Osvaldo Bayer y su vínculo con la ciudad
Viejito rebelde
Durante 2009, 2012 y 2018, el rosarino dijo presente en diversos puntos de la Villa, siempre invitado por instituciones educativas, soñadores y militantesLa escalada cultural contra símbolos de la memoria no se detiene.
Parece que es habitual desayunarse con diversas noticias que molestan -y ya no sorprenden, lamentablemente-.
El pasado miércoles, el Gobierno -por medio de Vialidad Nacional- decidió demoler un monumento al historiador, escritor, periodista, divulgador e investigador Osvaldo Bayer.
Con una topadora, Vialidad arremetió contra la figura ubicada en Río Gallegos, Santa Cruz. La Patagonia, justamente, fue un símbolo de su lucha y de su placa “La Patagonia Rebelde”, que contó varios tomos. El mismo libro que más tarde fue llevado al cine con un impecable papel actoral de Luis Brandoni.
Bayer, fanático de Rosario Central, también siguió de cerca el anarquismo y llevó adelante una de las mejores biografías del italiano Severino Di Giovani.
“Bienvenido, usted está ingresando a la tierra de la Patagonia rebelde. Osvaldo Bayer (1927 - 2018)”, decía la imagen.
Bayer, además de un buen tipo, querido por propios y ajenos, fue un símbolo del estudio, la investigación puntillosa y del reconocimiento de propios y extraños.
Varios son los que siguieron durante varias mañanas sus contratapas en Página/12 o los que apoyaron la campaña “Chau Roca”, donde el rosarino arremetió contra la figura del prócer que encabezó la mal llamada “Conquista del desierto”.
A través de los años
Entre los archivos más recientes, en 2009, Bayer dijo presente en la ciudad en una reunión organizada por el entonces llamado Inescer y más de 30 entidades sociales que luchan por la verdad y la justicia. Entre las presentes estuvo, inclusive, la fallecida Mary Amaya, movilizada siempre para saber la verdad por el caso de Mariela Bessonart.
En aquel momento, Osvaldo compartió el escenario con Adrián Jaime -que presentó el libro “Tosco, la calle tiene memoria” -, que se complementó con una película, y Jesús Chirino, historiador y docente que actuó como moderador.
Bayer -tras una jugosa presentación- agradeció y enseguida estiró su memoria hasta mayo de 1810, para recordar algunos prohombres como Belgrano (“es encomiable su preocupación de entonces por la educación de las mujeres”...), Castelli (“cómo reconocía los derechos de los pueblos originarios”...), Moreno (“parece haber vivido en 1789, en medio de la Revolución Francesa”...).
Avanzó luego hasta la Asamblea del año 1813, para señalar que allí se abolió la tortura. Y avanzó con más vértigo, luego, para señalar que fue “la primera dictadura militar, la de Uriburu, en 1930, la que volvió a torturar mediante la picana eléctrica”.
Y otra vez la tortura a partir de 1976, con el robo de bebés y la desaparición de personas en la dictadura de Videla. Para Bayer, en aquella Argentina de crueles desencuentros, “Tosco era el mejor”, porque “en cada uno de sus discursos llamaba a la unidad de los trabajadores, a superar los desencuentros, para ir en busca de los grandes objetivos nacionales y de clase”.
Durante la dictadura de Onganía (a quien definió como “un general pequeño y miserable”), esa prédica de Tosco fue fundamental para producir la pieza histórica que fue el Cordobazo. “Ese 29 de mayo (de 1969) fue como aquel 25 de mayo: una demostración de coraje civil; el pueblo en la calle defendiendo sus derechos”, consideró.
“Yo era secretario general del sindicato de periodistas y, como tal, participaba en los congresos de la CGT. Allí (Augusto) Vandor marcaba inicialmente la línea, pero Tosco salía al cruce. Nunca se callaba, a pesar de la silbatina que le dedicaba una mayoría intolerante. Y hablaba con palabras simples... Y yo me preguntaba dónde había aprendido esas cosas, no había ido a la universidad... No le interesaba figurar, tenía esa manera de vestir, no le interesaba ser secretario general; lo empujaron desde abajo. Los cordobeses deben estar orgullosos de este hombre, de cómo entendió la unidad del pueblo y forjó aquella unidad de los obreros con los estudiantes” para darle un golpe tremendo a la dictadura; todo esto, según reconstruyó elDiario en aquel momento.
Más adelante se expuso en nuestra ciudad la película “El viaje de Osvaldo Bayer”.
Se trató de una película alternativa de bajo presupuesto que estuvo a cargo de Chirino y Julieta Falchetto, con participación de la entonces estudiante de comunicación social, Yamila Rasso.
La trama reunió un grupo de entrevistas filmadas en Buenos Aires, Villa María y sitios intermedios en el viaje que Bayer realizó en 2012, cuando visitó nuevamente Villa María, más precisamente para dar una charla en la institución, que estuvo colmada. Allí estuvo un Osvaldo auténtico, hablando con los jóvenes, pidiendo que todos se comprometan y militen por sus ideas. En su diálogo apuntó a la figura de Julio Argentino Roca, quien encabezó el genocidio aborigen en la denominada “Conquista del desierto”. "Awka liwen" fue el nombre de la película que se expuso.
La calle que cambió
Luego de su visita en 2012, la avenida General Roca lleva el nombre Raúl Scalabrini Ortiz. Todo esto estuvo enmarcado en la campaña “Chau Roca”; los vecinos fueron eximidos de la tasa correspondiente al cambio de domicilio y pudieron inscribir en su documento la nueva nominación.
Todo se hizo posible también gracias a la convergencia de los vecinos de barrios Sarmiento y Santa Ana, que elevaron al Concejo Deliberante el pedido enmarcado en la Comisión 19 de Abril.
Más adelante, con Osvaldo ya entrado en años y recluido en su vivienda, un espacio repleto de archivos, libros y papeles, en diciembre de 2018, Ana Bayer, su hija, llegó a la ciudad para exhibir un film dirigido por ella llamado “Osvaldo Bayer, mi viejo rebelde”. Fue en ese momento un filme autobiográfico, donde ella, Ana, con una pequeña cámara y modo casero, retrató a su padre.
En aquel momento, en diálogo con los medios, Ana expresó: “Se hicieron muchos documentales sobre mi padre donde hablan de su trayectoria, lucha y demás, pero quise mostrar un Osvaldo de entrecasa”.
En dicho momento, Ana estuvo acompañada por Oscar “Cacho” Mengarelli, de la Asociación de Trabajores del Estado (ATE), y el mismo Chirino.
“Es fundamental hablar de Osvaldo para que no se pierda”, dijo su hija, y aquí se hace.
Perfil
Osvaldo Jorge Bayer ? fue un historiador, escritor, periodista, intelectual, profesor, sindicalista y militante político anarquista argentino. Vivió en Buenos Aires, pero también tuvo domicilio en Berlín, donde se exilió antes de la última dictadura militar de Argentina.
Nació un 18 de febrero en Santa Fe y falleció un 24 de diciembre de 2018 en Buenos Aires. Justo una semana después de que el filme biográfico de su hija se expuso en nuestra ciudad.
Fue padre también de Esteban y Cristian. Estuvo casado con Marlies Joos Bayer y también publicó “Los anarquistas expropiadores y otros ensayos” (1975), “Exilio” (con Juan Gelman, 1984), “Rebeldía y esperanza” (1993), El camino al paraíso (1999) y “Qué debemos hacer con los anarquistas” (2014).
