Fogón Set presentó su homenaje al cantautor rosarino este sábado en Causa y Efecto Espacio de Arte
Coreando a Fito Páez
La historia musical de uno de los más grandes del rock argentino se dejó sentir en CEEA en una noche muy especial, donde la banda hizo que el público cantara todos y cada uno de sus temasLas canciones de Fito Páez volvieron a escucharse y encontrarse con un público dispuesto a cantarlas de principio a fin. Fue el sábado por la noche en CEEA (Causa y Efecto Espacio de Arte), en barrio Roque Sáenz Peña, donde Fogón Set presentó Universo Páez, un homenaje a uno de los grandes nombres de la música argentina.
El espacio de calle Italia, esquina Deán Funes, quedó prácticamente colmado. Cerca de un centenar de personas se acercaron para compartir una noche que tuvo mucho de recital, pero también de encuentro. Desde los primeros acordes, el público acompañó con entusiasmo un repertorio que recorrió algunas de las canciones más reconocidas de Páez, desde “Giros” y “11 y 6” hasta “El amor después del amor”, “Mariposa Tecknicolor” y otros clásicos que forman parte de la memoria musical de varias generaciones. Todas y cada una, cantadas a todo pulmón por todos los presentes junto a la lúcida banda.
Y es que Fogón Set sostuvo el homenaje con una interpretación cuidada y enérgica, con voces, guitarras, bajo, teclado, baterías y un coro especial que fueron llevando al público por distintas etapas de la obra del músico rosarino.
En uno de los momentos más íntimos de la noche, los protagonistas dejaron por un momento el formato de banda para ofrecer una versión acústica, con guitarra y voz, que permitió escuchar las canciones desde otro lugar.
El evento tuvo ese espíritu que caracteriza a las actividades que se realizan en el CEEA: cercanía, intercambio y la posibilidad de encontrarse alrededor del arte. Sí, la música ocupó el centro de la escena, pero detrás está también la historia de un espacio que construye comunidad a través de distintas disciplinas artísticas y del trabajo autogestivo.
Un espacio comunitario
No está de más recordar que CEEA nació en 2020 por iniciativa de María Elisa Zorgniotti, artista, trabajadora y gestora vinculada a la danza. Durante sus primeros años funcionó bajo su conducción, hasta que en noviembre de 2023, ante dificultades económicas que ponían en riesgo su continuidad, se incorporaron al proyecto M. Josefina Ortega, Catalina Ortega y Yamila Fortuzzi.
Desde entonces, las cuatro mujeres conforman el equipo que sostiene y nutre el espacio. Actualmente, CEEA funciona en el barrio Roque Sáenz Peña desde el 1 de diciembre de 2024 y reúne una multiplicidad de propuestas vinculadas con la danza y las prácticas circenses.
Entre las actividaes y talleres que se ofrecen, está el trapecio, lira y tela para infancias y adultos, acroyoga, movimiento acrobático, iniciación a la danza, circo integral, acrodanza, danza jazz, flexibilidad, danza contemporánea y contorsión, las cuales forman parte de una grilla de actividades que también cuenta con otros tres profesores.
Pero CEEA no se plantea solamente como un lugar de formación artística. Su proyecto tiene una fuerte dimensión comunitaria. Las decisiones, los vínculos y las formas de compartir los saberes están atravesados por una idea central: que la cultura y el arte deben ser accesibles para todas y todos.
Esa concepción se profundizó en julio de este año con la creación de CEEAmos Red, programa con el cual personas de la ciudad realizan aportes para ayudar a sostener las cuotas de algunas de las infancias que concurren al espacio, sobre todo de los barrios Roque Sáenz Peña y La Calera.
El objetivo es que las posibilidades económicas de cada familia no sean una barrera para acceder a una práctica artística.
Las cuatro integrantes del equipo sostienen, además, buena parte de las tareas cotidianas del lugar: limpieza, mantenimiento, pagos, cobros, acondicionamiento del espacio, acompañamiento de las clases de las infancias y organización de las actividades que se realizan durante los fines de semana, entre seminarios, talleres, formaciones y funciones.
Por eso, una noche como la del sábado, con casi un centenar de personas cantando las canciones de Fito Páez, puede leerse también como parte de algo más amplio.
Y es que CEEA funciona como un espacio cultural, pero también como un lugar de encuentro y pertenencia comunitaria.
Desde su anterior sede, en Estados Unidos y San Juan, hasta su actual casa en el barrio Roque Sáenz Peña, el proyecto sostiene una misma mirada: la cultura como derecho, el arte como trabajo y el arte comunitario como una posible herramienta de transformación social. Y esto, en una realidad tan compleja y difícil como la que se vive hoy, debe destacarse y aplaudirse.
Y es que su esencia no tiene que ver con un centro cultural como negocio, sino para integrar y compartir saberes, como en sus paredes hay preguntas que sintetizan ese espíritu: “Si el arte es la respuesta, ¿cuál es la pregunta?” y “Arte, cultura y resistencia”. El sábado, quizás, una de las respuestas estuvo en ese salón sencillo, de tamaño justo, lleno de gente, cantando a Fito Páez y compartiendo, una vez más, la posibilidad de encontrarse alrededor del arte.
