Actuará el próximo sábado en Mundo Rojo
Las Pelotas, esa banda icónica que renueva las expectativas
Mantiene el legado de Sumo desde hace décadas y superó contratiempos muy fuertes, como la pérdida de un cantante querido y un guitarrista inolvidable. Antes de su nueva visita a Villa María, un repaso para mantener viva la llama del rock nacional con Daffunchio y compañíaHace 44 años, el rock nacional comenzaba a gestar una de las bandas más importantes de su historia:?Sumo.
Sucedió cuando Germán Daffunchio se estaba preparando para entrar al servicio militar.
“Me despedía de mis amigos, nos emborrachamos. Y, en el medio de todo eso, Timmy McKern me dice: ‘Tengo algo para hacerte escuchar. Es de un amigo italiano’”, supo contar el propio protagonista.
Timmy era su cuñado (esposo de su hermana) y conoció al curioso “Tano” en el colegio Gondonstoun de Escocia, donde también estudiaba el actual rey del Reino Unido, Carlos III.
Daffunchio escuchó entonces a Luca Prodan, un romano rebelde, bien de rock.
Tiempo después, el tipo que venía de hacer el servicio se fue de vacaciones a las Sierras de Córdoba.
“Era un mes, así que me fui donde estaban mi hermana y Timmy. Y justo coincidió con la primera visita a Argentina de Luca, que estaba desintoxicándose, digamos. Ahí pegamos onda”, contó. Y añadió:?“Yo tenía que volver al mar y él me dijo que iba a ir a Londres para traer equipos y armar una banda a mi regreso. 'Bueno, Tano. Fenómeno', le contesté. Me parecía buenísimo, por supuesto, aunque reconozco que, en el fondo, no le creí”.
“La cuestión es que Luca hace todo eso y yo todavía estaba en el barco. Me entero recién por una carta que me manda mi hermana Inés. Entonces, cuando desembarqué para tener otros días de descanso, me fui a Córdoba. Entonces lo encontré”, dijo Germán. “Y no volví nunca más al barco”.
Desde entonces se dio vida a Sumo, sumando a Alejandro Sokol, en bajo, y Stephanie Nuttal, en batería.
Después llegaron otros grandes como Diego Arnedo, Ricardo Mollo, Alberto Troglio y Roberto Pettinatto.
El caso es que Daffunchio ya había coincidido con Prodan en esa impronta de música distinta que se destacaba por el carisma de la banda, algunas letras en inglés, los cambios en el punk-rock y la alegría del reggae, más allá de que todos eran buenos en lo suyo.
Por el camino
Sumo fue grande, con canciones que aún suenan, pero no duró más de una década.
En 1987, tras la muerte de Prodan, el resto de los músicos debió reinventarse.
Daffunchio y su cuñado Timmy McKern (productor de Sumo y amigo de Luca) volvieron a Nono y el resto de la banda se quedó ensayando en una sala del Palomar.
El 5 de marzo de 1988, Sumo -sin Prodan- se presentó en el Chateau Rock, con Daffunchio, Mollo, Pettinato, Arnedo y Troglio. Sin embargo, Daffunchio ya no quiso volver a Buenos Aires, sino a la localidad querida del valle de Traslasierra.
Desde entonces, todo cambió:?Pettinatto se fue a España y formó la banda Pachuco Cadáver, mientras Arnedo y Mollo forman Divididos.
Daffunchio llamó a Troglio, iniciaron los ensayos en Nono y luego sumaron a Alejandro Sokol, que hacía un tiempo había dejado Sumo.
De esta manera nacía Las Pelotas, donde también se sumó Willy Robles para tocar el bajo, luego de hacer dedo para llegar a Nono.
Al camino musical, en tanto, ya lo tenía claro:?esa música gestada con Luca Prodan debía seguir viva, por eso los primeros discos mantuvieron el estilo y la banda se perfiló como una de las preferidas de los rockeros argentinos, ni bien comenzó a sonar “Corderos en la noche”, el primer tema del álbum homónimo, en 1991.
Se podría deducir en ese tiempo que, más allá de la impronta propia, Sumo tenía su legado bien cuidado.
La Villa, a su lado
Desde los primeros discos hasta esta parte, Las Pelotas fue una de las bandas de rock más preferidas en Villa María, según se desprende de la cantidad de veces que vino y llenó donde tocó.
Fuera del escenario, se recuerda que una tarde, en el Hotel República, un grupo de fanáticos se acercó para saludar a la banda y el “Bocha”?Sokol le preguntó a uno de los villamarienses:?“¿Esa moto es tuya? ¿Me llevás?”, y así fue recorriendo la costanera, el centro, los barrios.
Lamentablemente, Sokol fue la pérdida más grande que tuvo la banda, cuando en 2009 decidió internarse por su adicción a las drogas. Tiempo después, falleció esperando el colectivo en la Terminal de Río?Cuarto.
También, Tavo
Otra pérdida que lamentó Las Pelotas fue la de Gustavo Kupinski, el guitarrista que había llegado a la banda después de la disolución de Los Piojos, nada menos.
Siendo guitarrista de Las Pelotas, Kupinski falleció en un siniestro vial cuando conducía un auto en la ruta 11, cerca de Dolores, Buenos Aires.
El deceso de Tavo no solo dejó tristes a los integrantes de la banda, sino también al entrenador de fútbol villamariense, Miguel Ángel “Zurdo”?López, quien era padrino del famoso guitarrista y compartían el amor por la música.
Gaby y mucho más
A pesar de las dos pérdidas mencionadas, Las Pelotas siempre se acopló a los cambios. Y?lo había demostrado mucho antes cuando sumó, en 1993, a Gaby Martínez como bajista, lo que fue un símbolo para todas las mujeres rockeras.
Es así que, más allá de los cambios, Las Pelotas fue una banda que supo mantener la llama de sus seguidores, con 17 discos y varias canciones míticas como “Si supieras”, “Será”, “Esperando el milagro”, “Sin hilo”, “Hola qué tal”, “Saltando”, “Pasajeros”, “Muchos mitos”?y “Brilla”, entre otras.
En 2016, antes de volver a tocar en Villa María, Daffunchio le contaba a elDiario por qué se resaltaban con esa vigencia dentro de la música, a pesar del paso de los años.
“Los tiempos ahora han cambiado y la música se consume de otra manera. De todos modos, yo vengo de Sumo y mi escuela siempre fue la del corazón y la de ser auténtico con lo que uno es, más allá de tratar de ser una estrella y tratar de mostrarlo. Somos una banda de muchos años de carrera y por ahí no hay tanta gente que nos conoce. Siempre fuimos fieles a nuestro corazón. Eso de darle bola a la moda lo único que hace es disolver tu arte y transformarlo en un producto cada vez más masivo. Eso no significa que uno no haga música para el público. Pero no es lo mismo decir lo que uno siente verdaderamente que especular con la inconsciencia humana”, expresó el músico, de 62 años.
