Mundial, usos y ocios

Como en un revival, todos vuelven a jugar al Prode

domingo, 21 de junio de 2026 · 08:30

En 1971, gestionado por Lotería Nacional (hoy inexistente) había surgido un popular juego de apuestas que fue sensación: Pronósticos Deportivos era su nombre; Prode, su abreviatura.

Fue en épocas del Gobierno de facto de Agustín Lanusse, bajo la gestión del entonces ministro de Bienestar Social, Francisco Manrique.

La idea era perfecta. Argentina es un país futbolero y todos piensan (pensamos) que somos los que más sabemos cómo va a ir tal partido, quién va a ganar y, ahora, hasta por cuantos goles. Sí, se nos olvida fácil la cita de Dante Panzeri definiendo al fútbol como la “dinámica de lo impensado”.

Volviendo a la historia, en el año 1972 inició su primer sorteo. La dinámica era simple: completar una boleta con 13 partidos de fútbol -generalmente, de Primera y segunda división argentina- con opciones de que podía ganar el local (L), el visitante (V) o si había empate (E).

El hecho de participar prendió en todas partes, hasta en los mismos jugadores de los equipos involucrados. Existe hasta una película donde los protagonistas son los jugadores de Racing de Córdoba, quienes -con ellos adentro- se metieron a probar suerte.

Hoy, como en un revival, con el Mundial 2026 volvieron a aparecer aquellos viejos hábitos donde amigos y familias se reunían para ver las “jugadas” que iban a llevar adelante. Y hay prodes en todos lados: en la escuela, en los gimnasios, en los grupos de WhatsApp de fútbol, pádel o lo que imagines.

Pero ya no hay boleta ni papel, sino un celular y varias aplicaciones donde cargar los resultados esperados. En el medio también está el de Mercado Pago, que generó polémica y molestias en las casas de apuestas -que lo llevaron hasta la Justicia-.

“Este es un Mundial rompe-prodes, ¿cómo España no va a ganarle a Cabo Verde?”, le dice un joven a otro entre las góndolas de un “bazar chino” villamariense. “El gol de Curazao a Alemania me arruinó”, le comenta un amigo a otro en la mesa de un café de una estación de servicio.

“Yo no entiendo nada, me prendí solamente porque todos están con eso en el gimnasio y tal vez pueda hacer un mango”, destaca una joven, sumándose a una charla ajena.

Son millones y están en todos lados. Esperando los resultados de los encuentros más insólitos; algunos, solo con Mercado Pago; otros, con aplicaciones y pagando para llevarse el premio mayor. El vértigo, la bronca, la malaria y la incertidumbre ha generado que muchos griten como propio un gol de Túnez.

Mercedes Ramón Negrete, un albañil paraguayo radicado en Villa Domínico, es un prócer en la historia del Prode. A su historia podés googlearla, porque esta columna se terminó.

Cargando más noticias
Cargar mas noticias