INTA - Clima

El “Niño” llegaría para la primavera

La influencia del fenómeno climático en la campaña de cosecha fina 2023/24, analizada por especialistas del INTA

Los modelos internacionales indican la ocurrencia en más del 80% del fenómeno el Niño para el próximo trimestre. “Estamos atravesando una transición hacia esta fase del fenómeno, ya que las aguas del océano Pacífico Ecuatorial se encuentran más cálidas, aunque la atmósfera todavía no muestra una clara respuesta a este calentamiento”, indicó Natalia Gattinoni, especialista del Instituto de Clima y Agua del INTA.  

Climáticamente, una vez establecida la fase cálida, su impacto en las lluvias y temperaturas de nuestro país tiende a observarse con mayor señal entre primavera y verano, y es a partir del mes de septiembre, en general, cuando se ven favorecidas las lluvias superiores a las normales, en particular en primavera, sobre el este del territorio.

“Sin embargo, los cambios en las lluvias y temperaturas no solo responden a lo que sucede con el fenómeno del Niño, sino que también hay otros fenómenos que pueden tener influencia, como ser el Dipolo del Océano Indico (DOI). Se trata de un fenómeno de naturaleza similar al Niño, pero en otro océano”, aseguró la especialista. En ese punto, agregó que este fenómeno está determinado por la diferencia entre las temperaturas de la superficie del mar del océano Índico occidental y oriental y su interacción con la atmósfera.

También tiene un comportamiento cíclico con una fase negativa, neutral y otra positiva, en particular esta última se caracteriza por un calentamiento en el sector occidental y un enfriamiento de las aguas superficiales de la parte oriental del océano. Actualmente, se encuentra en fase neutral, pero los modelos internacionales sugieren, si bien todavía con incertidumbre, que se pueda desarrollar una fase positiva para el final del invierno y primavera.

“¿Por qué nombramos este otro fenómeno y en particular su fase positiva? Porque está muy relacionado con el Niño y pueden interactuar entre sí. Según los estudios realizados con datos históricos, cuando se combina una fase el Niño con una fase positiva del DOI, en general,  pueden favorecer los eventos de lluvias en algunas áreas de nuestro país y en particular en los meses de primavera”, comentó Gattinoni. Como el fenómeno del Niño y el DOI interactúan entre sí en cuanto a su desarrollo e influencia y que ambos aspectos pueden variar en intensidad y duración cada año, es que durante los próximos meses se realizará el seguimiento de la evolución y pronóstico de ambos.

Ante este panorama descripto y atentos a la campaña fina 2023-24, las perspectivas climáticas elaboradas por consenso por el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) para el periodo julio, agosto y septiembre indican con un 40% y 45 % de probabilidad de ocurrencia, que las lluvias totales del trimestre puedan ser entre normales a superiores a las normales para los cultivos y producciones realizadas en el este de Buenos Aires, norte del NEA, Mendoza y centro y norte de Patagonia. Esto implica que los acumulados, por ejemplo, en áreas de Buenos Aires podrían encontrarse entre los 100 y 150mm, incluso superando este valor, de cumplirse este pronóstico.

Por el contrario, sobre Córdoba, este de San Luis, oeste de Santa Fe, las probabilidades entre 40% y 45 % tienden hacia la ocurrencia de lluvias entre normales a deficitarias. “Climáticamente, el invierno tiende a ser más seco y es a partir del mes de septiembre, en particular cuando comienzan a darse los eventos de lluvias”, puntualizó la meteoróloga. Y agregó que “ante las condiciones hídricas actuales de dichas provincias, este panorama previsto no resultaría tan alentador para la primera parte de la campaña”, aseveró.