El Libertador tiene quien le escriba...
Sanmartinianos locales no olvidan al Padre de la Patria
En el mes de su nacimiento (25 de febrero de 1778) y de dos batallas determinantes, evocan al Libertador de AméricaLa Asociación Cultural Sanmartiniana que preside Miguel Ángel Rolando, Reservista del Regimiento de Granaderos a Caballo, desea realizar ante la comunidad del Departamento General San Martín un recordatorio a manera de homenaje a José Francisco de San Martín, en el mes de su nacimiento en Yapeyú.
A fines de 1783, toda la familia viaja a España, adonde arribó al Puerto de Cádiz, en la segunda quincena de marzo de 1784.
En el lugar, actualmente existe un templete histórico que guarda los restos de la vivienda y la urna con las cenizas de sus padres: Juan de San Martín y Gregoria Matorras.
José de San Martín se incorporó en 1789 como cadete al Regimiento de Murcia, del arma de infantería.
En la batalla de Bailén, donde resultaron batidas las legiones invasoras napoleónicas, fue ascendido al grado de teniente coronel y condecorado con medalla de oro.
Al poco tiempo, San Martín se vinculó a otros jóvenes americanos, residentes en la Península Ibérica, que forjaron planos de independencia política para las respectivas regiones de la que eran originarios. Él mismo lo recordó: “Yo serví en el Ejército español, en la Península, desde la edad de 13 a 34 años, hasta el grado de teniente coronel de caballería. En una reunión de americanos en Cádiz, sabedores de los primeros movimientos acaecidos en Caracas, Buenos Aires, etcétera, resolvimos regresar cada uno al país de nuestro nacimiento, a fin de prestarle nuestros servicios en la lucha, pues calculábamos se había de empeñar”.
Para contribuir a la independencia de los pueblos americanos, como sagrada misión, San Martín y otros rioplatenses desembarcaron el 9 de marzo de 1812 en Buenos Aires, la ciudad capital del antiguo Virreinato del Río de la Plata. Sería ese el inicio de su gran campaña libertadora.
Precisamente, esta da inicio un 3 de febrero de 1813.
San Martín, al frente de 120 granaderos, obtuvo su primera victoria en tierra americana al derrotar en San Lorenzo a 250 realistas procedentes de Montevideo, ciudad que todavía estaba dominada por España. Un episodio dramático ocurrió con el caballo de San Martín, que cayó muerto arriba del cuerpo del General, situación de la que fue rescatado por el correntino sargento Juan Bautista Cabral.
San Lorenzo fue la única batalla librada por San Martín en nuestras tierras.
Nazario Palacios, voluntario colaborador en San Lorenzo, junto con otros 19 jóvenes, según conocemos por la tradición oral, se presentaron ante el general y le pidieron intervenir en el combate. La respuesta fue: “Ustedes son tan criollos como yo, pueden hacerlo”. Al finalizar la batalla, les pidieron que enterraran los cuerpos de los granaderos fallecidos. Este dato surge del relato que Nazario hizo a su pequeña hija Bienvenida, muchos años después, como anécdota de su juventud. En 1945, ella fue artífice fundamental en el hallazgo de los sepultados, por una resolución del Gobierno nacional para honrar a los caídos. Hoy, sus cenizas están en la Catedral de Buenos Aires, junto a las del Libertador, en el Convento San Carlos de San Lorenzo y en otros lugares, todos en tumbas de “soldado desconocido”.
También en febrero recordamos la epopeya inmediata al Cruce de los Andes. El 12 de febrero de 1817, se libró la batalla entre el Ejército Libertador y el Realista, en la Hacienda Chacabuco, ubicada al norte de la ciudad de Santiago de Chile y en la que el Ejército de los Andes venció a los españoles.
Esta batalla en Chile determinó el inicio de la expansión continental de la Revolución de Mayo.
Promovió la idea de que la libertad no solo era un derecho inalienable, sino también un deber colectivo. Sostuvo como sistema de gobierno la República, emanada de los conceptos de la Revolución Francesa, dirigida por un Estado que represente los intereses de los ciudadanos y disolver los derechos o privilegios de clase. Enarboló conceptos tales como: la soberanía debe residir en el pueblo, la división de poderes entre Poder Ejecutivo, Poder Legislativo y Poder Judicial, que procure el control interno y el abuso de poder y el respeto por los valores de libertad, justicia, verdad e igualdad de los ciudadanos ante la ley.
Discutió la idea inicial de instaurar gobiernos monárquicos constitucionales previendo la posibilidad de que las autoridades surgidas de la Revolución pudiesen inclinarse por “dictaduras” como efectivamente sucedió en muchos países.
Por todo ello, lo recordamos y valoramos como el libertador ejemplar de Argentina, Chile y Perú.
Agradecemos el aporte del profesor Jorge Daher
