Entrevista - Mónica Villa, actriz de “Esperando la Carroza”, la película que se proyectará el próximo sábado en el ciclo de Cine Bajo las Estrellas
“La gente quiere ver actores, conmoverse con sus historias”
Mónica Villa interpretó a la inolvidable Susana, de “Esperando la Carroza”, una mujer agobiada por las tareas de cuidado. En diálogo con elDiario, habló del presente de la televisión con más chismes que ficción, del poco cine que se hace y de sus trabajos actualesUno de los personajes entrañables de “Esperando la Carroza” es el de Susana de Musicardi, interpretado por la actriz Mónica Villa.
La película, dirigida por Alejandro Doria, fue estrenada hace 40 años y tiene plena vigencia. Tan es así que hicieron una versión masterizada, que mejora las imágenes de la original. Esa versión renovada es la que se podrá ver el sábado 18 de enero, desde las 21, en el ciclo de Cine bajo las Estrellas.
Por los 40 años de la película, por la proyección en Villa María y porque nos da mucho gusto, hablamos con Mónica Villa, la actriz que le dio vida a Susana de Musicardi.
“Es un orgullo haber sido parte de esta película, porque no hay un caso así en el cine argentino, y hay muy pocos en el mundo, en el que, después de 40 años, la gente siga repitiendo algunos diálogos de memoria. Es una película que si la dan en el cine, se llena; si se da en televisión, marca el máximo de rating”, comenzó diciendo.
Su personaje es particular. Porque es Susana la que tiene a su cargo cuidar de la familia, y está agotada por el trabajo y superada por la indiferencia del resto de los integrantes del grupo
-El papel que interpretás es el de una cuidadora extenuada, un rol que tienen muchas mujeres en los contextos familiares
-Actué el personaje y trabajé mucho para hacerlo, pero en ese momento no tenía conciencia de que estaba representando a muchas mujeres. Era muy joven para tener esa conciencia.
De eso me fui dando cuenta después de que se estrenó, cuando un montón de mujeres me abrazaban llorando y mucha otra gente, riéndose. Muchas Susanas me abrazaban llorando y me decían: “Yo soy Susana, vivo lo que vos hiciste en la película”.
Eso me impresionó mucho, pero lo que me impresiona más es que sigue pasando en las familias, siempre hay alguien al que le toca hacerse cargo de los viejos y los demás se borran.
-Hemos escuchado historias de actores y actrices muy conocidos que hoy no tienen trabajo. ¿Cómo es tu presente laboral?
-Gracias a Dios, estoy trabajando; pero no puedo dejar de decir que es un momento espantoso para todos los actores, porque no hay producciones en la televisión con actores, sino que hay chismes, chismes y más chismes. No hay ficción, entonces es un momento terriblemente difícil.
No entiendo por qué no producen ficción, se podría hacer de manera económica, con buenos guiones, buenos actores y buena dirección. No necesitás mucha plata.
Las grandes películas, las grandes obras, no se hicieron con mucho dinero ni con grandes producciones. Se hicieron con talento, y yo creo en el talento.
No entiendo por qué los productores le apuestan a los youtubers, a las estrellas de Gran Hermano, que no llevan más gente. Porque la gente, el público, quiere ver a sus actores, quiere historias que los conmuevan, como los conmueve Esperando la Carroza. No quiere figuritas que de acá a diez años nadie se va a acordar.
Sumado a eso, tampoco hay mucho cine, salvo algo de cine independiente, entonces es difícil.
En lo personal, voy teniendo trabajo. Se estrenó este año una película que hicimos hace un año y medio. Se trata de “La santa errante”, que es una de las 10 películas argentinas que más se vio, dato que es fantástico al tratarse de cine independiente.
El año pasado hice una miniserie para una plataforma de streaming que se filmó en San Martín de los Andes y que se estrenará este año o el que viene, y en teatro voy a estrenar, en abril, una obra que dirijo.
Además, doy clases cerca de mi barrio, en Vicente López (Buenos Aires), y la verdad es que estoy bien, no es que me haga millonaria, pero tengo un presente con trabajo.
-¿Cómo analizás todo lo que está sucediendo en el Instituto Nacional de Cine Argentino (INCAA)?
-Entiendo que es un momento económico muy difícil, pero eso no significa que no tenga que existir el INCAA. La financiación para las películas no sale del presupuesto de los hospitales, sale de las mismas entradas de cine que paga la gente y de otros recursos.
Todavía no hay nada definido, porque lo que están haciendo ahora es una auditoría. Pienso que podría pasar lo que pasó históricamente con el INCAA, que, en lugar de subsidios, otorgue préstamos. Y que esos préstamos se devuelvan.
“Esperando la Carroza” se hizo así. Alejandro Doria pidió un préstamo al Instituto y después lo devolvió.
Supongo que algunos no lo devolvieron, pero ahí habrá que manejarse con la ley.
Pero un mecanismo de financiación tiene que haber, porque el cine es nuestra expresión artística y nuestra imagen en el mundo.
El expresidente Raúl Alfonsín, en la vuelta de la democracia, lo primero que hizo fue darle dinero al Instituto de Cinematografía, porque él decía que el cine es el embajador cultural de la República Argentina. Y así fue, ganamos muchos premios y en muchos países nos conocieron por esas películas.
Fíjate que “La Historia Oficial” ganó un Oscar, y también se hizo con un préstamo del Instituto de Cine.
Pero, por otro lado, también hay que decir que se malgastó dinero en el INCAA. Se dieron subsidios a películas que nunca se hicieron. Eso es verdad, no se puede defender eso. Pero hay que corregir lo que está mal, no dejar de lado el Instituto.
-Siguiendo con el cine, pero ya desde lo artístico, después de trabajar con directores como Alejandro Doria, ¿cómo es trabajar con jóvenes directores que hacen su primera película?
-Por un lado, me cuesta. Trabajé con algunos de los mejores directores de Argentina y ahora lo siento como un desafío. Porque, primero, tengo que adaptarme, ver que me proponen esos directores; saber cuál es el imaginario y cómo puedo expresar ese imaginario de ellos, con la diferencia generacional que tenemos.
Por otro lado, tengo que incorporar el pase de tiempo. Antes era la jovencita que trabajaba con directores maduros y ultraprofesionales, y ahora es al revés. Es apasionante. Es como rejuvenecer.
“Son millonarios”
Al referirse al ciclo de Cine Bajo las Estrellas, Mónica Villa dijo que felicita a quienes lo impulsan. “Porque la verdad es que tener la posibilidad de ver cine al aire libre y a orillas del río es ser millonario, es tocar el cielo con las manos. Porque es un momento único que en muy pocas partes del mundo pasa.
Atesórenlo y cuídenlo, defiendan ese espacio”, concluyó.
