Alejandro Lerner - Previo a su concierto de esta noche
“Hay que adaptarse a las reglas, pero sin cambiar el lenguaje”
Desde las 21.30, en el Teatro Verdi, el compositor expondrá todos los éxitos de sus 40 años de trayectoria musicalAlejandro Lerner, el compositor argentino más versionado en el mundo y con una carrera artística de 40 años, se presentará a partir de las 21.30 de hoy en el Teatro Verdi, donde compartirá sus éxitos.
En el marco de su gira por provincia, será la segunda vez en el año que el artista se presentará en estas tierras, ya que estuvo presente hace pocos meses en el Festival Internacional de Peñas.
Previo a subir a las tablas, Lerner dialogó con El Diario a modo de entrevista.
-¿Qué condimentos tiene la provincia de Córdoba respecto a otras?; ¿Hay algo en particular?
-Creo que todo el país tiene su semejanza. En el marco de esta gira ya estuvimos en Santa Rosa (La Pampa) y en Córdoba van a ser once localidades las que vamos a visitar. La intención siempre es tratar de abordar todo el país.
Respecto a Córdoba cuando yo empecé, con la generación del rock en la década del 80, ir al Festival de La Falda era como una consagración. Tenías que tener un nombre y estar pegado, era consagratorio.
Pero Córdoba también tiene un nivel cultural dentro de la Argentina, ya que es una de las que más generó movimientos estudiantiles [...] hay un nivel de expresión importante, por eso es particular y tiene una fuerza espectacular.
Tengo un montón de amigos cordobeses y me ha tocado haber grabado con la Mona Jiménez y he tocado con él; también estuvimos con La K’onga en el Movistar Arena y Ulises Bueno me invitó a cantar en el Luna Park.
Córdoba es parte de todo, su acento, su cultura, el humor y demás... tengo un montón de amigos de toda la vida que son cordobeses y una familia que me acompañó en mis primeros años justamente es de Villa María.
-También el Festival de Peñas, en nuestra ciudad, es particular para vos...
-Sí, no sé si soy el artista que más ha repetido y la verdad es que Córdoba -en todo- es ineludible por su variedad y para seguir descubriendo. Me ha tocado ir a las sierras de vacaciones y un día le dije al intendente de Santa Rosa que solamente a la provincia le faltaba un mar... y me llevó a Mar Chiquita. Increíble.
-¿Cómo te llevás con esta nueva generación donde se publica de a una canción?
-Y, ahora es distinto, ante la obra era un todo: tapa, contratapa, fotos y la información para nosotros los músicos, que era fundamental.
Hoy, si te ponés a pensar, ya no quedan ni espacio para los CD en los autos. Las computadoras ya no tienen compacteras y el teléfono lo tiene todo.
Yo, en casa, tengo un mueble lleno de DVD, CD y vinilos. Cosas que parece que ya no se usan porque todos es on-demand.
-El recorrido del artista también es otro. Antes dependías de los medios de comunicación para transmitir tu arte, pero ahora necesitás que te busquen para escucharte...
-Las herramientas van cambiando y es la ambigüedad de la Humanidad.
Hay herramientas que favorecen a la comodidad, pero que sacan puestos de trabajo... hay profesiones que en todo esto han desaparecido. Hoy todos saben escribir a máquina, por ejemplo, son dactilógrafos. O hay una aplicación en el celular que te hace las traducciones en 30 segundos.
Creo que hay que ir adaptándose a las nuevas reglas del juego sin cambiar el lenguaje, que siga siendo honesto. Eso sí, seguro hay que ir adoptando las nuevas modalidades siempre.
Los chicos hoy tienen dos palabras: “Viralidad” y “globalidad”. Esas son tus posibilidades y también tu problema, porque también millones de chicos van a sacar canciones todos los días. Así, sacás una canción y tenés que competir con cientos que también publicaron ese día y tratar de ocupar un lugar y generar un grupo que te siga a lo largo del tiempo.
Con más de 40 años de vida artística, pienso que si tenés los elementos necesarios es probable que te sostengas. Hay chicos que hoy son globales, como María Becerra o Lali Espósito, quien particularmente tiene una historia de preparación.
-De igual manera vos compartiste canciones con muchos de ellos como L-Gante o Rusherking...
-Estamos para eso, para abrir caminos como alguien lo hizo con nosotros.
Yo tuve a León Giego o a Gustavo Santaolalla y a Sandra Mihanovich, Mercedes Sosa o Armando Manzanero. En el camino conocí a Carlos Santana, Celine Dion y demás, pero siempre hay alguien que te da una mano.
También tuve un amigo pianista que me pasó un trabajo que yo le pasé a Andrés Calamaro, el de Los Abuelos de la Nada.
-También marca una apertura de tu parte. Hay generaciones a la que lo nuevo no le parece música y siempre se quedan con lo de antaño.
-Y, había gente a la que Sandro le parecía “grasa” y luego fue un ícono, tal como Cacho Castaña.
Yo no tengo prejuicios y por eso me fui haciendo un camino en mi carrera artística, es lo que me llevó a trabajar para Disney, con rock, con folclore o artistas de música electrónica. Soy muy abierto, siempre.
-¿Qué sentís con respecto al cariño de la gente?; cada canción tuya arrastra una anécdota...
-La popularidad es un premio que te da la gente. La industria tal vez te lo celebre, pero el premio siempre te lo da la gente, el pueblo que se te acerca en la calle y sabe que pueden pedirte una foto o contándote una anécdota. Eso, después de tantos años, es un privilegio.
