Nota Nº 898

Fútbol, “un juego fantástico que te permite montones de posibilidades”

domingo, 19 de julio de 2026 · 08:30

Escribe: Jesús Chirino

Entrevista a Alejandro Alabarces

Por estos días, de manera especial, casi todo está impregnado por el fútbol. Por ello le hice preguntas a Pablo Alejandro Alabarces, reconocido como uno de los fundadores de la sociología del deporte en América Latina y eminencia en el estudio de las culturas populares. Sociólogo, investigador superior del Conicet, docente universitario, escritor; en 2024, Premio Konex en la disciplina de Ensayo Antropológico y Sociológico por su vasta trayectoria. Tiene varios  libros publicados, entre los cuales se encuentran “Fútbol y Patria”, “Crónica del aguante” y “Héroes, machos y patriotas”.  Las consideraciones de Pablo ayudan a tener una mejor comprensión del fenómeno del fútbol, con sus aportes desde la sociología. 

 

Ser parte de un colectivo

- Sabemos que el fútbol es más que un juego de once contra once jugadores y excede el campo deportivo. Visto desde la sociología, ¿qué aspectos elegís destacar para describir este fenómeno?

- No es que el fútbol sea más que un juego de once contra once, el fútbol significa por fuera de lo meramente futbolístico o estrictamente deportivo, en realidad, todo significa más allá de lo que estrictamente es. Un texto literario también deja de ser un texto literario apenas comienza el proceso de lectura. Por eso hacemos sociología de la cultura, para ver cómo funcionan los artefactos culturales. El punto no es las preguntas que yo hago, sino las preguntas que el objeto me exige. Aún libro le hago ciertas preguntas que no le hago al fútbol y viceversa. Entonces, el fútbol me impacta, digamos, en múltiples aspectos de lo social y es eso lo que tengo que preguntar: ¿Cuáles son esos aspectos que el fútbol impacta? En el momento en que estamos, en una copa del mundo, obviamente, lo que resalta es esta cuestión elemental de la relación con lo patriótico, con lo nacional, lo que yo llamo la ficción de la Nación. El fútbol presenta una ficción increíble, que, sin embargo, se cree, según la cual, un equipo de fútbol representa la Nación. Insisto, no es tanto las preguntas que yo decido hacer, sino las preguntas que el objeto me permite.

- El fútbol como consumo cultural, ¿qué le ofrece, o promete, al hincha?

- Nada, salvo felicidad. En realidad, es más complejo porque el fútbol te promete felicidad y lo que te da es amargura. Está comprobado, esto es estadística básica, elemental. Uno pierde mucho más de lo que gana, muchísimo más de lo que gana. Lo que ocurre es que, al mismo tiempo, mientras te regala una enorme cantidad de amarguras, el fútbol te dice: pero estas amarguras las experimentás acompañado. Sos parte de un colectivo. Ese colectivo firma un relato identitario que dice “somos hincha de…”. Esto funciona en el plano local, regional, barrial, territorial… En el caso de las selecciones nacionales ya hay un grado mayor de complejidad, pero básicamente es eso el fútbol, lo que te promete, como consumo y como práctica, es la pertenencia a un colectivo, y eso es invalorable.

 

“El fútbol produce un  relato integrador”

- Más allá de las reglas propias del juego, ¿cuáles son las conexiones existentes entre la práctica del mismo en diferentes ámbitos como son el fútbol profesionalizado, el “fulbito” de cinco con los amigos durante la semana, el juego en una plaza o en un campito de barrio, etcétera?

- Las conexiones pasan por la experiencia del practicante. El fútbol es un juego bello, es un hermoso juego. No voy a decir que es el mejor deporte, practiqué muchos. Fui federado como jugador de rugby, no creo que sea lo más relevante de mi experiencia, pero es un deporte hermoso. Juego al tenis, todavía hoy, he jugado al vóley, he jugado al básquet, nadé, hice muchísimas cosas en mi vida deportiva, entre comillas, siempre como aficionado. Y lo que siempre me termina dando vuelta la cabeza es el fútbol, no necesariamente para verlo. El fútbol profesional hoy es muy feo, el fútbol local. Veo las Champions League, la Premier League, me encanta ver ese fútbol muy bien jugado, a otra velocidad, etc. Y me aburre profundamente ver Vélez Sarsfield con Villa Dálmine. Pero como juego en sí mismo, frente a la oferta: jugamos a esto o a lo otro de más allá, siempre elijo el fútbol. Es un juego fantástico que te permite montones de posibilidades y de habilidades, cualquiera puede jugarlo, con más o con menos habilidad. He visto troncos monumentales, jugadores con una habilidad deslumbrante, y todo el tiempo te están sorprendiendo. A mi último partido lo jugué en febrero, el 28, y todavía puedo reconstruir todas y cada una de las jugadas, y es lo que le pasa a cualquiera que lo haya jugado con un poco de constancia. 

