Entrevista a José Luis “Pucho” Ponce - Villanovense bajista de Los Tekis, que actuarán el viernes 6 de febrero en el Festival de Peñas
“Es fantástico que el folklore vuelva a ganar estos espacios”
El niño que tocaba la batería fabricada por su abuela con tapas de olla es hoy un referente de la música popular argentina. Se trata de José Luis “Pucho” Ponce, de Los TekisCuando tenía ocho años, la partera que lo ayudó a nacer pasó a buscarlo por su casa y lo llevó a la primera edición del Festival de Peñas. “Ver el búho inmenso, esa lengua que salía del escenario, fue una gran cosa, un momento muy particular en mi vida, porque a partir de ahí empecé a interesarme mucho en la música”, dijo José Luis “Pucho” Ponce, bajista de Los Tekis y villanovense.
Pero algo más terminó de definirlo como artista. “Yo pasaba mucho tiempo con mi abuela en Villa María y le decía que quería tocar la batería. ¡Imaginate que no teníamos ni heladera en la casa, no se podía pensar en una batería!”, relató.
La abuela no se desanimó. Cómo vivían al frente del ferrocarril Mitre, fue hasta la casa del jefe de Estación, quien tenía un hijo que tocaba en una banda de rock. “Mi abuela investigó, vio cómo era una batería y un día, cuando llego de la escuela, ella me había fabricado una”, contó.
Claro que “lo único que era realmente un instrumento, era un redoblante de esos que se usan en las bandas de música. Y el resto, eran cosas que ella fue juntando de la casa. Tapas de olla, cajas y cajones. Me regaló dos agujas de tejer, me sentó, prendió la radio y me dijo: acompañá todas estas canciones”.
También hay que señalar que su padre cantaba tangos en reuniones de amigos y su mamá tocaba el violín, actividad que abandonó para dedicarse a la familia.
La música era claramente lo que iba señalando el camino.
Los Tekis
Como muchos otros argentinos, Pucho Ponce emigró a fines de los años 80. “Viví siete años en Roma y por problemas de salud de mi padre –yo soy hijo único, no había que analizarlo mucho–, decidí volver para estar con ellos”.
Ya en Argentina se fue reencontrando con amigos y uno de ellos, técnico en sonido, le habló de un grupo “muy bueno” que había sido la revelación en Cosquín. Era el año 1995.
“En esa época se grababa el programa Argentinísima, de Julio Maharbiz, en Canal 12. Yo fui y ahí conocí a los chicos. Era agosto y dos meses después estaba tocando con ellos”.
Una familia
Durante todo el año, pero particularmente en tiempos de festivales y carnaval, Los Tekis se la pasan de gira. “Si saco la cuenta, paso más horas con ellos que con mi familia”, dijo Pucho Ponce.
“Uno por ahí está cansando, contrariado con la vida que eligió tener, pero una vez que pisás el colectivo, pasás a disfrutar de todo. Cada vez que estás de gira empieza una nueva aventura para vivir y compartir con toda la gente con la que venimos trabajando”, agregó.
“El día que no lo disfrutemos, tendremos que tomar la decisión de dejar de hacerlo. Pero por ahora no”.
Por supuesto que hay momentos difíciles. “Me ha sucedido a mí de estar tocando en Cosquín en el mismo momento en que falleció mi papá. Bueno, bajé del escenario, me fui a Villa Nueva, lo enterré y al otro día estaba tocando de nuevo. Ahora va a pasar algo parecido, porque ayer estuvimos acompañando al papá de Walter (Sader) en los últimos momentos de esta vida. Y sé que para Walter va a ser re complicado seguir. Por eso, siempre estamos acompañándonos, sosteniéndonos”.
En lo que hace a la convivencia, no duda en señalar que hay diferencias. “Pero nos une un propósito, un camino a seguir. Los cuatro sabemos lo que queremos para estar más cerca de esos objetivos que nos hemos trazado en nuestra carrera musical”, concluyó.
Expectativas para el Festival de Villa María
Los Tekis forman parte de la grilla del viernes 6 de febrero en el Festival Nacional de Peñas. Esa noche, con perfil folklórico, estarán también el Chaqueño Palavecino, Jorge Rojas, Soledad Pastorutti, Luciano Pereyra y Los Arrayanes.
Cuando le consultamos sobre el espectáculo que traerán, Pucho Ponce señaló que hay “un montón de canciones nuevas, vestuario nuevo, cambio en las imágenes que se ven proyectadas con un insert donde está el diablo, que es como el símbolo de la música del norte argentino”, señaló.
“Y para mí es un placer y realmente me llena de orgullo ver hasta dónde llegaron con el Festival, convirtiéndolo en un espacio de características internacionales”, agregó.
Si van a cantar con otros artistas, no lo puede programar anticipadamente, “pero las ganas están siempre”.
“En Jesús María estaban los chicos de Los Herrera, y el Chino había grabado con Facundo Toro ‘Zamba para olvidarte’. Y bueno, subió y cantó con nosotros”, dijo.
“Eso puede pasar en Villa María. Está Jorge Rojas, con quien ya grabamos una canción juntos. Y cuando suba la Sole, seguro que a Mauro, a quien le gusta tocar el bombo aparte de la quena, seguro va a subir a tocar con ella, porque te imaginás que la conocemos desde que era chiquita”.
La noche del viernes es una de las que más demanda de entradas tiene. Al respecto, Pucho dijo: “Para nosotros es fantástico, es ganar espacios en momentos que al folklore se lo ninguneaba un poco”, dijo.
Entiende que el género está atravesando un momento de renovación con Milo J y otras tantas voces jóvenes. “A nosotros nos pasó en los años 90, cuando junto a la Sole, Los Sacha, Los Alonsitos, Cuti y Roberto, entre otros, dimos vuelta de punta a punta el país con un espectáculo que se llamaba ‘Folklore joven’”. En esa época, como en la actual, había críticas: “Cuestionaban la forma de vestirnos, que hubiera batería o bajo. Pero bueno, es así. Veo que ahora también cuestionan a estos chicos que, seguramente sin haber conocido a Los Chalchaleros o Los Cantores del Alba, vieron la necesidad de acercarse a las raíces”.
