Una dupla para deleitarse
“Ando ganas” de una Sinfónica
Ciro y los Persas y la Orquesta local se presentaron anoche en el Teatro Verdi. La velada quedará en la memoria por la actuación exquisita que ofrecieron los músicosApenas después de las nueve de la noche ya estaban todos preparados: las 610 personas que entran en el Teatro Verdi sentadas en sus butacas y, en el escenario, los músicos.
Entonces, así, comenzó una noche histórica para la cultura local: Ciro y los Persas y la Orquesta Sinfónica de Villa María, con el director artístico musical Luis Nani a la cabeza, hicieron lo que quisieron y ofrecieron un espectáculo que quedará en el recuerdo de todos los que pudieron asistir a la sala.

“Barón rojo” es el nombre del tema con el que abrieron el show, que continuó con “Pacífico”, “Vas a Bailar”, “Agua” y el clásico “Tal vez”, del álbum “27”, que fue cantado por todo el público, en ese estribillo que dice: “Tal vez ya no quieras estar sola/ Tal vez puede haber algo mejor”.
Andrés Ciro Martínez, exlíder de Los Piojos, tras la tercera canción, frenó por un momento, saludó a la gente y pidió aplausos para la orquesta y Nani, que estuvo dispuesta detrás de los músicos de la banda de rock formada en 2009, y que se lució con alrededor de cuarenta músicos en escena.
“Ruidos” es el nombre de la canción que tocaron después y que dio lugar a la introducción de “Pistolas”, en la que Ciro magistral, con su armónica, envalentonó a la sala que pronto comenzaría a desprenderse de las butacas con el tema siguiente: “Antes y después” fue una locura total y se acompañó, principalmente, con esos versos que dicen “Qué placer verte otra vez/ Nos decimos sin hablar/ Hoy todo vuelve a empezar/ Y será lo que ya fue”.

Las luces se apagaron y hubo un parate de cinco minutos. Al regreso, Ciro habló de los años en los que actuaba a la gorra, y en ocasiones para muy poco público, y comparó aquella época con la intimidad que le estaba generando presentarse en una sala como la villamariense. En esta instancia, además, le agradeció al intendente Martín Gill y al presidente del Ente Deporte y Turismo, Sebastián Panero, y le pidió a la gente un aplauso para ellos.
“El farolito” fue, de esta forma, el inolvidable tema de Los Piojos con el que volvió a imantar a la gente, que no pudo evitar cantar “Uoh-bam-ba, uoh-bam-ba” y, por supuesto, “Dame un poquito de tu amor”.
La décima canción, del álbum “Chactuchac” (de Los Piojos), llegó con previa: Ciro contó una historia relacionada con una “señorita pelirroja” a la que le dedicó varios temas -como “Olvídate (ya ves)” y “Gris”- que le sirvió para deleitar al público con “Insisto”, canción que empieza con unas frases capaces de evocar lo que sea: "Yo la vi sin querer/ Buscaba alguna mujer que fuera el viento/ Fuera el viento en mi sien”.
Siguieron otros infaltables como?“Ruleta” y “Tan solo” que, de más está decir, levantaron otra vez a las personas de sus butacas.
Después, Ciro recordó la presentación de la Orquesta Sinfónica en el Cosquín Rock en febrero y les agradeció a los músicos de la filarmónica por haber viajado. Asimismo, mencionó que hubo periodistas que no valoraron la apuesta y la tildaron de aburrida, “como si fuera habitual” llevar a cuarenta músicos a un evento como el que se desarrolla en el aeródromo de la localidad de Santa María de Punilla. Y en este sentido, contó que aquella vez, recibió un mensaje de la compañera de Charly García en el que el músico le resaltaba el hecho de haber compartido el escenario con una Sinfónica. Ciro dijo que ese mensaje fue “un bálsamo, una caricia al alma”.
“Un hombre más”, “Ando ganas”, “Carrousel”, “Mírenla”, “Canción de Cuna” y “Verano del 92” es otra de la seguidilla de canciones que hipnotizó a los presentes.
La Orquesta, que ubicada detrás de los músicos de Ciro y los Persas sostenía el espectáculo con una prolijidad exquisita y deslumbrante, tuvo uno de sus puntos más altos cuando hizo lo propio con “Raros peinados nuevos” de Charly García. Al terminar, se pusieron de pie y la sala entera los aplaudió: era imposible no hacerlo, lo que acababan de hacer había sido extraordinario.
“Pensar en nada”, de León?Gieco fue la penúltima canción y la que abrió las puertas para que Ciro y los Persas y La Orquesta toquen “Astros”, aquella que dice: "Bailaré, bailarás, bailará otra vez/ Que los astros te van a ver/ Que un buen trago no viene mal/ Cuando pega la vida con tanta sed”.
Con el público de pie, el show llegó a su fin: es una manera de decir porque para cada uno de los que estuvo, la presencia de Ciro y los Persas y la elegancia y precisión de la Orquesta se volverán una huella imborrable.
Merchandising para todos los gustos
?Desde antes de las 20, la gente se comenzó a concentrar en el ingreso del Teatro Verdi para presenciar el espectáculo de Ciro y los Persas, que comenzó una hora después.
Además, en las afueras, también llegaron vendedores de provincias como Buenos Aires y Mendoza para ofrecer merchandising de la banda encabezada por el exlíder de Los Piojos. En esta dirección, se comercializaron pilusos a $2.000, remeras a $4.000 y buzos entre $6.000 y $7.000.