- Cuando juega la selección de fútbol decimos “jugamos”. ¿Cómo contribuye el fútbol a una identidad, a un relato que nos integra? ¿Nos integra a todos por igual?

- Decimos jugamos cuando juega la selección por cierta comodidad y porque caemos en ese juego ficcional que te hablaba antes, la ficción de que esos pibes son la Patria. Entonces creemos en la ficción y la asumimos en consecuencia; si esos pibes son la Patria, nosotros también somos la Patria, por lo tanto, jugamos, ganamos, alentamos, perdemos, sufrimos, etc. Ahí viene la asunción, el fútbol no contribuye a la identidad, el fútbol produce un relato integrador. Falso, por supuesto. Es falso, insisto, es una ficción, pero produce un relato integrador, un relato en el cual todos estamos adentro por igual. Sí, absolutamente por igual. Esa es la ventaja que tiene a favor, puede ser un relato absolutamente transversal que une clases, géneros, edades, etnias, credos, sin pedir documentos ni actas de bautismo. En ese sentido es muy potente. Es falso, vuelvo a insistir, esto es falso y dura estrictamente el tiempo que dura el partido o el campeonato, y después, puf, se evapora.

 

“El último territorio en el cual el machismo y el patriarcado se atrinchera”

- Hace unos días, en elDiario publicamos la experiencia de mujeres que, en los años 80, contradecían las órdenes de sus padres y se escapaban para jugar al fútbol. Ahora, las mujeres tienen presencia oficial en el fútbol, una liga propia. Pero, ¿cómo ves que va trabajando la cuestión de género el fútbol en general?

- El fútbol sigue siendo el último territorio en el cual el machismo y el patriarcado se atrinchera, el mero hecho de que esta Copa Mundial se llame Copa Mundial de Fútbol y la del año próximo se llame Copa Mundial Femenina de Fútbol te marca la diferencia, en una hay que afirmar el género, y en la otra, el género se evapora porque se da por sentado y se universaliza. Sin duda que ha crecido enormemente el fútbol femenino. Soy un apasionado defensor del fútbol femenino, creo que por ahí pasará lo más interesante que producirá el fútbol latinoamericano en los próximos años. Pero les cuesta un montón por los obstáculos y las dificultades que les ponen. Te diría más, creo que el éxito de la selección masculina opacó el crecimiento de las mujeres, que venían en ascenso desde 2019. Cuando ellas jugaron la Copa del Mundo, en el 19, fue un momento de mucho ascenso, mucha presencia, y desde entonces no han hecho otra cosa que crecer, y, sin embargo, han sido invisibilizadas y desplazadas por el éxito masculino.

 

“Los pibes se la bancaron y mostraron esa bandera”

- Más allá de los resultados deportivos, ¿qué lectura estás haciendo de este Mundial, que termina este domingo?

- Hacer una lectura de este Mundial me llevaría mucho tiempo; lo he venido escribiendo, no hay nada novedoso, lo único novedoso es que pareciera que la bandera de “las Malvinas son argentinas” es la primera transgresión política que comete este grupo de muchachos, en general, muy silenciosos, salvo para vender mercancías. De pronto asumieron un tipo de afirmación política muy sorpresiva, muy nacional y nacionalista a la vez (no con z), muy popular, por cierto, y no mucho más que eso. Es un gesto enorme para una selección acostumbrada al silencio por un lado y, por otro lado, frente a la prohibición de la FIFA. Los pibes se la bancaron y mostraron esa bandera. Eso es lo más novedoso, el resto es lo que venimos viendo desde el 22, esta selección es muy convocante y se la pasan ratificando la profunda autonomía que tiene el fútbol respeto de lo estatal y de lo político. Como que el fútbol dice: métanse el Estado en el culo, la Nación somos nosotros.

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