Marisabel Demonte, a propósito del estreno de la nueva obra “Vitalicios” donde dirige y actúa
“El teatro pasa por el cuerpo”
La dirección de la obra, escrita por el español José Sanchis Sinesterra, la realiza en conjunto con sus compañeros de elenco, Romina Miranda y Keith Ludueña, y crean una comedia grotescaEn ocasiones una obra de teatro aparece antes de que exista el proyecto capaz de llevarla a escena. Eso le ocurrió a Marisabel Demonte con “Vitalicios”, del dramaturgo español José Sanchis Sinisterra, la actriz y directora teatral la leyó a inicios de este año, mientras buscaba textos para los proyectos que Desatanudos encararía durante 2026, y la sensación fue inmediata.
“Lo leí y dije: ‘Uf, este texto es muy hermoso’”, indicó.
En aquel momento no pudo concretarse. Hubo otros proyectos que avanzaron y “Vitalicios” quedó esperando. Pero la obra siguió dando vueltas en la cabeza de Demonte hasta que, dos o tres meses después, decidió recuperar aquella primera intuición.
“¿Por qué me voy a quedar con las ganas de este proyecto si me gusta tanto este texto?”, se preguntó.
Entonces convocó a Romina Miranda y Keith Ludueña. Con Miranda ya ha compartido distintos trabajos y ambos se entusiasmaron rápidamente con la propuesta. Y así comenzó a tomar forma un proyecto de tres actores que, aunque tiene su propia identidad, nació y se desarrolló dentro del colectivo teatral Desatanudos.
Juntos se potencian
La experiencia tiene una particularidad: se trata de un elenco concertado que trabaja dentro de una estructura colectiva. Los tres actores comparten los ensayos en el Teatro Sarmiento y cuentan además con el acompañamiento de Desatanudos en la asistencia técnica, la logística y distintos aspectos de la producción.
Para el colectivo, que lleva 12 años de recorrido, también representa una experiencia diferente.
“Es la primera vez que hacemos así y está bueno armar elencos concertados”, expresó Demonte.
La historia de Desatanudos está marcada por la permanencia de muchos de sus integrantes, algunos con ocho o diez años de trayectoria compartida, pero también por una identidad itinerante que le permite modificar espacios y formatos.
En ese marco, el encuentro entre Demonte, Miranda y Ludueña terminó siendo una de las grandes fortalezas del proyecto, como así lo detalló: “Los tres juntos nos hemos potenciado el uno al otro, la una a la otra. La verdad que ha sido una excelente idea ponernos a trabajar juntos”, afirma.
Esto habla de un proceso intenso, con muchas horas de trabajo, disciplina y también diversión.
“Nos hemos dedicado con muchas horas de trabajo a ‘Vitalicios’, pero también lo hemos disfrutado”, resumió.
De España a esta realidad
Sanchis Sinisterra escribió la obra tras la crisis económica de 2008 y utiliza el humor, la ironía y el absurdo para poner en escena los mecanismos burocráticos, los recortes y la fragilidad de quienes quedan sometidos a decisiones tomadas desde un escritorio. Aunque nació en otro contexto y en otro continente, su planteo encuentra resonancias en la realidad latinoamericana. Y allí aparece otra de las razones por las que el texto sedujo a Demonte.
Pero su relación con el teatro no pasa únicamente por aquello que una obra dice. Hay algo más profundo.
“Tiene que pasarte por el cuerpo siempre. No es un asunto intelectual la conexión con un proyecto teatral. Te diría que es espiritual casi”, sostuvo
Ahora, después de meses de trabajo y entrega por “la pasión de hacer lo que a uno le gusta, que es el teatro”, afirmó Mariselabl, lleg el momento de abandonar el espacio íntimo del ensayo y encontrarse con quienes completan el hecho teatral: los espectadores.
Y Demonte así lo explica: “Lo hemos disfrutado nosotros en la elaboración, como quien hace la torta de cumpleaños. Pero ahora hay que abrir la puerta y que vengan los invitados”.
Y en esa invitación está, para ella, una de las grandes maravillas del teatro: cada función es un acontecimiento que no puede repetirse exactamente de la misma manera.
“No hay repetición, por más funciones que haya. Esa función es única”, dice.
“Vitalicios” propone entonces algo más que una historia sobre el escenario. Propone compartir ese instante irrepetible, ese encuentro entre actores y espectadores que ocurre una vez y queda, después, solamente en la memoria.
Las funciones son el sábado 10 y domingo 11 de octubre, a las 21, en el Teatro/Club Sarmiento, Buenos Aires 1156. Para reservar al 3434797023.
