Se desarrolló en el Salón Bomarraca y hubo, además de maquetas, bonsáis, álbumes de figuritas y billetes
El trabajo de la infinita paciencia
Finalizó la 24ª edición de la muestra de maquetismo estático y dinámico “Un mundo en miniatura” con un gran marco de público que se interesó por conocer las distintas propuestasEl trajín fue importante: hombres, mujeres, jóvenes y niños iban y venían por el Salón Bomarraca. Es que en el espacio, ubicado en calle Antonio Sobral 578, en el Centro sur de la ciudad, ayer se desarrolló la tercera y última jornada de la vigésima cuarta edición de la muestra de maquetismo estático y dinámico “Un mundo en miniatura”.
Como se adelantó en la edición de El Diario del 27 de agosto, hubo un stand especial en el que se les rindió homenaje a los veteranos de Malvinas, a 40 años del inicio de la guerra. En este sentido, allí se podían observar distintos tipos de aviones, tanques, camiones, un puñado de tierra de las islas donado por el sacerdote Fabián Gili y una colección del cabo principal Norberto Delfín Güizo, compuesta por una bandera argentina -entregada por la Armada Argentina a familiares, como homenaje al héroe fallecido en el hundimiento del ARA General Belgrano-, una gorra uniforme, también de la Armada, y una medalla.
Asimismo, había una portada del diario Noticias, con la fotografía de un soldado que dice: “Queríamos morir o vencer”. Otro de los títulos principales que se lee es el siguiente: “La Fuerza Aérea y la Armada seguirán fuera de la Junta”.
Por otra parte, en dos pantallas pequeñas se proyectaban videos. En una hablaba el veterano Rubén Otín y en la otra el intendente Martín Gill.

De todo
A lo largo y ancho del salón, la gente se tomó el tiempo para interesarse por las diferentes propuestas.
En esta dirección, se expusieron, además de maquetas, bonsáis, álbumes de figuritas, billetes, monedas, medallas, autos y hasta juguetes -como personajes de Star Wars y bolas de nieve-.
En otro sector también se pudo ver el submarino ARA San Juan, a escala, y réplicas en madera de armas, propiedad de Aldo Bertolini, de la Agrupación Maquetistas Villa María.
Apasionados
Entre los maquetistas, un hombre oriundo de Cañada de Gómez, Santa Fe, llamado Roberto Scheitlin y de 62 años, habló sobre su trabajo.
Él construye barcos dentro de botellas y, al respecto, contó que si bien no se sabe a ciencia cierta en qué momento comenzó este arte, la pieza más antigua es de 1784 y se encuentra en un museo situado al norte de Alemania.
“A mí de chico siempre me interesaron las aventuras, los piratas”, comentó. Y, en este punto, recordó que a los 12 años leyó en la revista “Patoruzito” que a Isidorito le habían regalado un barco dentro de una botella. Eso lo motivó y, por aquellos días, logró hacer su primera obra.
Después, con el tiempo, se perfeccionó.
Ahora, precisó, hace réplicas de barcos, a escala, de países como Alemania, Inglaterra, Italia y Perú.
Mencionó que no le gustan los barcos modernos ni los de guerra. Por el contrario, señaló, prefiere los antiguos, “con historia”. Sin embargo, aclaró que hizo un Ara Belgrano, por “lo emblemático”, y la Fragata Libertad, por ser “nuestro barco escuela”.
Además, destacó: “Son trabajos de infinita paciencia, de ingenio, de perseverancia”. Y, seguidamente, dijo que este es su hobby porque él es urólogo.
Por otra parte, Juan José Montechiani, un maquetista de 73 años oriundo de Las Parejas, Santa Fe, también habló sobre su oficio: en su caso, trabaja con fósforos.
“Hace por lo menos 48 años que empecé con esto, viendo en una caja de fósforos una maqueta de un rancho”, relató. Entonces, por aquella época, con unos veintitantos, se animó.
“Es un cable a tierra”, resaltó y mencionó que le gustan las artesanías: hace trabajos en torno y talla madera.
Luego, precisó que entre sus trabajos está el Cabildo, la Basílica de Nuestra Señora de Itatí y la Torre Eiffel.
Por último, remarcó que los próximos trabajos que concretará, y que ya se encuentran empezados, son la estación de trenes y de ómnibus de su localidad.
