dando condiciones adecuadas para el desarrollo de los cultivos de veranos que transitarían la época cálida con menores niveles de estrés térmico y con adecuada disponibilidad de humedad en el suelo en general”.
