El músico había visitado la ciudad con Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota en 1998
Skay y los Fakires ofrecieron un cóctel exquisito en Mundo Rojo
Más de 1.500 personas disfrutaron del espectáculo en el que se recorrieron éxitos ricoteros, entre otras canciones. Hubo no solo público local, sino también rosarinos, porteños y bonaerensesHubo villamarienses y villlanovenses, pero también rosarinos, porteños, bonaerenses y de otros tantos lugares. Inclusive, hubo tantos que llegaron del norte del país.
Y la respuesta, quizá, no sea demasiado compleja: este hombre, nacido como Eduardo Federico Beilinson en La Plata y conocido como “Skay Beilinson”, es de todos, de esa multitud que aterrizó durante la noche de este sábado en Mundo Rojo junto a su grupo Los Fakires.

Se estima, entonces, que el espacio ubicado en avenida Perón 1470 concentró a unas 1.800 personas que disfrutaron al guitarrista, cantante y compositor, quien recorrió no solo su último material discográfico (Espejismos, 2023), sino que también tocó para el deleite del público éxitos que forman parte, ya, de la memoria colectiva.
Acompañado por Claudio Quartero en bajo, Joaquín Rosson como segunda guitarra y Leandro Sánchez en batería, el show comenzó con “Lluvia sobre Bagdad”, tema al que le siguieron “Nuestro amo juega al esclavo”, “El pibe de los astilleros” (con estas dos canciones el público se envalentonó), “Tren a Katmandú”, “El ojo testigo”, “Aplausos en el cosmos”, “Aves migratorias”, “El Golem de Paternal”, “Plumas de cóndor al viento” y “Todo un palo”.
De este modo, concluyó la primera parte del espectáculo y tras un intervalo, la banda reinició con “Presagio” y continuó con “La trama invisible”, “Tam-Tam” y “Yo Soy la máquina”.
Fue en ese instante que nadie imaginó lo que vendría cuando sonaron los acordes que prepararon el terreno para esos versos que dicen: “En este film velado en blanca noche/ El hijo tenaz de tu enemigo”. Así, por supuesto, “Jijiji”, produjo lo que produce siempre que se escucha: un cóctel exquisito para todos y para todas los que forman parte de este ritual, desde Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota.
“Oda a la sin nombre”, “¡Corre, corre, corre!”, “Flores secas”, “Lejos de casa”, “Astrolabio” fueron los temas que se escucharon después para terminar con “La Parabellum del buen psicópata”.
Beilinson, durante la actuación, recordó cuando vino a la ciudad hace veinticinco años, en mayo de 1998, y se mostró contento de haber regresado a Villa María.
