Nota Nº 888

Restaurante de Luis Audebrand, en la estación

A poco de habilitarse las vías que nos unían con Rosario, en la estación ferroviaria Villa Nueva, fue inaugurado lo que quizás fuera el primer restaurante de Villa María. Fue uno de los pasos iniciales de la cultura gastronómica de esta localidad
domingo, 17 de mayo de 2026 · 08:50

Inauguración

Cuando la construcción del tendido ferroviario llegó a estas tierras lo hizo junto a otras novedades. Fue una época de grandes cambios en muy diversos aspectos, no solo arribaron las novedades de la máquina vapor y los rieles, también se dieron nuevas relaciones laborales. Por otra parte, se crearon nuevas fuentes de trabajo, a la vez que otras comenzaron a extinguirse, pues las modificaciones del sector productivo las fue tornando poco útiles.

Establecida la circulación regular de trenes desde Rosario a la estación Villa Nueva (primer nombre que tuvo la misma para luego ser llamada Villa María), junto al servicio de telégrafo, aceleraron varias cosas en la comunidad de la zona. Villa María apenas si estaba organizándose, pero Villa Nueva, que ya tenía años de existencia, vivió cómo la comunicación con centros urbanos más importantes se facilitó de tal manera que las noticias, al igual que las mercancías, llegaban mucho más rápido. 

Las nuevas comodidades para viajar hicieron que llegara una mayor cantidad de viajeros. En el año 1869, cuando Villa María aún era cabeza de línea, en la prensa escrita de la ciudad de Rosario se daban a conocer las mejoras realizadas en la estación ferroviaria. Así tenemos que el diario La Capital, del 15 de enero, en su página 3, publicó un escrito en el cual puede leerse que “el lunes 11 del corriente, fuimos invitados a un almuerzo que el Sr. D. Luis Audebrand, daba en la Estación del Gran Central en Villa Nueva, para inaugurar el restaurante establecido bajo su dirección, lo mismo que lo está el de la Estación de Fraile Muerto” (actual Bell Ville). Si bien existían otros lugares donde se ofrecía el servicio gastronómico, la inauguración del negocio de Audebrand era parte de los cambios que se estaban produciendo. Abría sus puertas un restaurante en el edificio más importante de la pequeña población, aún rodeada de montes.

 

“Variedad de postres magníficos”

En el artículo de “La Capital”, en la que es una de las primeras crónicas acerca de un restaurante de esta localidad, se exaltan las virtudes del servicio que se ofrecía en el lugar. Puede leerse: “No pudimos menos que admirar el exquisito gusto con que fue servida la mesa; baste decir que la persona más delicada no tendrá nada que extrañar del mejor hotel del Río de la Plata. El público todo debe felicitarse de tener en ambas Estaciones la seguridad de contar con una excelente mesa servida con aseo y como no se puede encontrar ni en el mejor hotel del Rosario”. También se destaca la variedad del menú, señalando que se ofrecían “Diez y siete (sic) platos exquisitos, seis u ocho clases de vinos, fiambres excelentes, infinidad de conservas, verduras frescas de lo mejor, riquísimo té y café etc., etc.”. El cronista no deja de señalar que también se servía una “variedad de postres magníficos”.

En el diario también se habla del personal del restaurante;  tan es así que puede leerse que el local tenía “un cocinero de primera clase”. En relación a las bebidas, se remarcó que tanto en Villa María como en Bell Ville se contaba con los “los mejores vinos que vienen al Río de la Plata”. Dado el éxito de la inauguración del nuevo servicio, se auguraba que “el Sr. Audebrand puede estar seguro de que tendrá la cooperación de todos los viajeros, pues su carácter amable y su inteligencia en la materia lo colocan a mucha altura sobre las otras fondas de Villa María, el público sabrá corresponder dignamente a sus esfuerzos”. Y se agregaba que “como la Estación de Villa María no hay ninguna en todo el Río de la Plata, por su solidez, elegancia, aseo y comodidades”. Del texto se desprende que el propietario estaba abocado a la atención de los clientes.

 

Reforma y amplio horario de atención

El dueño de los dos restaurantes, el de Bell Ville y el de Villa María, publicó una carta el 10 de septiembre del mismo año en el mismo diario rosarino. En la misiva se trata de refutar afirmaciones que un cronista anónimo había realizado en contra del servicio que se prestaba en el restaurante de Bell Ville. El cronista habría escrito que a las siete de la mañana había partido el tren desde Villa María y estaba llegando a Fraile Muerto a las nueve. Decía: “El almuerzo es de la clase más ordinaria” y “se paga un peso boliviano, sin contar que dos huevos cuestan cuatro  reales”. En su nota, Audebrand admitió que un peso boliviano era un precio excesivo para el almuerzo, pero negó lo referido a los huevos. También comentó que los “almuerzos, en los restaurantes tanto de Villa María como de Fraile Muerto, consisten invariablemente de lo siguiente: cinco platos. Café y té con leche”.

Más allá de las críticas, tiempo después, el mismo diario publicó acerca de las reformas del servicio. Se dice que “desde el 19 del presente mes –septiembre–, el restaurante de la estación de Villa María es transformado en bufé, donde, desde las 5.30 de la mañana hasta las 10 de la noche, los pasajeros encontrarán: té, café, lunch, fiambres, conservas, licores, vinos y cigarros de todas clases, como también un buen surtido de confites para regalos, de matrimonio y banquetes”,  firmaba “el dueño del restaurant. Luis Audebrand y ca (sic)”. El negocio había sufrido un gran cambio: en pocos meses pasó de restaurante a bufé. 

El relevamiento de la existencia de este establecimiento y sus características principales, que hace unos años habíamos publicado en este mismo espacio, es un dato relevante para quienes deseen historizar el consumo alimentario en esta parte de la provincia y, también, los negocios del ramo en la ciudad. 

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