Cine en el Chalet Hereje - Para niños, adolescentes, jóvenes y adultos

El animé, un género con público

Diego Carriazo se define como fanático de la animación. Él, hace algunos meses, comenzó con un ciclo en el Chalet Hereje y, al respecto, contó cuál es la respuesta por parte de los expectadores
martes, 17 de enero de 2023 · 07:50

Diego Carriazo, un villamariense de 40 años, técnico en artes visuales egresado de la Escuela de Bellas Artes Emiliano Gómez Clara, en noviembre del año pasado comenzó con un ciclo de cine llamado “Animatos”, en el Chalet Hereje.

Hay, si se quiere, un comienzo: era un niño y, como la mayoría, miraba “dibujitos”. Luego, en el secundario, conoció gente con la que descubrió aquello que, en ese momento, marcó un antes y un después: en un videoclub alquiló la película de animé posapocalíptica “Akira”, del director Katsuhiro Otomo (estrenada en 1988 en Japón). La vio, contó, como cinco veces: durante la noche, a la madrugada, de día, a la siesta. La retrocedía y volvía a mirarla.

El filme, que ha recibido muchos reconocimientos, ya es considerado “de culto”. En este sentido, Carriazo dijo: “A nivel cinematográfico es excelente. Está hecho a mano con filminas, como antes: no con la tecnología de ahora”. En aquella época no la entendió: sin embargo, quedó “alucinado con la estética”.

Pasaron los años y la miró de nuevo: esta vez la comprendió y pudo ver más allá de las imágenes: pudo enfocarse en la historia, pudo empaparse de esa cultura tan lejana.

En la infancia y la adolescente, entonces, eso que quizá quedó latiendo en alguna parte, ahora, lo llevó a compartir su experiencia -las películas que vio- con niños y adolescentes y jóvenes y adultos. A mostrar eso que tanto lo atrajo: la originalidad de las representaciones, la complejidad técnica, el concepto de las historias, todo eso que hoy forma parte de su videoteca, conformada no solo por este género, sino también por cine norteamericano y francés.

 

Del “anima”

Le costó encontrar un nombre para el ciclo, pero lo encontró. La esencia de “Animatos”, como “animé”, está en el latín “anima”, que significa alma.

“Soy fanático del animé o, más que del animé, de la animación. No quiero decir animé porque si no hablamos puntualmente de lo japonés”, sostuvo.

Y contó cómo surgió la propuesta que le acercó a los integrantes del Chalet Hereje. Él recordaba que, una vez, fue a ver una obra de teatro y vio un proyector. Lo primero que se le vino a la mente fue, de inmediato, la palabra cine.

Pensó, por tanto, que era una buena idea ofrecer algo distinto a, por ejemplo, lo que se puede ver en espacios como “el INCAA y Cine Sud”. Y, con cierta nostalgia, habló de los años en los que él era un joven y había en la ciudad “núcleos culturales pequeños” como el cineclub Sarmiento.

Destacó, en este punto, que “los chicos del Chalet se manejan de manera independiente”. Fue así que apostó a esta idea y, a muy poco de presentarla, largó con los ciclos.

 

“Muy buena respuesta”

Con respecto a lo que advirtió desde el inicio de las proyecciones, señaló que hubo una “muy buena respuesta” y que la mayor parte de quienes participan son jóvenes “de las nuevas generaciones”.

Durante estos meses, los filmes que se exhibieron fueron de los 80 y 90 y tuvieron “un hilo conductor”. Carriazo mencionó que conversó con el público y se sorprendió porque la mayoría no las había visto, a pesar de ser fanáticos de la animación. Y se sorprendió, principalmente, porque a diferencia de lo que ocurría tiempo atrás, actualmente está Internet, a la que describió como “la nueva biblioteca”.

De todos modos, fue justamente esto lo que lo hizo sentirse bien: el hecho de que los chicos y chicas se encontraran con películas que desconocían en “una casona antigua, en un ático muy hermoso”.

El viernes pasado se proyectó Tekkon Kinkreet para adolescentes y adultos. El sábado, en tanto, se pasó para niños Wolf Walker.

Sobre lo que sucedió con los más pequeños, contó que la mayoría fueron mujeres y que estuvieron “alucinadas, desatadas”. Y comentó que las llevó a recorrer todo el lugar, lo que las entusiasmó aún más.

En este plano, además, agradeció a los miembros del Chalet y habló sobre la situación que están atravesando, ya que está a la venta. Al respecto, dijo que en caso de que se vendiera, es interesante pensar que, tal vez, en varios niños quede el recuerdo de haber vivido la experiencia del cine en un inmueble de tales características.

 

El escenario villamariense

El técnico en artes visuales mencionó que en Villa María hay una “subcultura de lo otaku, de la animación”. En esta dirección destacó que incluso se lee manga (historietas).

Sin embargo, aclaró que son minoría, que “es difícil” encontrar a este público e hizo énfasis en que, igualmente, es importante que “haya diversidad”.

 

Lo próximo

Para terminar, apuntó que en los próximos encuentros (que ahora serán los jueves y sábados), se incorporarán películas de este género, pero españolas y francesas.

Los jueves 19 y 24 se proyectarán “Redline” (2009, Japón) y “Mutafukaz” (2017, franco-japonesa), respectivamente. El sábado 21 y el 28, será el turno de “Song of the sea”?(2014, Irlanda-Francia) y “Nocturna” (2007, España).

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