Análisis - Especialista en comercialización de la Asociación de Cooperativas Argentinas aporta su mirada para el análisis
El “dólar maíz” y los efectos poco deseados para el sector productivo
Pablo Assales, de ACA, analiza para El Diario Rural los efectos del Programa de Incremento ExportadorEl Programa de Incremento Exportador (PIE) lanzado para economías regionales establece un tipo de cambio diferencial, estableciendo, en esta oportunidad, el valor de un dólar a 340 pesos argentinos. La medida se extenderá hasta el 31 de agosto y está dirigida a quienes liquiden divisas provenientes de la exportación de productos como maíz, girasol, sorgo, y cebada forrajera y cervecera, entre otros.
El impacto de esta medida, que es una réplica a la anterior, conocida como “dólar soja”, fue analizado para El Diario Rural por el licenciado en Comercialización, Pablo Assales, coordinador comercial de la mesa de negocios de la sucursal Córdoba de la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA).
Desde esa sucursal se comercializan siete millones de toneladas, lo que representa el 30% del total de ACA a nivel nacional.
La perspectiva del entrevistado aporta datos que permiten analizar que existe cierto aspecto positivo para liquidar maíz hasta el 31 de agosto dentro del PIE; pero también hay un impacto negativo en las economías que no se dedican a la exportación y que usan el maíz como insumo, tales como los tambos, y también una empresa señera de ACA que está en Villa María, como es ACABio.
El panorama
“La medida implementada a partir del 25 de julio resulta en un cambio de cotización, principalmente en el maíz, que es el que más impacto tiene”, comenzó diciendo Assales, a la par que informó que eso determinó que el grano pasó de cotizar 52 mil pesos, a “62 mil a 63 mil pesos”.
Dado que se amplió el saldo exportable, pasando de 20 a 26 millones de toneladas, considera “que ya se habían comprado unas 15 millones de toneladas, por lo que solo quedan 11 millones para encuadrar dentro del programa”, explicó. A la fecha de la entrevista -miércoles 2 de agosto- habían operado en el país con 3,5 millones de toneladas de maíz en el marco del PIE.
“También comercializaron con ese dólar diferencial 260 mil toneladas de girasol, 140 mil toneladas de sorgo, 170 mil toneladas de cebada forrajera y 1.700 de cebada cervecera”, explicó.
Igual, remarcó que si se lo compara con el nivel de comercialización del primer programa con dólar diferencial –que fue principalmente para soja-, advierte “que tiene un efecto cada vez menor”. “En el primero, operaron por 7.500 millones de dólares, y de allí fue decreciendo”. “En el dólar maíz hubo algo más de 1.000 millones de pesos, con la idea de capturar unos 2.000 millones de dólares en total”
“La realidad es que, cada vez que salió un dólar diferencial, el ritmo de venta fue mayor a lo normal en ese período, pero generó dos efectos no deseados como contrapartida”, dijo.
Al mencionar el primero, dijo que, una vez “que termina el período enmarcado en el PIE, los mercados se vacían, es decir, se vende más durante el programa, y después prácticamente no hay más nada. Eso complica la actividad porque las industrias locales tienen que seguir receptando granos sin poder venderlo, además que genera un desequilibrio en los precios”.
Y agregó: “En el dólar soja teníamos un desfasaje con un valor de 100 a 105 mil pesos, por un lado, y a 75 mil pesos por el otro, generando poca transparencia en los mercados. En este caso, es la primera vez que tenemos un dólar diferencial para maíz, veremos que pasa al 31 de agosto, cuando concluya esta etapa del programa”.
El segundo efecto no deseado es que, “sin lugar a dudas, genera un problema para los que tienen o necesitan el maíz para un fin no exportable. Ya sea para alimentos balanceados para engorde de los animales o en el caso de nuestra propia etanolera en Villa María, que utiliza el maíz como materia prima”, dijo. “Te imaginás lo que pasa cuando, de un día para otro, te aumenta un 20% la materia prima; obviamente te complica las cosas”, agregó. Y reflexionó diciendo que “en el negocio de etanol, la rentabilidad cayó 30 pesos por litro, lo que lo convierte en un negocio a contramano”.
“Lo mismo para el tambo. Recién mantuve una conversación con un señor que se dedica a la actividad y confirma que no hay manera que cierre la ecuación, agregando que no tiene compensación alguna”, relató.
“En plena trilla del maíz de segunda, el nivel de ventas fue positivo en estos primeros días, pero me quedan mis dudas sobre las ventas que va a tener el maíz más adelante, porque es un mercado muy influenciado por tasas y futuros. Y si toma el precio del maíz de septiembre, ya tenemos una cotización de 71 mil pesos, que, descontando las tasas nominales, está en un valor superior a lo que vale hoy, lo que genera un desconcierto al productor”, explicó.
“Es muy complejo analizar el panorama en el corto plazo, porque en los últimos meses ha sido todo un desconcierto y los productores ven el día a día. Venden por necesidades financieras o para compra de insumos, porque no hay que olvidar que estamos transitando un año con una caída productiva superior al 50%”, concluyó.
