En la Medioteca - La obra fue editada por Mascarón de Proa

Argarate presentó "El verde corazón de William Shakespeare”

El poemario es un “homenaje” a sus lecturas, entre las que se destaca el género denominado “haiku”, pero también a otros tópicos que le interesan, como la naturaleza y los viajes
sábado, 19 de agosto de 2023 · 08:57

“Puse mucho cuidado en la musicalidad”, dice. Lo que quiere decir, y él lo explica, es que se preocupó por el ritmo de las palabras, por el “encabalgamiento de las frases”, por la “armonía hacia el interior del poema”.

Normand Argarate, cordobés  de 58 años, nacido en el barrio Alberdi de la capital y radicado en Villa María desde 1976, escribe y este jueves, a las 19.30, en la Biblioteca y Medioteca Municipal y Popular Mariano Moreno, presentó “El verde corazón de William Shakespeare”, editado por Mascarón de Proa.

“Vengo trabajando hace muchos años en la elaboración de poesía”, cuenta el escritor y periodista que, en este medio, publica “Apuntes de un naturalista urbano”. Sin embargo, el año pasado hubo lo que llama “un catalizador”: el Concurso de Letras 2022, una de las convocatorias del Fondo Nacional de las Artes (FNA) a la que se postuló en la categoría “Poesía”, en el que obtuvo una de las dos menciones que se otorgaron (además del primer, segundo y tercer premio).

“Reuní los poemas que, de alguna manera, me parece que coincidían en temáticas, musicalidad, en un tono del lenguaje que los englobara”, comenta después.

“Un homenaje”

“El verde corazón de William Shakespeare”, dice Argarate, es un “homenaje”. Y añade: “Creo que todos los que escribimos, en definitiva, previamente hemos sido lectores. Por lo tanto, como efecto, se produce nuestra propia escritura”.

El padre de Argarate tenía mucho contacto con la comunidad peruana y por eso, en su casa, había mucho autor peruano: Manuel Escorza y César Vallejo, por ejemplo. Había también, cuando casi adolescente, más latinoamericanos. Llegaron luego los norteamericanos y los clásicos como el francés Marcel Proust y los sonetos del inglés William Shakespeare, que leyó con “mucho detenimiento”.

Si bien no se reconoce en el modo de escritura, dice que sí se reconoce “en el modo de lectura de Jorge Luis Borges; con una aspiración universal en el sentido de que, como dice el propio Borges, desde nuestra condición podemos absorber cualquier tradición”.

Argarate es, ante todo, lector: uno, considera, “contumaz y empedernido”.

Su  última obra menciona, también es un homenaje a la literatura japonesa y, en particular, al “haiku”, “un género maravilloso por la síntesis, por la brevedad y por la capacidad de capturar un instante”. Y la esencia del haiku es una de las aspiraciones de él: decir lo más, con lo menos.

Los viajes y la naturaleza son otros temas que le interesan. “Es algo a lo que siempre estoy volviendo”, comenta. Y agrega: “Rinde homenaje a esa mirada,  a esa observación y esa contemplación que nos brinda la propia naturaleza”.

 

“Abrir sentidos nuevos”

“Considero a la poesía un modo perceptivo de conocimiento; es decir, uno puede aprender la realidad desde un lugar diferente, saliéndose de una lógica instrumental”, dice.

Lo que intenta Argarate como poeta, remarca, es que “la poesía abra nuevos sentidos: que adiestre las percepciones hacia nuevos campos”.

Y señala: “Creo que eso es lo que pretendemos todos los poetas, independientemente de lo que allí se exprese como probable anécdota o probable registro más histórico; me parece que lo que uno busca es que el poema despierte conexiones que el propio lector pueda interpretar y de alguna manera apropiarse”.

En la presentación, por otra parte, hubo música a cargo de Gerardo “Coco” Miotti.

Y estuvo también otro poeta: se llama Marcelo Dughetti y habló sobre la obra, sobre caminos de luz.

Argarate lo recuerda: “A él se le representaba el libro como una especie de catedral destruida, bombardeada, derruida, pero que sobrevive; están en pie los vitrales”.

Los vitrales, dijo Dughetti, por donde pasa la luz.

 

La potencialidad del decir

En la presentación de “El verde corazón de William Shakespeare”, de Normand Argarate, estuvo presente el poeta Marcelo Dughetti. “Destacó esta necesidad o aspiración de un silencio de fondo; que la palabra necesita, en algún sentido, contrastar contra su propio silencio para que tenga una potencialidad en su decir”, contó Argarate y le agradeció a su colega por la lectura en profundidad y minuciosa. “Fue un gesto muy amoroso”, sostuvo.  

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