La fotógrafa Sofía Scalzo presentará este jueves, en la Medioteca, “Archivos en vuelo. Memorias de una poeta”, una actividad especial
Digitalizar la vida de Edith Vera
La actividad es la culminación del trabajo que realizó durante un año al digitalizar y editar cuadernos, libros, textos, fotografías y otros objetos rescatados del incendio en la casa de la histórica escritora y docente localLa fotógrafa y artista visual Sofía Scalzo comenzó un recorrido arduo y especial hace un año, cuando Beatriz Vottero, la coordinadora del Colectivo y de las actividades de celebración del centenario de la poeta Edith Vera, la convocó a digitalizar algunos archivos de la escritora que serían utilizados para el libro “Me atravesó un río”.
Lo que siguió fue mucho más que una tarea técnica, ya que, durante meses, la fotógrafa se internó en cajas repletas de manuscritos, fotografías, libretas, papeles sueltos y cuadernos que habían sobrevivido al incendio de la casa de la poeta.
“Beatriz me decía: ‘Tenés un tesoro acá en tus manos’, y la verdad es que así lo sentí”, expresó Scalzo en diálogo con elDiario.
Cabe señalar que mañana jueves, a las 20, en el auditorio de la Biblioteca Municipal y Popular Mariano Moreno, la fotógrafa compartirá parte de ese proceso en “Archivo en vuelo. Memorias de una poeta”, una presentación que forma parte del cierre del año de los 100 años del nacimiento de Edith Vera. La entrada será libre y gratuita y la actividad contará, además, con la participación musical de Piedra, Papel y Tijera.
Destinos entrelazados
El vínculo de Scalzo con la obra de Edith, sin embargo, comenzó algunos años antes. En 2017 realizó una serie de videopoemas a partir de textos de la escritora que ella misma había seleccionado. Por eso, cuando apareció la posibilidad de volver a acercarse a su obra desde otro lugar, la propuesta encontró terreno fértil.
A partir de aquella primera experiencia para el libro, Scalzo conoció el archivo que se encontraba en la Medioteca y tomó contacto con el Colectivo Edith Vera. Y allí, junto con Anabella Gill, directora de la institución y otras personas vinculadas al proyecto, comenzó a conocer el material que permanecía guardado en las cajas.
“Yo estoy interesada en el archivo fotográfico. Vengo trabajando hace unos años con el archivo fotográfico familiar y algunas historias sobre el río y mi familia, otros proyectos que tengo en puerta. O sea que ya vengo trabajando con archivos fotográficos y capacitándome sobre estos procesos”, contó.
El volumen del material hizo que el trabajo tuviera que hacerse necesariamente por etapas. Scalzo fue trasladando parte de los documentos a su hogar y taller, Casa Espiga, en el que ofrece talleres fotográficos y otros cursos, y donde durante aproximadamente un año llevó adelante la digitalización.
“Había materiales que podían pasar por el escáner y otros que, por su tamaño o características, requerían otro procedimiento”, detalló, y explicó que los libros y cuadernos, por ejemplo, fueron fotografiados “con una iluminación especialmente preparada”. Y después llegó una segunda etapa, igual de paciente: la edición.
Las fotografías –unas 200– fueron trabajadas una por una en Photoshop. La intención, aclaró, no fue transformar los documentos, “sino conservarlos lo más fielmente posible”.
“La edición que les hice fue como una restauración de algunas manchas, algunas cosas, pero no modifiqué más que eso. Conservé las texturas”, explicó. También se preservaron las dimensiones originales y hasta los bordes de las fotografías, incluidos aquellos cortes propios de las antiguas guillotinas.
El archivo presentaba, además, una dificultad evidente: no había un orden establecido. Las cajas reunían materiales de distintas características y tamaños. Manuscritos, fotografías, libretas, hojas sueltas y cuadernos aparecían mezclados.
“Estaban todos los archivos en las cajas y mezclados”, recordó. Por eso, una parte importante de esta primera etapa consistió no solamente en digitalizar, sino también en comenzar a establecer un criterio de organización “porque soy muy meticulosa”, y agrupando las carpetas por similitudes, tamaños y características de los documentos.
El resultado no es todavía el archivo definitivo. Y Scalzo lo define como una primera etapa: “Tenemos todo el material digitalizado y después vendrá la etapa de un orden más fino. Ese trabajo ya comenzó y también contará con la participación de más personas”.
¿Y en la presentación?
“Voy a hablar de lo técnico, de las cosas que hice durante este año, de lo que usé, los programas y todo eso. Pero también voy a mostrar un video que hice a partir de todo este proceso, con un texto que escribí en formato de instructivo. Voy a mostrar algunas fotos, algunos manuscritos y las carpetas que hay hasta ahora”, detalló.
Entre esas imágenes, precisó Scalzo, pueden aparecer también la memoria de muchos villamarienses, y explicó: “Cuando parte del material fue exhibido anteriormente, hubo personas que se reconocieron en las fotografías o identificaron a familiares y amigos. Esa posibilidad de que el archivo vuelva a encontrarse con la comunidad es también una de las riquezas del trabajo”, afirmó.
Para Scalzo, haber participado de este proceso significó ocupar un lugar dentro de una tarea colectiva que lleva años.
“Es parte de un trabajo que viene haciendo otra gente también, el Colectivo Edith Vera, Beatriz… Con el libro ‘Me atravesó un río’ hubo mucho acercamiento a este material”, señaló.
Y agregó: “Sentí que esta parte del trabajo, que es de un montón de eslabones, de personas que vienen haciendo este trabajo hace muchos años, era la que tenía que hacer yo por mi forma de trabajar. Soy muy concreta, muy metódica”.
Cabe señalar que Scalzo estudió la carrera de Cine y Televisión en Córdoba, aunque su recorrido profesional estuvo siempre ligado a la fotografía, y que, además, un oficio y una herramienta de trabajo es también una forma de expresión, y este trabajo igual lo fue.
“Saco fotos desde muy chica, es parte de mi vida”, expresó.
En los últimos años, además, comenzó a profundizar su relación con los archivos fotográficos. Como se dijo antes, actualmente trabaja sobre el archivo familiar y desarrolla un proyecto que cruza esas imágenes con fotografías actuales del río y con la historia de su familia.
Ese interés por las imágenes que guardan memoria ayudó a entender por qué el archivo de Edith Vera encontró en ella una mirada particularmente atenta, por lo cual durante un año, entre cajas y documentos, Scalzo no solamente digitalizó fotografías y manuscritos, sino que ayudó a que una parte de la memoria de Edith dejara de estar encerrada en esas cajas y pudiera comenzar a circular nuevamente, estando más accesibles para aquellas o aquellos que se acercan a este acervo con la intención de realizar investigaciones sobre su vida y obra.
Y este jueves, en la Biblioteca Mariano Moreno, esa historia tendrá una nueva instancia. Una ventana abierta e interactiva sobre un archivo que todavía tiene mucho para contar.
