Menos leche en góndola

sábado, 23 de marzo de 2019 · 00:00
Las causas de la escasez, según la óptica de industriales y productores Están faltando productos de primeras marcas en la comercialización de leche fluida. Para el CIL y Apymel se debe a la menor producción por cuestiones climáticas, pero eso no explica las razones por las que hay existencias de las primeras marcas El dato objetivo es que hay escasez de leche de segundas marcas en la mayoría de los supermercados del país, pero las lecturas de ese hecho concreto y grave para la salud, la alimentación y la economía de los argentinos son variadas. Según el Centro de la Industria Lechera (CIL), que nuclea a las grandes industrias lácteas, “efectivamente existe en la actualidad una menor oferta de productos lácteos”. Los datos que proporcionó la entidad indican que la recepción de leche de sus asociados en el primer bimestre de este año fue un 12,5% inferior al mismo período del año anterior y desde diciembre de 2018 la caída estacional llega al 23% (hasta febrero). “Esta menor oferta de lácteos al consumidor, especialmente en productos frescos como la leche fluida, se explica por la baja estacional de la producción de materia prima, agudizada este año por los factores climáticos adversos (excesivas lluvias y olas de calor), las dificultades económicas-financieras sufridas por la cadena en el año anterior y la acumulación de compromisos comerciales que modificaron sensiblemente el cuadro anual de la demanda de leche”, aseguró el Centro. Aprovecharon también la oportunidad pare reprochar a las industrias más chicas “la conducta que han adoptado, de acrecentar su política evasora como estrategia de competencia desleal”. Y remarcaron que el desvío de leche hacia estas empresas informales “le resta disponibilidad de materia prima para ser destinada a los productos frescos en aquellas formales, y se reubican en la elaboración de quesos, que también se vuelcan al circuito informal”. “Es conocido que también la marginalidad permite encarar inversiones a cero costo, mientras cualquier empresa de la economía formal tiene que asumir tasas anuales de interés de entre el 60%-70% para obtener capital de trabajo o realizar inversiones. Este constituye otro espacio para competir deslealmente”, concluyeron desde el CIL. Sin embargo, nada dijeron de que los faltantes son, precisamente, de las segundas marcas de las grandes empresas. Uno de los ejemplos es el de la leche Armonía, segunda marca de La Serenísima, que está dentro del programa Precios Cuidados. Tal como se puede ver en los supermercados de Villa María, las cajas de leche fluida de la primera marca no faltan, pero sí escasean las de segunda. En ese punto, desde algunas entidades de productores indicaron que no se puede explicar la escasez en razones climáticas “porque no pueden adjudicar que no hay leche para una marca y sí lo hay para otra más cara”. Además, remarcan que ante la ausencia de productos reconocidos y más económicos empezó a multiplicarse la oferta de alimentos a base de leche, que no reúnen las características alimenticias de la leche propiamente dicha, pero son elegidos por muchos ciudadanos porque llegan a costar hasta un 40% menos.   Desde las Pymes

Villano entiende que se resuelve en el corto plazo

En una entrevista concedida al diario digital Ambito.com, Pablo Villano, presidente de la Asociación de Pequeñas y Medianas Industrias Lácteas (Apymel), coincidió con las grandes en que el desabastecimiento está relacionado con cuestiones climáticas en la Cuenca Lechera (Santa Fe, Provincia de Buenos Aires y Córdoba), pero aseguró que “en las próximas semanas estará solucionado”. “Las inundaciones primero y las elevadas temperaturas después provocaron una caída de más del 30% en la producción de leche, como fue el caso de Santa Fe”, indicó y añadió: “Además, existían entregas pendientes de 2018 por ventas en el exterior, que debían concretarse”. Para el directivo, “la caída del consumo interno (en los primeros meses disminuyó un 10% en comparación con un año antes), de todas maneras, permitió suavizar el impacto de esa baja en la oferta de productos”. “Algunas industrias recortaron envíos a los comercios frente a la escasa producción”, completó. Villano aseguró que “la situación se normalizaría en las próximas semanas porque mejoraron las condiciones de producción en los tambos, porque definitivamente es un tema estacional”. En este contexto, el dirigente industrial acusó a los comercios de “igualar los precios para arriba” ante el faltante de productos, de tal modo que las segundas y terceras marcas terminan costando lo mismo que las líderes. Villano, por otra parte, indicó que la suba de precios de la leche en polvo a nivel internacional (avanzó un 6% en dólares en la última licitación de Fonterra y hoy cotiza a U$S3.100 por tonelada) “tendría una incidencia menor” en el problema de desabastecimiento, porque “esa mejora estuvo acompañada por una disminución de los reintegros a la exportación y un nuevo arancel en retenciones. Con respecto al cierre de tambos, que en 2018 ascendió a 600 establecimientos, se frenó debido a la recuperación del precio de la leche en polvo en estos últimos meses”.