Obra - Está previsto que las tareas terminen el 25 o 26 de junio

“Siento que las paredes dicen lo que está sucediendo en la ciudad”

Lo dijo el muralista Franco “Vato” Cervato, encargado de la intervención que se está realizando en el puente Juan Bautista Alberdi

Franco “Vato” Cervato, un cordobés de 27 años, no recuerda muy bien cómo fue que se enteró de la convocatoria para pintar los muros del puente Juan Bautista Alberdi. Cree que una colega se la envió y se acuerda que dudó en presentarse: pedían, entre otras cosas, varios diseños, memoria conceptual. Pasaron algunos días y terminó por decidirse: cuando tuvo unos días libres se sentó, armó el proyecto y lo mandó.

A mediados de mayo, desde la Secretaría de Educación, Cultura y Promoción de la Ciencia, a través del Museo Municipal de Bellas Artes Fernando Bonfiglioli, le avisaron que había ganado y que iba a poder hacer su trabajo en el sector de paso que corresponde a la avenida Libertador San Martín, en ambas manos, dos laterales, arcadas y otra intervención en la parte superior.

Un breve perfil

Vato, al que siempre le gustó el dibujo y que estudió Diseño Industrial -profesión que tiene, dijo, “una cuestión artística involucrada”- comenzó a pintar de grande, a los 21. “Mi primera pincelada fue en la pared directamente, en un taller que di en un colegio”, contó y recordó que iba con su mochila y pintaba en el barrio.

Después, indagó un poco en formatos más chicos, en cuadros, bastidores. Sin embargo, el muralismo, que fue lo primero que hizo, permaneció. Y permanece.

Luego, allá por 2014, empezó a formarse en cuestiones técnicas de pintura y dibujo: hizo talleres de manera particular y no tanto académica. El muralista Mex, nacido en Misiones pero radicado en Córdoba desde 2006, y el dibujante Lucas Aguirre fueron algunos de los artistas con los que se capacitó.

Por otro lado, añadió: “Siempre que veía a gente pintando, me llegaba, me sentaba atrás a observar cuando iba a festivales, hacía un recorrido por todos los murales”. E indicó que las plataformas virtuales como YouTube y las redes sociales como Instagram le permiten  continuar, de alguna manera, conociendo y formándose desde su casa.

 

El proceso

El, por lo general, hace fotos de las personas que después pinta. En este caso, como no sabía si iba a ganar, no tenía sentido que buscara un modelo, que hiciera una sesión y los diseños. Era mucho trabajo. Entonces, hizo los diseños con imágenes de Internet y cuando se enteró de que había quedado seleccionado, los reemplazó con fotografías suyas.

Por otra parte, para la convocatoria sabía que quería hacer algo vinculado con las flores. “Como el puente está en el Rosedal y todo acá está rodeado de flores, dije: 'Que sea lo más amigable con el entorno, con el contexto, que tenga que ver con el lugar donde está ubicado'”, dijo. Además, pensó en las flores por su poética, por el significado que se les suele dar culturalmente. “Lo ligué un poco con el amor. Como que muchas veces uno, para demostrar amor, regala flores”, comentó.

Las escenas, variadas, son cuatro: una es de “amor más pasional”, otra es de desamor, una representa un amor “más fraternal, más familiar” y la cuarta se corresponde con el amor propio. En este sentido, agregó: “Hay personas relacionadas con flores y están ligadas con el tema del amor”. En otro plano, hizo referencia a los colores y dijo que hay mucho fondo verde, azul y violeta. Las escenas (los personajes principalmente), por su lado, están compuestas por colores más cálidos.

Respecto del mural, sostuvo que lo que más le gusta es la visibilidad. “Es una obra que va a estar en la calle y expuesta a que cualquier persona la vea, interprete lo que sienta en el momento, y también expuesta a la intervención”, remarcó. En este punto, habló del desapego con la obra y dijo: “Sabés que cuando te fuiste puede que la borren, puede que la escriban arriba, puede que le hagan a una resignificación. Está expuesta a la calle y eso es algo que me gusta mucho”.

 

El arte urbano

Cuando habla de arte urbano, Cervato piensa en una clasificación “más amplia” que contempla a otras modalidades, además del muralismo. Entre ellas, remarcó, se encuentra, por ejemplo, el graffiti. “Para mí entra todo lo que sea pintar una pared en la calle, sea la expresión que sea, porque al final las técnicas van a ser muy similares, más allá de la intención que tenga la persona”, apuntó.

Posteriormente, destacó: “Siento que las paredes dicen lo que está sucediendo en la ciudad. Por ahí uno llega a una ciudad que no conoce y si te ponés a ver las paredes, lo que está escrito, las frases, los graffittis, te das cuenta lo que está pasando en el momento. Es una parte muy importante de la cultura”.

Finalmente, cerró: “No me parece que por ser una obra mía o de quien sea tenga que, de repente, ser cuidada y estar excluida y exenta de todas las manifestaciones sociales que haya. Me parece que es superválido y está muy bueno que quede inmersa en estas manifestaciones y que sea intervenida”.

 

Cierre

Resta decir que hace cuatro días comenzó a pintarse el mural y está previsto que se termine el 25 o 26 de junio, trabajando de seis a ocho horas diarias. Vato, que tiene más de 100 obras de este tipo hechas, cuenta con la ayuda de dos asistentes que le proveyó el Museo: se trata de Natalia Maldonado y de Melisa Marmo.

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