La artista bonaerense dio un recital impecable para un puñado de afortunadas/os

Miss Bolivia: cuando poco es muchísimo

Fue el broche de oro de la Marcha del Orgullo, que aunque no tuvo la convocatoria de otros años, se dejó sentir con toda su fuerza y colorido, y ella, la autora de “Tomate el palo”, fue quien más les hizo el justo aguante
lunes, 2 de diciembre de 2024 · 08:35

Quizá no hubo mejor acierto por parte del municipio, respecto a la grilla de artistas, en el marco de la Marcha del Orgullo 2024, que traer a Miss Bolivia como el plato principal, una artista de verdad, una poeta en serio, una activista sin pelos en la lengua, una mujer talentosa y comprometida con la causa, y otras más, sobre todo quienes hablan de los derechos de las mujeres, los que menos tienen y las disidencias. Se sintió toda su fuerza y verdad en el escenario semivacío del Anfiteatro, con cerca de 300 privilegiadas y privilegiados viéndola, anonadadas/os con lo que esta cantante, música y rapera es capaz de hacer, inclusive en un espacio casi desolado, con un gran recital que debió ser al aire libre, pero que por cuestiones climáticas tuvo que hacerse en el histórico recinto villamariense y que, la verdad, debió recibir a la artista, pero con un escenario colmado. Como se lo merece.

Igual, qué importa: los pocos que estuvieron junto a ella, en absoluta armonía y en el mismo canal, fueron calentando motores y el ambiente tema a tema. Y fue más que suficiente para confirmar que Miss Bolivia es otra cosa, una bomba de onda y autenticidad. Con todo y ciertos problemas con el sonido, que en un momento trajo un dejo de tristeza que rondaba en el aire tras una Marcha del Orgullo que injustamente no tuvo la convocatoria que debió tener, porque el miedo se siente, porque la gente hace la suya, porque se vive un tiempo donde las palabras solidaridad, unión y empatía se diluyen detrás de un discurso de odio tan payasesco.

Sin embargo, en el que se podría denominar un “petit concert”, solo para las privilegiadas que ahí se congregaron, y los que también acompañaron y apoyaron la causa sin tapujos, cantando a la par de todas las chicas, protagonistas de la noche, se cantó y bailó a la par de la bruja mayor, Miss Bolivia, cada uno de sus poéticos temas, cada uno de estos con muy buenas razones de ser y de decir como solo ella, también psicóloga de profesión, sabe hacerlo.

Fueron 90 minutos de música y  orgullo, donde sonaron temas emblemáticos,  destacando por ejemplo el sugerente “Soltera”, o la fuerza sincera de “Ke ganas de no verte nunca más”, y ese que es un canto de protesta  más que justo y necesario,  “Paren de matarnos”, y el pegajoso y tan conocido “Tomate el palo”, para finalizar con un himno a las mujeres, “Wachas”, para así agradecer a Miss Boliva, y esperar repita acá, más que pronto.

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