Entrevista - Javier Morello, presente en los festivales de Málaga y Burdeos con una de las últimas obras que produjo

Un documental descubre Lago Escondido a los ojos del mundo

La obra dirigida por el correntino Camilo Gómez Montero y producida por el realizador y guionista villamariense fue premiada en Mumbai, en Girona y sigue recorriendo Europa para mostrar y denunciar una injusticia

Pedir permiso para pisar territorio propio, para mojarse los pies con agua propia… es una de las arbitrariedades que soportan los argentinos. “Lago Escondido, soberanía en juego”, lo denuncia. Y ya fue exhibido en más de diez festivales…

-Y la primera pregunta es para saber cómo recibe el mensaje un público “extranjero”.

-Bueno, eso era lo que yo quería averiguar yendo a los festivales. Me preguntaba ¿cómo reacciona un español?, ¿cómo reacciona un francés? Uno quiere saber cómo lo ven desde afuera, si se entiende, si le falta contexto… y la verdad es que me sorprendí gratamente. Volvimos muy contentos porque la mayoría no conoce el tema, pero lo entendía, se preocupaba, demostraba su asombro, su indignación. Fue interesante, muy interesante. Claro que también había público argentino radicado allá, y es bienvenido, pero tanto en Málaga como en Burdeos, en el intercambio con españoles, franceses y con otros colegas que estaban presentando sus películas fue enriquecedor y nos dejó tranquilos en el sentido de que lo nuestro, era apreciado.

-Ya habían tenido devoluciones positivas y hasta premios…

-Hemos estado en la India, en el Festival de Mumbai, lo que antes era Bombay, donde se ganó el premio Mejor Documental, igual que en Girona, Mejor Documental. Pero estuvimos en México en dos o tres festivales; llevamos más de diez en diferentes países y entonces, más allá de los premios, uno ve que por lo menos los jurados la reciben a la película.

-Esa es una primera selección, un filtro que hay que pasar inicialmente…

-Claro, y después de que el jurado lo elige, uno quiere saber qué le pasa al público; era lo que me inquietaba, más allá de que quien va a ver un documental es una persona avisada, digamos, en el sentido de que tiene cierto nivel de preocupación por ciertos temas. A eso uno lo sabe, pero lo mismo, la verdad que fue muy grato que la entendieran, que se suscitaran debates. Nosotros fuimos ahora en marzo y coincidió con el aniversario del golpe cívico, militar y eclesiástico y el intercambio con el público fue muy enriquecedor. En Madrid fuimos invitados a pasarlo y también estuvo lindo encontrarse con gente de todas las edades, que han ido y venido en diferentes épocas y por diferentes motivos desde y hacia la Argentina. Fue un viaje muy instructivo y emocionante.

-¿Y cómo viene la mano con esa otra producción “Los Caminos del Che”, que dirigió Pablo Mensi?

-En unos días la estamos pasando en la Cineteca de México, que es uno de los lugares, te diría, con más historia y más importante de México; hasta te diría, de Latinoamérica. Es una sala con mucha historia y con mucha y muy buena selección de material y vamos a estar dos semanas. Va a estar la película, nosotros ya nos gastamos toda la plata, no podemos ir más a ningún festival, a ninguna proyección (risas). Aparte, siempre nos estamos metiendo en algún lío más y ya tenemos que rascar la olla para ver si hacemos algún otro despelote como el que hemos hecho con Sergio Stocchero (en alusión a “Monky, el documental”).

-¿Y festivales?

-“Los Caminos del Che” ya hizo su recorrido de festivales, estuvimos en dos o tres festivales, en La Habana… Y vamos a ver si la podemos estrenar ahora en junio, que es un aniversario de Guevara, en Buenos Aires, en el Instituto de la Cooperación. Estamos en una charla por esa posibilidad. Aprovecho y le cuento a la gente que por ahí no la conoce, que la película cuenta el segundo viaje de Ernesto Guevara. Después de “Diarios de motocicleta”, él vuelve a la Argentina, termina la carrera de Medicina, y emprende este segundo viaje. Al primero lo había hecho con Alberto Granado, que es de Alta Gracia y amigo de la infancia. Granado se había quedado en Venezuela, y el segundo viaje, que es este que contamos nosotros, lo hace con Carlos “Calica” Ferrer, que también es de Alta Gracia y también era amigo de la infancia. El objetivo era encontrarse en Venezuela. Carlos Ferrer tiene 90 largos años y jóvenes años, y bueno, nos dio el honor y el placer de poder grabarlo, contar el viaje con todas sus peripecias, momentos de aventura, zozobra y comedia… En un momento del viaje Guevara embarca a Panamá, de ahí llega a México, conoce a los hermanos Castro y bueno, después la historia es conocida por todos…

 

“Polirrubro”

“Soy un polirrubro”, dijo Javier Morello en un momento de su charla con nuestros medios laRadio 90.1 y elDiario. Fue al referirse a otro proyecto relacionado con Villa María que está produciendo, concretamente ligado al centenario del nacimiento de Edith Vera.

“La idea es que gente de Villa María, que haya conocido a Edith o que tenga un conocimiento de su obra, nos lea algún poema y tratamos de encontrarle siempre un vínculo. Tenemos uno de un pirata, en un poema infantil, que lo lee Gaby Tieffemberg, quien estuvo como 25 años embarcado en un barco pesquero y lo dice con voz cascada de pirata. Grabamos leyendo otro poema a Nancy Camandona, colega de Edith, y también a Liliana Felipe y más gente… Estamos grabando. A las animaciones las hace Pablo Rivas, que es un amigo de Córdoba, que laburó mucho en las dos películas que hablamos antes. La posproducción de audio la hizo Esteban Costilla, otro cordobés. Y después estamos viendo dónde emitiremos. Yo supongo que no va a haber problema en conseguir un espacio en los canales de Villa María”, dijo Morello.

Y agregó: “Me parece que Edith es una figura fundamental y la mejor manera de homenajearla es escuchar su poesía, leer su poesía. Por suerte hay todo un movimiento de reivindicación en los últimos años. Se han reeditado Las Dos Naranjas, que ustedes entregaron con elDiario. Y Hay gente como Silvia Giambroni, Betty Botero que han hecho todo un laburo de rescate. Normand Argarate ha publicado un libro…”. Está bueno que no nos olvidemos, porque la poesía no es masiva como era antes, pero yo considero que es necesaria para una ciudad. No solo para la gente, para una ciudad. Tener una poeta de la envergadura de Edith no es común. La llamé a María Teresa Andruetto, y no tuve que explicarle nada. Me dice: “Sí, Edith, claro, ¿qué querés que te grabe?”.

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