EN EL PAIS - Miradas desde Buenos Aires, Rosario y Villa María

Una nueva meta

La Bolsa de Cereales de Buenos Aires y la Bolsa de Comercio de Rosario actualizaron sus proyecciones para el cereal, de cara a la campaña próxima a comenzar

La Bolsa de Cereales de Buenos Aires difundió una nueva actualización de su perspectiva agroclimática estacional. Además de La Niña, hay otros factores que “perturban” el sistema climático.

Según consideró Infocampo, el cálculo mejoró levemente: ahora se prevén 6,6 millones de hectáreas, lo que significa una merma interanual del 1,5%.

Según Agustín Tejeda y Esteban Copati, los técnicos encargados de presentar un informe en el congreso A Todo Trigo que se está realizando en Mar del Plata, esto ocurrió porque en el último mes el precio internacional del trigo siguió mejorando, y eso alentó a muchos productores a incorporar finalmente al cereal dentro de su plan productivo.

“Vale mencionar que, del informe de la Bolsa, se desprende que tanto el clima como los precios internacionales juegan a favor de este cultivo. En cambio, el viento en contra lo aporta la suba de los costos: implantar la misma cantidad de hectáreas que el año pasado demandará una inversión 46% superior, según estimó Tejeda”, dijo el perotal especializado.

Señaló que “esta ecuación ajustada, en medio de la incertidumbre internacional por la guerra en Ucrania y el retorno de las cuarentenas por la pandemia de COVID-19, y de un contexto político local, también con complicaciones, son las que llevan a muchos productores a no apostar en este ciclo por el cereal”.

“Entre la menor siembra y una menor inversión en tecnología por la suba de costos mencionados, la proyección de la Bolsa porteña es una producción que se situaría en 20,5 millones de toneladas, 8,5% por debajo del récord de 22,4 millones de toneladas de la campaña pasada. Así y todo, sería la segunda mejor cosecha de la historia. De este modo, junto a la cebada, los cereales de fina generarían este año un valor agregado bruto de U$S 6.354 millones, 10,5% por debajo del año pasado, fundamentalmente por la menor cosecha que significa menores exportaciones”, agregó Infocampo.

Pese a los mejores precios internacionales, el comercio exterior aportaría U$S 6.236 millones, y le reportaría U$S 1.782 millones al fisco por retenciones y otros ingresos, un 5% menos que en el ciclo previo.

 

Desde Rosario

En paralelo, la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) difundió una proyección más pesimista que la de la Bolsa porteña.

En principio, para la entidad santafesina la siembra solo alcanzaría 6,35 millones de hectáreas, un 8% o 550 mil hectáreas menos que un año atrás. Y a partir de esa previsión, la cosecha alcanzaría 19 millones de toneladas, un 14% por debajo del máximo histórico de 22,1 millones de la última campaña.

Según la BCR, “la falta de agua y el crecimiento de la cebada” son los factores que “le bajan hectareaje al trigo argentino”.

“Respecto del escenario de siembra del año pasado, hay diferencias muy importantes: el centro, sur y sobre todo en el oeste de Buenos Aires y Entre Ríos arrancan mejor que hace un año. Pero en el resto de Argentina, las condiciones para el trigo en el primer metro del perfil son notoriamente inferiores”, subraya el reporte.

Bajo este panorama, considera que en Córdoba es donde la siembra triguera arranca peor, con casi toda la provincia en niveles de reservas hídricas entre secas y muy secas. “Las condiciones son incluso peores que en 2020”, señala el estudio.

 

Desde Villa María

Para el medio local con proyección nacional TodoAgro, mientras tanto, “con malos pronósticos y un escenario muy complejo por falta de agua, las últimas estimaciones para el cereal indican que se sembrarían 1 millón de hectáreas menos que en la anterior campaña”.

El sitio que conducen José Iacchetta y Antonio Lozano señaló que “la falta de agua se interpuso en las posibilidades del ciclo 2022/2023”.

“Con las labores casi detenidas, la nueva meta triguera es alcanzar a cubrir 5,9 M ha. Y no será fácil. Faltan por sembrar casi 1,2 millón de ha con trigo, por lo que el área puede seguir cayendo”, agregó invocando información de la misma la Bolsa de Comercio.

“Hace cuatro años que la siembra triguera no bajaba de 6 M ha: hay que retroceder al ciclo 2017/2018 para encontrar un número inferior (5,4 M de ha). Ante la tormenta que pasó casi sin milímetros a principios de esta semana, se realizaron los ajustes”, puntualizó.

El trigo retrocedió 470 mil ha en Córdoba respecto del año pasado, la caída sería de casi del 35%. Le sigue Santa Fe con una caída del 17%, unas 230 mil menos, comparando con 2021. En el norte argentino la baja sería del 19% y restaría 130 mil ha. La Pampa sembraría un 14% menos y solo Entre Ríos podría sumar 30 mil ha. En Buenos Aires se ajustó área en norte de la provincia por la falta de posibilidades de siembra y en sudeste por el pase de trigo a cebada, a la espera de lo que pueda suceder de acá en más con las lluvias. Con este nuevo ajuste, el horizonte productivo (usando el rinde promedio de los últimos 5 años, 31 qq/ha) que se ubicaba en 18,5 Mt en junio pasa 17,7 Mt.

La sequía de julio 2022 ya es más grave que en 2020, cuando ya había 1 millón de ha regulares a malas y caía el área sembrada. No es más grave de lo que pasaba a mediados de julio de 2009, año que arrastraba dos Niñas(una fuerte y una moderada). Pero la campaña triguera terminaba bien: un Niño recomponía el escenario a partir de la primavera y el rinde país alcanzaba los 25 qq/ha.