En el marco del Encuentro de Escultores, este medio dialogó con uno de ellos, quien habló de este evento en el nombre de todos
El arte de esculpir en metal
Roberto Svanotti, uno de los artistas, junto a Diego César Gutiérrez, Eric Danilo Griffiths, Luis MacFarling y Juan Sebastián Molina, habló no solo de su larga trayectoria, sino de lo positivo que resulta este evento y de cómo comparten y se ayudan entre todosVilla María es esta semana escenario de una nueva edición del Encuentro de Escultores, una propuesta que reúne a cinco artistas que trabajan con metal y que durante varios días desarrollan sus obras en la ciudad.
El encuentro comenzó el lunes y continuará hasta el sábado, cuando los escultores presentarán las piezas terminadas. Cada artista trabaja sobre una temática determinada, pero el objetivo común no es competir, sino compartir una experiencia de creación, intercambio y trabajo colectivo.
Participan Roberto Svanotti, de las Sierras Chicas de Córdoba, con una obra vinculada a las letras; Diego César Gutiérrez, de Unquillo, quien aborda la salud comunitaria; Eric Danilo Griffiths, de Río Negro, con la temática de tecnología; Luis MacFarling, de Salta, quien trabaja sobre historias ferroviarias; y Juan Sebastián Molina, cordobés radicado desde hace 10 años en Villa María, quien eligió el tema del arte comunitario.
Durante las jornadas, los artistas trabajan a la vista del público, comparten herramientas y conocimientos y avanzan en forma paralela con cada una de las esculturas.
Una pluma y las palabras
Svanotti llegó por primera vez a Villa María y eligió como eje de su obra las letras, la escritura y la literatura. Su escultura toma la forma de una pluma.
“Esta pluma es una alegoría a la palabra, a la poesía que nos nombra, a las letras que nos atraviesan, el tiempo, las historias que un pueblo escribe, cuenta y transmite de generación en generación”, explicó.
El escultor señaló que durante estos días también tuvieron contacto con escuelas que se acercaron para conocer el trabajo. Para él, esa posibilidad de que los chicos puedan observar directamente cómo se construye una obra tiene un valor especial.
“Es muy importante poder darles forma”, sostuvo, al referirse a la posibilidad de acercar a los niños a las distintas disciplinas artísticas. Desde su experiencia, considera que el contacto temprano con el arte puede abrir caminos y generar oportunidades.
Una vida artística
Svanotti lleva 25 años dedicado exclusivamente a la actividad artística y vive de su trabajo como escultor. Sin embargo, su relación con el arte comenzó mucho antes.
“Desde chico dibujé y, con el tiempo, trabajé en agencias de publicidad, realicé dibujos animados para televisión y desarrollé distintas actividades vinculadas con la comunicación visual. También tuve, durante unos 20 años, una gráfica”, dijo.
Ese recorrido lo llevó, finalmente, a tomar una decisión: dedicarse de lleno al arte.
Desde hace un cuarto de siglo trabaja como escultor, participa de encuentros dentro y fuera del país y realiza obras en distintos materiales. Incluso uno de sus hijos trabaja actualmente junto a él.
“Hace 25 años que me dedico al arte”, contó, con la tranquilidad de quien convirtió una vocación en su forma de vida.
El valor de encontrarse
Para Svanotti, una de las características más importantes de la propuesta villamariense es, precisamente, el espíritu de encuentro.
Los cinco artistas no compiten entre sí. Trabajan juntos, se consultan, se ayudan y comparten conocimientos mientras cada uno desarrolla su propia pieza.
“Es un encuentro donde hay intercambio, se trabaja a la par, y nos ayudamos entre nosotros también un poco”, resumió.
El escultor, que ha participado de experiencias similares en distintos lugares, destacó especialmente la organización encontrada en Villa María. Desde la llegada de los artistas, el municipio dispuso las herramientas y los elementos necesarios para el trabajo, además de acompañar el desarrollo de la actividad.
“Está muy bien organizado”, señaló, y remarcó el “gran acompañamiento recibido” por parte de quienes están a cargo de la propuesta.
Apostar por el arte
Más allá de la experiencia artística, Svanotti valoró que el municipio haya decidido sostener una iniciativa de estas características en un contexto económico complejo.
“Que una comunidad, en este momento, se arriesgue a este tipo de apuesta por el arte es muchísimo”, planteó.
Para el escultor, esa decisión tiene un valor que excede la realización de las cinco obras y que, como expresó, “implica generar espacios para los artistas, acercar el arte a los vecinos y permitir que quienes pasan por el lugar puedan observar un proceso que habitualmente permanece detrás de escena”.
Hasta el sábado, entonces, el metal seguirá transformándose en las manos de cinco escultores llegados desde distintos puntos de Córdoba y del país, y la gente puede verlos hacer. Cada uno dejará en la Villa una obra diferente, pero el encuentro habrá producido algo más que esas cinco piezas: una semana de trabajo compartido, intercambio y contacto directo entre el arte y la comunidad.
