Entrevista a un artista villamariense por el mundo

Lautaro Musse, o las huellas de colores de un pájaro pintor

Se especializa en obras efímeras realizadas con tiza sobre calles o veredas, en obras murales y en arte anamórfico, aunque también pinta en pequeños formatos y algunos cuadros al óleo. La ecología, la migración y las aves, figuran entre los lei motiv de su obra
domingo, 21 de enero de 2024 · 08:19

Identificado especialmente con el hornero, el artista plástico villamariense Lautaro Musse (36) remontó vuelo hace ya alrededor de una década y media, con un puñado de tizas de colores en sus alforjas, para ir dejando las huellas de su obra, principalmente efímera, en las calles y muros  de México, Estados Unidos, Italia, Alemania, Francia y Australia, donde, forzado por las circunstancias de la pandemia de coronavirus, terminó anidando junto a su compañera uruguaya en Yarram, un pueblo de unos 2.000 habitantes dedicados principalmente a la industria lechera o a la forestal, no lejos de Melbourne.

Y allí desarrolla actualmente su actividad, no solo como artista, sino también como coorganizador de un festival anual temático de arte efímero, es decir, de pinturas con tiza sobre el pavimento de la calle principal del pueblo, que tiene la particularidad de ser techada, por lo que las obras permanecen sin ser destruidas hasta casi dos meses.

Ese festival, que va ya por su cuarta edición y que se lleva a cabo en febrero, ya le dio dos grandes satisfacciones a Lautaro Musse: “Hemos podido llevar a participar a artistas de otros países, como es el caso de Japón o Italia, por ejemplo, lo que es un acontecimiento de  intercambio cultural de mucha importancia para ese pequeño pueblo que, como suelen ser los pueblos pequeños de todo el mundo, es bastante cerrado. Durante el Festival, los habitantes tienen posibilidad de interactuar con los artistas y verlos en acción, verlos pintar.  La verdad es que es muy bueno poder ser parte de eso, poder llevar algo así al pueblo. Y otra cosa que me llena de satisfacción es haber promovido que hoy dos muy jóvenes artistas plásticas, dos chicas de poco más de 18 años, nacidas en Yarram, ya se dediquen al arte de manera profesional, y que hayan comenzado su carrera en ese espacio que generamos nosotros”, confiesa el artista villamariense.

El problema ecológico a nivel global y el asunto de la migración, tanto interna como hacia otros países, es algo que está siempre presente en la obra de Musse y en el centro de su preocupación, y acaso por eso, lo baja a las consignas con las que deben trabajar los artistas durante el Festival que organiza en el pueblo donde reside y donde “hay gente muy grande, gente que ya está retirada, jubilada, o adolescentes en edad de escuela secundaria, en la franja del medio, casi no queda nadie porque emigran a ciudades más grandes. Por eso, la idea de  este proyecto es tratar de darle algo a los chicos, porque hay una gran carencia de actividades.?Fuera de la escuela, los chicos tienen muy pocas cosas para hacer”, explica Lautaro.

Los festivales de pintura con tiza sobre el pavimento duran dos o tres días, durante los cuales los habitantes de Yarram tienen la oportunidad de interactuar con los artistas, son temáticos.

“El año pasado, llevamos a una artista japonesa y el tema del festival era “Literatura”· Fue toda una conmoción para los pobladores y para los jóvenes, porque ella llevó sus libros, escritos en japonés, y toda su lógica cultural oriental y se lo explicaba a la gente. Todo era muy exótico para ellos. Fue una hermosa experiencia. Otro año, el tema, por ejemplo, fue “Hogar”, con un artista italiano o colombiano, y cada cual, en sus charlas con la gente del pueblo, daba su representación de hogar y se generaron intercambios muy positivos”, apunta el villamariense, que en pocos días más vuelve a desplegar sus alas de pájaro pintor para volar hacia Australia, para seguir dejando sus huellas de colores en aquella región del planeta.

Pero “siempre que vengo, y vengo todos los años, trato de pintar un mural o alguna cosa en algún patio, en alguna casa, en alguna calle”, contó.

Lautaro Musse es amante de las aves, las estudia, las pinta, y disfruta de su canto porque, además de la pintura, ama la música. Y antes de cerrar esta charla, deja caer una confesión, como el crespín que suelta su nostalgia a la hora de la siesta: “No encontré en Australia, todavía, el canto de un pájaro que me llegue, que me interpele. Los escucho, hay algunas aves hermosas, algunas que cantan imitando, como la calandria, pero ninguno de esos cantos me llega como me llega el canto de los pájaros de acá. Y cada vez que vengo, me cuesta más volver”.

Tal vez sea lógico, ya que el hornero, ave con la que se identifica, no es migratoria.

 

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