Un procedimiento y un lenguaje
El potencial textil como herencia
Constanza Ruibal, la cordobesa de 33 años que ganó el Salón de Las Mujeres con “¿Hablar es correr el riesgo de mentir?”, habló sobre su obra y su recorrido como artista“¿Qué sensibilidades puede despertar un textil? ¿A dónde nos traslada? ¿Qué oculta? ¿Qué devela?”, son las preguntas que aparecen en la memoria conceptual de “¿Hablar es correr el riesgo de mentir?”, la obra en la que Constanza Ruibal intervino el primer guardapolvo que usó su madre cuando comenzó a trabajar como docente y con la que ganó el Premio Adquisición de la edición 2023 del Salón de las Mujeres Marina González de Lucchini.
Esa madre, docente y feminista, también pareja de un docente, es la mujer que militaba por los derechos a la educación durante la dictadura del 76', la que participaba de las manifestaciones en los 90', de los ayunos históricos de los dos mil y de las marchas de las antorchas.
“Tengo imágenes muy primarias”, dice Constanza Ruibal que estaba con su madre, que la acompañaba, que la escuchaba. “Eso me marcó mucho”, añade.
Por eso, entonces, habla de una herencia -recibida incluso de sus abuelas- que resignifica. Lo que hace, explica, es reinvindicar el rol docente: el ejercicio de una profesión que muchas veces está “feminizada” en los niveles iniciales y, por ende, “invisibilizada”.
Lo que hace es explorar los significados y símbolos arraigados en la indumentaria para mostrar esas?“manos trabajadoras que no son necesariamente las que se destacan o aparecen en los medios”.
Cordobesa de 33 años y egresada de la carrera de Diseño de Indumentaria por la Universidad Siglo?XXI, Ruibal, en su trayecto como artista y docente, piensa el sistema. Comenta:?“Hay una contradicción entre el ser mujer y la vocación, y cómo a veces se confunde esa vocación con precarización”.
Y agrega:?“El guardapolvo, de alguna manera, es un símbolo y tiene que ver con pensar quién tiene la voz del conocimiento, cómo se construye la historia”.
La idea, cuenta, es “derribar esas ideas más verticales de poder que hay en el saber, en las instituciones, y rescatar estos saberes que quizá no están formalizados”.
De lo que habla es de la vocación como una herencia imperceptible e imprescindible, como en su caso.
El potencial textil
“Nacemos y nos envuelven en un textil”, dice. Y, lo que está diciendo, al mismo tiempo, es que siempre un textil puede remitir a un momento de la vida. Ese es el potencial del procedimiento que es también un lenguaje.
“Por eso asocio textil con el rol de las mujeres: son voces quizá no tan visibilizadas o no tan escuchadas, pero que siempre estuvieron ahí. Me gusta mucho pensar que lo que para algunos es un trapito, para otros puede ser una bandera”, menciona.
La deconstrucción como herramienta
“Me interesa mucho pensar la historia de una manera, si se quiere, espiralada o cíclica, en donde siempre necesitamos volver atrás para avanzar”, expone.
Y sigue:?“Creo que la deconstrucción como herramienta me permite retomar y analizar cuestiones del pasado, pero no desde una mirada nostálgica o digamos inerte”.
Lo pretérito no implica un estancamiento: el desplazamiento es una posibilidad para reconocer y analizar, pero también para “honrar y cuestionar”.
Este movimiento sirve para hablar del arte contemporáneo porque para Ruibal lo contemporáneo no refiere necesariamente a lo actual. “Por ejemplo, en este salón de mujeres me llamó la atención ver cómo vienen al presente recursos, temas o preocupaciones que son históricas. Lo contemporáneo habla de la diversidad, de generaciones, de formatos”, describe.
Ruibal es la artista que no siempre se involucró en formatos “tradicionales” como los salones por temor a la “competencia”, por temor a esa premisa que pareciera exigir que los artistas encajen en determinados sistemas “que a veces van en detrimento de cierta sensibilidad”.
Sin embargo, esta vez, cuenta, entre amigas y conocidas, se motivaron para presentarse al Marina González de Lucchini. Y fueron, se presentaron.?Tal vez por temor. Tal vez con temor.?Pero ante todo, dice Ruibal, porque hay algo ineludible: momento social e histórico.
Y muchas cosas que decir.
