Día Mundial del Suelo – Entrevista a un agrónomo y docente universitario
“Tenemos que remediar el daño”
Claudio Sarmiento asegura que hay que modificar los esquemas productivos y volver a la ganadería pastoril y a la producción agroecológica. Señala que es rentable y, además, necesario si no queremos que el costo de los malos manejos del suelo lo paguen nuestros hijos y nietosMañana se conmemora el Día Mundial del Suelo, fecha establecida por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para concentrar en una jornada el debate sobre las acciones necesarias para mantener saludable el recurso principal de la Humanidad.
En El Diario Rural, entrevistamos a un docente universitario que da clases tanto en Agronomía como en la carrera de Ambiente del Instituto de Básicas de la Universidad Nacional de Villa María. También es docente en la Universidad de Río Cuarto.
En cada aula, Claudio Sarmiento plantea la necesidad de remediar el daño que dos generaciones hicieron sobre ese recurso.
“El suelo es lo que permite que estemos vivos, porque del suelo viene todo el alimento”, comenzó diciendo Sarmiento a El Diario Rural.
“El suelo es una capa muy chiquita, no miden más de dos metros, que es muy poco. Es apenas una piel que recubre la tierra. Y esto es aquí, donde tenemos suelos excepcionalmente buenos. En el resto del mundo miden escasos centímetros”, dijo.
Para dar idea de la finitud del recurso del que depende la vida de la humanidad, señaló que “un centímetro de suelo puede tardar 200 años en formarse y en una tormenta de tierra, se van varios centímetros. Se pierden siglos en un año”, agregó.
La degradación del recurso tiene una explicación central: el modo en que la humanidad se desarrolla con la naturaleza. “Esos modos de producción tarde o temprano lo vamos a terminar pagando. Seguro que no nosotros, pero sí nuestros hijos y nietos”.
La producción agropecuaria tal como se impuso en los últimos 50 años, basada centralmente en el uso de químicos, ha ido disminuyendo la cantidad de materia orgánica. “Imagínense que es muy poca, estamos hablando que el 3% de los suelos tenía materia orgánica. Hoy, en la zona de Villa María ese porcentaje bajó al 2%”.
“A pesar de los esfuerzos de muchas organizaciones que tratan de concientizar sobre el uso del suelo, podemos decir que las dos últimas generaciones hemos sido bastante irresponsables en el manejo del recurso”.
Explicó que la mitad de los suelos es vacío: “Esos vacíos pueden tener aire o agua, si llueve. Es en esos espacios donde se genera la vida”, dijo.
Puntualmente, refirió a un recurso que es generador de riqueza: las lombrices. “Son nuestras mayores ayudantes, porque ponen a disposición de las plantas, nutrientes como el fósforo. Para entender como es este modo de producción, podemos dar este ejemplo: nosotros tiramos químicos que matan a las lombrices y compramos importado el fósforo de Rusia y de Marruecos. Por otra parte, hay que decir que el fósforo es un recurso finito también. Los economistas no discuten si se va a acabar o no, discuten solo el cuándo”, precisó.
-¿Estamos a tiempo de corregir el daño?
-En principio, hay que decir que los nutrientes que se fueron al mar no vuelven. Entonces, podríamos conformarnos con dejar de hacer daño.
El Día del Suelo es un buen momento para replantearse qué estamos haciendo y siempre se está a tiempo de replantearse y corregir.
-¿Qué sugiere?
-Por un lado un cambio cultural, porque este sistema productivo se basó en la idea de que producir más alimentos iba a terminar con el hambre del mundo. Y de más está decir que no fue así. Hay alimentos para todo el mundo, el problema es el acceso a esos alimentos, que es un tema político.
Pero con la idea de producir más, desgastamos mucho el suelo. Y en eso, los productores siguieron el ritmo que imponían desde las universidades y hasta del INTA. Ahora obvio que no está pasando.
Por otra parte, sería bueno que haya políticas públicas que permitan regenerar los suelos. Atienda que ya no hablamos de sustentabilidad, porque ese era un concepto que imponía devolver a la próxima generación la tierra en el mismo estado en que la recibimos. Y la recibimos en muy mal estado entonces con ser sustentable, no alcanza. Hay que proyectar una agricultura regenerativa.
Para ello, habría que alentar por un lado, la ganadería pastoril, no los feetlot.
Las vacas bostean los campos y los fertilizan mientras caminan, en cambio, si están alimentadas a granos, encerradas, el estiércol termina siendo un problema, un contaminante. Por eso habría que dar valor a las vacas criadas a campo y fomentar esa producción.
También habría que impulsar una ley de acceso a las tierras, porque sería una forma de que la gente vuelva a vivir en el campo.
Por otra parte, hay que fomentar la agricultura agroecológica. Esto ha surgido como una novedad, pero no se si es tan novedoso, porque en realidad, lo que ha sido novedoso son los agroquímicos, que no tienen más de 50 años
La agroecología está logrando buenas producciones y buenos resultados económicos remplazando los químicos con tecnología de procesos, con productos biológicos, produciendo de manera mixta con la ganadería. De esta forma hablamos de regeneración de suelos.
-¿Le dan los números al productor para ser agroecológico?
-Sí, absolutamente. En mi tesis doctoral lo medí y además, lo debatí con otros autores que trataban el mismo tema. No hay un solo autor que haya comparado la agroecología con la agricultura predominante, al que le haya dado a favor de la predominante.
Yo he medido campos que triplicaron la rentabilidad, porque es más barata la producción agroecológica. Porque no comprás semillas, no comprás agroquímicos y lográs buenos niveles productivos.
Cuando sacás las cuentas, los números son favorables a la producción agroecológica
El tema es cultural, porque está muy arraigada una idea falsa, de que los campos agroecológicos son menos productivos y no es así. En 2018 se hizo un censo agropecuario y registraron más de 5.000 en el país. De esos, unos 300 en la provincia de Córdoba. Si bien no son mayoría, representan un número interesante y si todos esos campos siguen produciendo así, es porque les va bien económicamente.
