Ayer domingo el programa estuvo de celebración
Autovisión cumple medio siglo rugiendo en la radiofonía local
Roberto Alassia sigue encendido detrás del micrófono, como lo viene haciendo desde aquel 4 de junio de 1973Hacer radio -y periodismo- no es fácil; y mucho menos lo es mantenerse en el gusto de la gente con el paso del tiempo. Sin embargo, hay quienes que con talento y pasión no solo logran tener una fiel audiencia cautiva, sino que están al aire tantos años que terminan por convertirse en un clásico. Y uno de esos clásicos del dial villamariense es, sin duda, Autovisión, programa creado y conducido durante 50 años por Roberto Alassia, leyenda viva del periodismo deportivo local; cinco décadas detrás del micrófono, cubriendo carreras de autos y motos locales, provinciales, nacionales e internacionales.
“Fui a tocar las puertas de Radio Villa María, y pude hablar con el gerente de la emisora en aquel entonces. Y para mi sorpresa, aceptó. Ahí nomás… arrancamos”.
“La clave de mantenerse durante 50 años, está en la pasión que uno le mete al oficio periodístico, y al deporte automotor. Obviamente, también en el colectivo, en todos los que hemos sido parte del programa y trabajado en conjunto para este proyecto. Y por supuesto, han sido vitales los auspiciantes, que nos han acompañado durante todo este tiempo, algunos desde el mismo día que comenzamos hasta el día de hoy”, señala con orgullo y satisfacción, Alassia, quien ayer, domingo 4 de junio, festejó medio siglo de un programa referente del automovilismo regional.
Un equipo de fierro
El primer programa de aquel año 1973, 4 de junio, un miércoles, contó con la participación de Alassia, junto a Edgardo Astrada, Rodolfo “Rolo” Ghezzi, Oscar Bernaus, Jorge Néder y José Luis Delfi, pero por el programa también han pasado grandes colaboradores como Carlos Vergara, Chiche Carsltröm, Oscar Córdoba, Rubén Jara, Fernando Gómez, Juan Carlos Lopretti, Diego Pellegrini padre e hijo, Santiago “Colo” Gianola, Rebeca Bortoletto, Walter Barrera y, entre muchos otros, Rubén Chapero, que fue corresponsal especial en Europa.
Hoy Autovisión continúa en la AM930, los sábados y domingos, de 19 a 20 horas. Sin falta.
De Radio Universidad a Radio Villa María
Roberto cuenta que el programa surge medio por accidente, cuando le piden ir a cubrir para Radio Universidad de Córdoba una carrera de turismo mejorado, para un programa que se llamó Deporte Motor. “Ahí me puse a cubrir las carreras a nivel provincial y lo hice varios años, hasta que alguien me dijo que por qué no hacía un programa en la ciudad. Así que fui a tocar las puertas de Radio Villa María, y pude hablar con el gerente de la emisora en aquel entonces. Y para mi sorpresa, aceptó. Ahí nomás… arrancamos”.
Cuenta con emoción cuando siguió de cerca a Carlos Reutemann. Recuerda que vio en directo, en 1974, cuando su Brahams se quedó sin nafta liderando la carrera en el Gran Premio de Buenos Aires a solo una vuelta de terminar la carrera. Y fueron muchas las carreras de Fórmula 1 que transmitió desde el exterior, y tantas otras a lo largo y ancho del país. Obvio, para lograr todo esto, agradece a su familia, principalmente a su esposa, a sus hijos y nietos, quienes siempre lo apoyaron. “No todos fueron lindos momentos, también los hubo malos, pero gracias a mi gente, y a todos los que participaron del programa, hemos llegado a esta increíble y feliz cifra al aire”.
Por ahora, el programa continuará. Sin embargo, no sabe por cuánto tiempo más, pues uno de sus principales y actuales colaboradores, Walter Barrera, ha decidido dar un paso al costado, y retirarse, después de 30 años de ser parte fundamental de Autovisión. Como sea, Roberto Alassia sigue, pues aún le queda cuerda y voz detrás del micrófono, para seguir hablando de su más grande pasión: el deporte automotor.
Anecdotario. Roberto evoca que ha vivido hermosas experiencias, y otras no tantas, como sucede en la vida. Y tiene un montón de anécdotas curiosas. Una de ella ocurrió en Río Hondo, cuando volvió a correrse el Campeonato Mundial de Motociclismo GP en el país. Cuenta que fue tal la expectativa de los aficionados que la ciudad -la cual no estaba preparada- se vio desbordada por la cantidad de gente que asistió. Había tanta que arrasaron con toda la comida y bebida que había en los comercios. Incluso la salida del autódromo tuvo demoras de 5 horas. Por lo que, desde el remís en el que iba, en pleno embotellamiento, sin poder moverse, y ayudado por el viejo teléfono y la luz del mismo de la esposa del remisero, pudo hacer el programa en vivo. Toda una hazaña periodística.
