Festival Nacional del Cuarteto - Balance de la primera edición
Gracias por venir
Luces y sombras que dejó un certamen que se proyecta para todo el paísYa habían pasado el Kesito Pavón y Eugenia “la Muela” Quevedo con todo su descontrol. Ellos encabezan La Banda de Carlitos (conocida popularmente como la LBC). En el camino dejaron risas, chistes, folclore, cumbias y hasta el grito de “¡Helados!”, en referencia a las prendas blancas que vistió Pavón, diseñadas por la joven cantante oriunda de San Luis (hablamos de La Muela). Hacía poco más de una década que la LBC no decía presente en tal escenario.
La última velada del primer Festival Nacional de Cuarteto estaba atravesando la medianoche y el domingo casi se volvía lunes. Magui Olave -con toda la fuerza que la viene caracterizando- subió a las 23.30 al Anfiteatro Municipal con “Justo a tiempo” -canción que le da nombre a su último material - y “Dueles”.
Le siguieron “999”, “Señor amante”, “Vivir así es morir de amor”, “Fue culpa de los dos”, “Culpable” y “La Bachata” de Manuel Turizo.
En el medio, Magui también se dio el gusto de invitar a Euge Quevedo a compartir escenario y una canción: “No me restes”.
Enérgica y con un sonido bien marcado, una de las artistas del momento dejó su huella nuevamente en el escenario. Es que había estado hace pocos meses en los tradicionales lunes cuarteteros del Festival Internacional de Peñas.
En la zona de vestuario se destacó la presencia de dos millonarios: los jugadores de fútbol Matías Suárez, su esposo, junto al uruguayo Nicolás de La Cruz -que hace pocas horas le había marcado el gol de la victoria a Defensa y Justicia-.
Intriga
Cuando ya era lunes, Jean Carlos, el Rey del Mambo, llegó para hacer de las suyas con los clásicos de siempre. El artista, siempre vigente, expuso su clase y su voz en un escenario donde predominó el negro -también en sus prendas- y un soundtrack de Michael Jackson. Se entiende su paleta de colores, ya que “el negro pega con to’” como dice una de sus canciones de la década del dos mil.
Es importante mencionar que en las redes poco se vio del dominicano -y menos en el streaming- oficial de Universo Jiménez (organizador del evento): “La transmisión se ve interrumpida atento a que el artista no ha autorizado la difusión de su actuación”, afianzaron.


Que siga
“Estaba esperando el sorteo para irme a dormir”, dijo Ayrton, que subió contento al escenario luego de haber ganado la motocicleta de 125 cc que se sorteaba.
Ya en lo profundo de la noche, los hermanos Ninci, conocidos como Monada, llegaron al escenario. Su apertura se dio con un homenaje al cuarteto: la nostálgica melodía de “Los Camioneros”, de Ariel Ferrari, hizo punta. Tal pieza fue enganchada con otras clásicas de la época dorada del tunga-tunga cordobés tales como “Don Goyo” (Carlitos Rolán), “Quién se ha tomado todo el vino” y “La gaita del lobizón” (la Mona).
Los hermanos Juanito (voz y saxo), Agustín (batería y voz) y Lucas (piano y voz), interpretaron “Fumar”; “Te juro que me voy” y “Anesteciao” para levantar su telón.
Los jóvenes artistas, que hace poco estuvieron en el entretiempo del partido de básquet que disputó Ameghino en el Salón de los Deportes, entonaron “La pastilla” y también varios clásicos de sus nueve años de trayectoria. Hablamos de “El muro”, “Mañana sin vos” y le hicieron espacio a “Revolución”, último material discográfico de una nueva expresión cuartetera donde comenzaron a predominar las guitarras eléctricas.
“Luna en capricornio”, “Tu jardín con enanitos” de Enrique, “Anti-amor” y “Bella Ciao” marcaron la despedida.
La tercera
La mesa estaba servida -nadie se movía- y a las 4.30 llegó el Wacho. Damián Córdoba -notablemente difónico- lo dio todo y apuntaló el festival: “Este es el puntapié inicial para el despliegue del festival por todo el país”. Tal expresión, palabras más, palabras menos, también la expresó en las tablas.
“Hacía dos años que no venía, hoy (por ayer) estamos acá… la tercera es la vencida”, explicitó en referencia al Anfiteatro.
“Dile que yo”, “Me cagaste la vida” y “Háblame de ti” fueron las primeras canciones elegidas por el Fenómeno. Sonriente y con un vaso en la cabeza también entonó “Como la flor”, “Te quise olvidar” y “El mismo aire”. A esa hora la fiesta era total: entre los brazos en el aire se vislumbraba un par de muletas también, como si fueran banderas. Los “eco vasos” (comercializados por 200 pesos) y las cajas arremangadas del vino Mandamás (blanco o tinto) ya estaban por todas partes.
Con “Te quise olvidar”, Damián recordó a su padre en una fecha muy particular, ya que fue su progenitor (Héctor “Coco” Córdoba) uno de los principales impulsores de su carrera artística.
Con “Te quiero” llegó su clásica intervención en el anfi: se subió a la zona superior.
El epílogo fue con “Fuego de noche, nieve de día”, “Mi soledad y yo” y “Te pido que la dejes”.
Solo quedó espacio para que el cantante invitara a bailar a una bombera. “Te perdiste mi amor” y “Te pido que la dejes” sonaron mientras el cantante destapaba un champán y brindaba.
Ya eran más de las 5 de la madrugada y con “Algarabía” se bajó el telón de un festival que tuvo un viernes con poca convocatoria, un sábado explotado con Carlos “la Mona” Jiménez como número excluyente y un domingo donde el anfiteatro tardó, pero dejó un buen semblante.
Con muchas entradas de cortesía entregadas, reventa en la zona de boleterías y un flujo lento en cuanto a asistencias, solo el tiempo dirá si este evento fue fundante o si, por momentos, el Anfiteatro fue una aspiración lejana a la realidad en medio de un fin de semana largo, con bolsillos pálidos, crisis económica, Día del Padre y ola polar de por medio.
Asimismo, y tal como compartió la pantalla Led ubicada al momento de la actuación de Damián Córdoba: gracias por venir. Siempre se celebra la apuesta de eventos y a volver a Villa María, lo que es, una ciudad referente en la música que siempre le abrió las puertas al tunga-tunga.
