María Teresa Andruetto en su reciente paso por Villa María

“Las conciencias pueden ser seducidas para la destrucción”

Durante el conversatorio que se desarrolló en la Medioteca, en el marco de la Semana de la Lectura, la escritora estuvo acompañada por el poeta Marcelo Dughetti
miércoles, 21 de junio de 2023 · 08:30

El hall central de la Biblioteca y Medioteca Municipal y Popular Mariano Moreno está repleto. Son las 4 de la tarde de un jueves soleado, caluroso para junio -27 grados-, y el poeta villamariense Marcelo Dughetti, desde el escenario, señala la imagen que se proyecta en una pantalla: la de un chico -que tiene 14 años, pero parece de menos-, quizás en una biblioteca.

Dughetti le pregunta al público qué ve: ¿dónde está ese chico?, ¿es una biblioteca de la Argentina, de Villa María? Hay respuestas, pocas: coinciden en que sí, podría ser un chico en una biblioteca del país.

El chico se llama Amjad y la fotografía, de 2016, lo muestra cuando era bibliotecario adjunto de esa biblioteca subterránea de Siria que se construyó con los libros que la gente, entre la que había niños que esquivaban francotiradores, buscaba en edificios derrumbados.

La biblioteca ya no existe: desapareció tras un bombardeo.

“Pero, ¿y qué buscan nuestros niños en sus libros?” es el título de una conferencia que ofreció la antropóloga francesa Michèle Petit y Dughetti se aferra a lo que ella dice en ese texto: que incluso en contextos “enloquecidos y vertiginosos” hay que “tratar de vivir, de producir algún sentido y transmitirle a las generaciones venideras algo de lo que asirse”.

Lo que está sucediendo ahora, esta tarde, es un conversatorio denominado “Mientras el lobo no está: mediaciones de la lectura en tiempos revueltos” y Dughetti con su relato introduce -instala- un silencio nuevo en esta sala: prepara el terreno para que ella, cabralense de 69 años, pelo entrecano, blusa negra y pantalón rojo, comience con la palabra “comprensión”.

“La razón de la escritura y de la lectura es intentar comprender algo”, dice la escritora María Teresa Andruetto y habla de aquello que ya hablaba el italiano Primo Levi: dice que si solucionar las cosas a veces no nos está permitido, comprender si es importante, porque lo que ha sido destruido puede volver a destruirse y lo que se perdió puede volver a perderse.

Hay una razón y la dice:?“Las conciencias pueden ser seducidas para la destrucción”.

La inclusión, un aprendizaje

La lectura, plantea Andruetto, es inclusiva, porque “cuando se escribe en narrativa se cede un punto de vista”. Entonces, el lector “entra” a través de ese punto de vista a otro género, a otro siglo, a otra condición social. Se pone, así, en la piel de otro.

La escritora lo dice con una claridad deliciosa: se trata de un “aprendizaje ficcional de la inclusión”.

 

La fisura, necesaria para escribir

“¿Quién soy?, relatos sobre identidad, nietos y reencuentros” es un libro que Andruetto escribió -junto con otros tres autores y cuatro ilustradores- sobre hijos de desaparecidos “no tan conocidos”.

Ella eligió contar las historias de Marcelo?Ruiz Dameri. Se comprometió a hacerlo porque tiene afinidad con la causa y eso, precisamente, se convirtió en el “principal problema”.

“Tenía demasiado acuerdo ideológico con el proyecto y para escribir no es bueno tener certezas”, comenta ella, que siempre parte de personajes que no tienen total seguridad sobre las cosas, que tienen confusiones. Y añade:?“Lo que me interesa es no ir a buscar una verdad previa, sino descubrir el pensamiento de alguien, ponerme en una situación hipotética y ver qué pasa.?Yo no quiero saber adónde voy”.

 

La no domesticación en la vida

Andruetto remarca que hay que “leer e intentar vivir de manera no domesticada”.?Y?lo explica de manera sencilla: hay que hacerse preguntas, hay que pelear contra la pereza intelectual; no hay que recibir acríticamente. Así, la cabralense destaca que ello es fundamental, sobre todo, en el ejercicio de la docencia, a la que describe como una tarea de “mucha responsabilidad”.

La docencia, comenta, es un “espacio privilegiado de transmisión” y subraya que “nunca se aprende tanto como cuando se enseña”.

 

“Un despropósito”

Por ejemplo: hace no tanto se habló de reeditar los libros de James Bond sin referencias raciales “ofensivas”.

Andruetto considera que es “un despropósito” que se avance en este tipo de decisiones y plantea que si se “lavara” lo pasado no habría modo de saber cómo se pensó en esos tiempos. Inclusive, con cierta ironía, junto con?Dughetti se ríen de lo que podría suceder con las letras del tango, a partir de la cuestión patriarcal y machista.

En este sentido, la autora sí asegura que lo interesante, en todo caso, es discutir con ciertos textos: que eso que se escribió sirva como detonador de conversaciones sobre asuntos contemporáneos.

Hacia las 5 de la tarde,?Dughetti permite que el público pregunte. Una mujer levanta la mano y solo le agradece a Andruetto por estar. Otra, en cambio, le pregunta sobre los talleres literarios que dictó hasta 2007 y Andruetto cuenta que llegó a tener siete grupos semanales para afrontar los gastos y así la charla fluye y ella, con generosidad, habla hasta de algunos secretos de la escritura.

Y, mientras lo hace, hay un nuevo silencio entre todos los que la oyen: un silencio que nadie quiere romper.

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