Hubo música, danza, literatura... - El clima acompañó con una temperatura de casi 30°
El Manifiesto Cultural convocó a una multitud
Desde la siesta y hasta el atardecer, grupos de amigos y familias se encontraron en la costanera para disfrutar de una enorme diversidad de propuestas artísticas“Tenemos que estar acá hasta el 22 de octubre haciendo el aguante”, dijo Laura Ortiz, una de las payasas que integra Las Pérez Correa y que ayer se encargó de conducir el Manifiesto Cultural.
Eran poco más de las 16.30, ya habían pasado casi dos horas desde el inicio de la actividad y de a poco la costanera, entre calles Buenos Aires y Santa Fe, comenzaba a colmarse por chicos, jóvenes, adultos y familias que llegaban para hacerse un lugar en reposeras, en las veredas o sencillamente en el suelo, sobre mantas.
Bajo un cielo despejado, un viento molesto de ratos y una temperatura que rozó los treinta grados, Matías Flores, de Cuerda y Cuero, fue uno de los artistas que se subió al escenario para interpretar, con un muy buen acompañamiento del público, aquella canción que dice “Si me preguntan cuál es/ la niña que yo más quiero/ es cordobesa y nació/ a orillas del Río Tercero” y aquella otra chacarera que entre sus estrofas tiene versos como estos: “Soy el olvidao/ El mismo que un día/ Se puso de pie/ Tragando tierra y saliva/ Camino hacia el sol/ Para curar las heridas”.
“Aguante la educación gratuita, libre”, gritó Flores tras concluir con su actuación y hubo aplausos de todos los presentes. Es que el lema de la propuesta fue concretamente ese: “La cultura se celebra. La educación pública se defiende”.
Después se realizó una clase abierta de música popular, encabezada por Germán Macía, referente de la Academia Danza Passion. “Estamos todos en la misma lucha”, sostuvo y bajó del escenario para bailar al lado de la gente que se sumó a sus coreografías. En este sentido, bailaron temas como “La morocha”, de Luck Ra, y “La cola”, de Los Palmeras.
Mientras, la gente mateaba por todas partes y los vendedores ofrecían praliné, pururú, algodón de azúcar, pan con chicharrón, pan casero, alfajores, donas... Otros, por su lado, optaban por los foodtrucks y elegían choripanes, hamburguesas y papas fritas con gaseosa.
“Cuidemos nuestros espacios de cultura”, destacó Ortiz, y así continuó la grilla con una intervención del Teatro de Herejes: hicieron una performance con una tela roja que, posteriormente, extendieron sobre la multitud que ya se había concentrado en la costanera y la hicieron flamear.
La literatura también tuvo su lugar con la intervención del escritor Normand Argarate, quien sostuvo: “Estamos valorando la cultura, el arte”. De esta forma, resaltó que Villa María tiene una “larga tradición” en este plano y reivindicó a la poeta Edith Vera con esos versos inolvidables: “Que tenga el oído atento a la injusticia/ Que no tenga los ojos cerrados ante el horror”.
Después fue el turno de Omar Eduardo Alves, quien compartió con el público una lectura para seguir reforzando la importancia de esta disciplina, entre las otras tantísimas que se pudieron disfrutar desde las primeras horas de la siesta hasta pasadas las 20.
La música regresó con la DJ Natalia Talche que, apenas reprodujo tangos, levantó a varios hombres y mujeres que se encontraban en el sector y que bailaron cuerpo con cuerpo durante un buen rato.
“Gracias por apostar a este encuentro. Esta es nuestra forma de hacerlo. Es eterno como el fuego que llevamos dentro”, mencionó la payasa de Las Pérez Correa y, así, llegó una instancia de jazz de la mano de Celina Luna, quien estuvo acompañada por un guitarrista.
Entretanto, los interesados en estampar su ropa pudieron hacerlo, en un espacio destinado a ese fin, con frases como “Somos parte de lo que está pasando”, “La función del arte es luchar contra la obligación” (frase del pintor y escultor italiano Amedeo Modigliani) y “El arte es liberación, disfrute, reflexión y pensamiento”.
Llegó el atardecer, entonces, con más intervenciones, como las de Mariquita Cuentacuentos y Miguel Bazán, mientras la costanera seguía reuniendo a más y más personas que creen en ello que repiten desde hace días: “La cultura se celebra porque es reflejo de nuestra identidad y porque a través de ella misma nos manifestamos. La educación pública se defiende porque trabajamos mucho para estar donde estamos y no podemos retroceder. Se defiende porque la lucha sigue”.
