Programa “Mis primeros libros”

Más de 450 bebés ya son socios de la Biblioteca

A poco más de seis meses de la puesta en marcha de la iniciativa

A principios de septiembre de 2022, desde la Biblioteca y Medioteca Municipal y Popular Mariano se lanzó el programa “Mis primeros libros”. La directora del espacio cultural ubicado en Sabattini 40, Anabella Gill, contó que hasta el momento son 471 los bebés que han recibido el carnet de socios: a 263 se les entregó en 2022; y a 208, en lo que va del 2023.

La iniciativa, una política pública municipal, tiene como objetivo promover la lectura. Y, en este sentido, la funcionaria recordó que la idea se originó hace casi veinte años. Al respecto, mencionó que, con la inauguración de la Medioteca en 2007, aquella idea empezó a tomar forma: el sector infantil se adaptó como “Bebeteca”.

“Se pensaba en un proyecto donde combinar la entrega del DNI con el carnet de la biblioteca”, rememoró.

Ese sueño se cumplió y funciona de este modo: además de la Medioteca, intervienen el Registro Civil y los vacunatorios de la Asistencia Pública y los Centros de Atención Primaria de la Salud (CAPS) como pilares para la implementación y el alcance de la propuesta.

Cuando nace un niño, se lo inscribe en el Registro y, desde allí, comunican a la Medioteca que sus padres aceptaron que participe del programa. En ese momento, se le hace el carnet de socio, en el que se detalla su domicilio para que el “Bibliomóvil” (en el que trabajan Natalia Tabares y Ayrton Ciani) les acerque su primer libro. El resto del material, aclaró Gill, se completa cuando los pequeños van a vacunarse, y eso sucede el segundo, el tercer, el cuarto, el quinto y el sexto mes. Al año se le entrega un rompecabezas; y en el mes 15, un nuevo libro.

Los títulos que obtiene cada niño son los siguientes: “Concierto en taza”, de Faby Pavela; “Se me antoja”, de Álvarez Rivera/Pavela; “El llamado”, de Flor Kaneshiro; “¿Vamos para allá?”, de Prado/Camezzana; “La casa azul”, de Edith Vera; “De campamento”, de Constanza Zerbos y “Las dos naranjas”, también de Vera.

Con relación a la obra de Edith Vera, Gill expresó: “Estamos garantizando que libros que hace dos años estaban completamente agotados, de los que solamente teníamos primeras ediciones y a los que era re-difícil acceder, salvo por la Biblioteca y algunas personas allegadas a Edith, hoy ya sean de acceso público”. E insistió: “Esto garantiza la promoción de nuestros autores locales”.

“Eduvim tuvo a cargo de la selección e impresión del material”, subrayó la responsable de la Medioteca y agregó que la colección se editó completamente en la Universidad Nacional de Villa María (UNVM).?Asimismo, resaltó que el trabajo no hubiera sido posible sin la financiación de la Unión Europea: el monto de los libros al que acceden los niños, al valor de hoy, se encuentra entre los 20 y 25 mil pesos. Al respecto, ella precisó que el presupuesto permitirá que el programa se extienda, en un principio, a lo largo de dos años.

Las dos primeras obras que reciben los chicos, recalcó Gill, cuentan con código QR para que, en caso de que las familias sean analfabetas, lo puedan reproducir (a través de YouTube se oye el texto, cantado).

Otro dato que se pudo conocer es que el programa ha impactado con mayor vehemencia en los barrios Nicolás Avellaneda y San Martín.

 

La importancia del carnet

En otro plano, la titular de la Medioteca afirmó que el carnet habilita el préstamo y, de esta forma, genera una vinculación que es “para el resto de la vida”. Sin embargo, en este punto, hizo hincapié en que, para que tenga sentido poseer el plástico, se debe continuar con los programas de promoción de la lectura. Como ejemplo, señaló que a finales de febrero hicieron un espectáculo llamado “Apapachaditos… un arrullo de juegos”, una obra de teatro a cargo del grupo Abriendo Rondas. En ese momento, contó Gill, había 420 bebés que ya estaban con carnet. Se los invitó a todos y participaron aproximadamente 50 familias. En esta dirección, manifestó que, sin el acompañamiento del entorno, esta iniciativa pierde fuerza. “Pero tenemos ventaja de tener trece guarderías municipales con las que en breve empezaremos con el programa 'Lagartija lectora'”, apuntó, y dijo que cada una de estas políticas que posibilitan que se cumplan con objetivos relacionados con “estimular la inteligencia y desarrollar el lenguaje y la sociabilidad”.

Así, Gill se mostró convencida y con certeza aseguró que todas estas labores tendrán, en unos cinco años, un “impacto generacional”. Y, para terminar, se refirió al orgullo que le genera que esto se registre en vísperas de los 80 años de la Biblioteca y manifestó el deseo de que estos bebés, cuando el espacio cumpla el centenario, sean quienes la mantengan viva.

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