En escena - La bailarina villamariense Alejandra González propone una inmersión al mundo de la gran poetisa
La poesía de Alfonsina Storni en clave de danza, música y teatro
González se formó en el Teatro Colón y llevó su arte por varios países. Ahora, de regreso, planea actuar en su ciudad natalAlejandra González y Daniel Córdoba son los responsables de la compañía Play Ballet Córdoba y coautores de la obra “Alfonsina hoy”, que tuvo su estreno en el Teatro Real de Córdoba como puntapié inicial de lo que, sueñan, sea una gira mundial que tendrá a Villa María como su segunda estación en septiembre próximo en día, hora y escenario a confirmar, ya que están manejando dos opciones para la puesta: el Auditorio de la Universidad Nacional Villa María, emplazado en el Campus y el Centro Cultural Leonardo Favio.
Alejandra es bailarina, especializada en danza clásica y tango, y actriz.
Daniel es director y coreógrafo.
Se conocieron hace ya muchos años, cuando ambos eran muy jovencitos estudiantes en el Teatro Colón.
Luego, Alejandra emigró a Europa, donde continuó su formación en Francia, para más tarde ejercer su arte y la docencia en Italia y Suiza, para regresar más tarde a radicarse en Brasil, donde continuó con esas mismas tareas y continuó puliendo sus coreografías más ligadas al tango.
A Daniel, en tanto, su profesión lo llevó a desarrollar su vida profesional en Argentina (Buenos Aires, La Plata, Córdoba) y en Chile. Y también realizó giras por distintos países del mundo.
El tiempo los volvió a juntar y desde hace ya varios años, caminan juntos por las calles y las tablas del país.
Durante la pandemia de Covid-19, los poemas de Alfonsina Storni leídos y releídos por Alejandra para sazonar los desayunos en un balcón de La Docta lleno de sol, fueron tomando cuerpo, forma, música y movimiento, primero en la cabeza de Daniel, luego en los nervios de Alejandra y finalmente “apareció la magia”, dicen, y ya todo el departamento se llenó de Storni.
La obra “Alfonsina hoy” se fue construyendo en ese torbellino intenso, pasional, doloroso y profundo que es la propia palabra escrita y la vida de la poetiza. Entre esas cuatro paredes donde Alejandra y Daniel vivían, confinados por el virus que aisló al mundo, nueve poemas de la célebre escritora fueron tejiendo sus hebras con la danza, la oralidad, la gestualidad y la visión de una puesta cuasi unipersonal.
Alejandra asume prácticamente todo el despliegue sobre el escenario y solo cuenta, cuando es estrictamente necesario, con el aporte de un partenaire para algunos cuadros en donde el baile necesita de dos artistas.
Daniel, en el detrás de escena, dirige, produce, organiza una puesta despojada en la que, como en un ritual antiguo, el cuerpo humano, el que se expresa, sin demasiados agregados.
“La idea es llevar la poesía a todo el público de una manera más vívida que la que puede proponer la sola lectura. Leer, y leer poesía, puede resultar para un público masivo, un poco aburrido. Entonces, decidimos que era una buena opción acercar a más personas la poesía de Alfonsina Storni de una manera diferente, combinando distintas expresiones artísticas, para hacerla más accesible. Porque Alfonsina era una gran poeta y está bueno que se la visite más”, afirman ambos.
Alfonsina hoy: “Alfonsina retorna del mar para transitar su intensa y propia poesía, retomando su cuerpo que le fue negado por la oscuridad de la muerte. La poetisa se aproxima así a imágenes de su vida, sentida a través de sus emociones: el amor, el desamor, la pérdida, su entrega educativa a los niños, la fuerza vital y por último la locura”, explican los autores.
Una villamariense en el Colón
Alejandra González nació en Villa María. Desde muy pequeña, supo que quería ser bailarina clásica, que quería estudiar ballet. Por eso, cuando apenas contaba con 6 años, sus padres decidieron mudarse a Buenos Aires, para que ella pudiera desarrollar su arte. Pero el resto de su familia, sus abuelos, se quedaron en la Villa, por lo que, durante las vacaciones, siempre volvía a caminar las calles de la infancia por unos días, antes de ir a disfrutar de Carlos Paz.
Sin embargo, nunca se presentó como artista en esta ciudad. “Es como una especie de deuda que tengo conmigo misma, como una ilusión, porque, aunque recorrí bastante y trabajé mucho en el exterior, Villa María siempre estuvo presente en mi vida. Y hoy, que ya mis padres y mis abuelos se han ido, tengo muchas ganas de actuar en esta ciudad”, confesó la bailarina en diálogo con El Diario.
