Nota Nº 909
No se olviden de Lian
Escribe: Jesús Chirino
En estos días se cumplen 20 meses desde que el niño Lian Gael Flores Soraide fue robado del patio de su casa, en la zona rural de Ballesteros Sud. Hasta ahora no se han producido novedades concretas acerca de su paradero. Sus padres, sin flaquear un momento, continúan la búsqueda. Las autoridades aún están en deuda con este niño, con esa familia y la sociedad toda
Discriminación
Cuando en la siesta de aquel caluroso sábado 22 de febrero el niño fue arrebatado de su hogar, esa familia comenzó a vivir un largo camino de dolor que aún no encuentra fin. Primero buscaron, con algunos vecinos, en cercanía de la casa y en todo el predio destinado a la producción de ladrillos de barro. Cuando tuvieron la certeza de que no estaba en el lugar, el padre, Elías Flores, llamó dos veces al 101. Logró que la Policía llegara al lugar. Los agentes reiniciaron la búsqueda en el sector diciéndoles que buscarán bien. “Si no lo encuentran van a tener consecuencias graves” es la frase que recuerda y repitió el padre cuando, esta semana, charlamos con él. Aquel día de febrero, todo su cuerpo fue tomado por la angustia que puede sentir cualquiera que no encuentra a su hijo, y sobre esa herida abierta hasta el abismo le tiraban la sal de esa frase. Pero tanto Elías como Plácida Soraide, mamá de Lian, aún no sabían el destrato y la discriminación que vivirían de parte de autoridades que, se supone, deberían tener un comportamiento muy distinto.
También algunos medios de Buenos Aires llegaron a decir que Plácida no hablaba castellano y que habían traído una intérprete para poder comunicarse con ella. Por otro lado, algunas autoridades les “recomendaron” que no tuvieran contacto con los medios de prensa. Mientras, la escena comunicacional era copada por funcionarios políticos, policiales y judiciales que explicaban el “esfuerzo” que desarrollaban las autoridades y los adelantos tecnológicos que se ponían a disposición de la investigación.
En algún momento, la familia señaló que cuando los llevaron a la sede judicial sufrieron actos de discriminación. Hubo quienes prefirieron ignorar algo tan grave como eso, pero con el tiempo se conoció algo del clima que se vivía en la Justicia del lugar. Isabel Reyna, fiscal de Instrucción y Familia de 2ª Nominación de Bell Ville, que intervino al inicio del caso de Lian Flores, fue sancionada por el Tribunal Superior de Justicia provincial luego de que se acreditara que su conducta mostraba un patrón sistemático de maltrato, hostigamiento y expresiones discriminatorias hacia empleados y colegas. Quizás la sanción ha sido muy benévola, teniendo en cuenta que en el sumario se describen, de parte de la fiscal, referencias despectivas hacia personas por su condición racial, como también expresiones homofóbicas y vinculadas al peso corporal. La fiscal habría utilizado términos como “negros” de manera despectiva y apodos como “gordo hediondo” y “Pepa Pig” para referirse a colegas. No imaginemos qué diría de gente que concurría por denuncias.
Un caso de trata de personas
Otra cuestión que algunos plantearon desde temprano es que el caso parecía de trata de personas, que el niño podía haber sido robado del lugar para quién sabe qué fin. Desde la Justicia se sometió a duros interrogatorios a la familia. Pero, desde hace un tiempo, el caso se estaría investigando como de trata de personas.
Quienes conocen de este tipo de delito suelen manifestar que en los casos de trata, de alguna manera, suelen existir vínculos con sectores de la política y de las fuerzas de seguridad. También señalan que esos cuerpos que son robados y tratados como mercancía para distintos fines, generalmente, son extraídos de los sectores más indefensos de la sociedad, de aquellos que ya vienen sufriendo violencia económica, discriminación, etc., y que son considerados con menos posibilidades de defenderse, de hacerse escuchar. Es parte del actuar de quienes comenten estos actos criminales tan aberrantes.
Pasa el tiempo y, a pesar de toda la insistencia, no se hace público ningún avance concreto en la investigación, Pareciera que existen quienes piensan que el paso del tiempo hará que se olvide la cuestión. Pero las autoridades deben tener en cuenta que mientras Lian siga sin aparecer, sin que se haga justicia en este caso, es difícil hablar de seguridad en esta provincia donde no puede avanzarse en un caso tan sensible.
¿Seguridad en la provincia?
Las infancias estan en riesgo, los están por este caso, pero también por lo que le pasó a mujeres adolescentes en la provincia. Entre tantos hechos no puedo dejar de mencionar el asesinato de la menor Agostina Vega, en Córdoba capital; tambien, las horribles expresiones de “carne tierna” o “terneritas” para referirse a jóvenes que abusaría sexualmente el asesor del legislador provincial Ramón Ernesto Flores (del bloque Hacemos Unidos por Córdoba), que ya renunció; también tenemos el caso de Omar Ludueña, asesor de la Unión Cívica Radical en la Unicameral de la provincia, imputado por abuso sexual de menores. A esto podemos sumarle el caso de la desaparición Delicia Mamani, estudiante de Magisterio de 25 años de edad, residente en la localidad de Malagueño. En la causa donde se investiga la desaparición, ocurrida el 21 de noviembre de 2025, se plantea que podría estar relacionada a la trata de personas con fines de explotación laboral y reducción a la servidumbre. Estos son algunos de los casos más resonantes de los últimos tiempos.
Para mirar la problemática de la seguridad en la provincia no puede dejarse de lado la serie de delitos cometidos por agentes y autoridades policiales de alta jerarquía, tanto de la provincia como de la Policía Federal en Córdoba. Una cuenta rápida señala que entre 2025 y la primera parte del presente año fueron detenidos 24 miembros de la Policía provincial. Se han conocido casos de jefes que protegían bandas de delincuentes, otros de abusos sexuales y de diferentes delitos. Si bien los arrestos hablan de que la situación estaría siendo tenida en cuenta por las autoridades, queda de manifiesto un problema en las llamadas fuerzas de seguridad. Resulta difícil hablar de seguridad en la provincia sin pensar en todos estos hechos.
Retornando a lo que le han hecho al niño Lian Gael Flores y su familia, un caso sin resolver, pone en evidencia el riesgo que corren nuestras infancias en la provincia. Es necesario tener fuerzas de seguridad cuyos miembros no se mezclen con el delito, ni que aparezcan casos de crímenes aberrantes cuyos autores poseen “conexiones” políticas.
Hablando con los padres de Lian, ellos manifiestan que continúan la búsqueda y siguen esperanzados. Están preocupados por la salud del Papa y esperan que se recupere y visite nuestro país. Tienen pensado ir a Córdoba y, de alguna manera, pedirle que rece por su hijo y el regreso del mismo a la familia. Elías señala: “Nosotros somos católicos y le pedimos al Santo Padre que rece por Lian, también le pedimos a toda la Iglesia Católica que rece por nuestro hijo y para que vuelva a casa”. Las autoridades provinciales volvieron a aumentar la recompensa que ofrecen a quien pueda proporcionar algún dato acerca del paradero del niño. Elías dice que la recompensa, sumando lo ofrecido a nivel nacional, llega a sesenta millones de pesos.
Por el propio Lian, por su familia, pero también por toda la comunidad y seguridad de las infancias de Córdoba resulta imperioso que este niño sea traído nuevamente y castigados quienes cometieron tan aberrante crimen. Las autoridades deben aportar respuestas.
