Día de los Museos - Lugares de encuentro, de intercambios
Sitios incomparables de descubrimiento
La fecha se estableció en 1977, en una Asamblea General en Moscú, para unificar las aspiraciones creativos y los esfuerzos de estas institucionesEscribe: Arq. Ana Elizabeth Ayassa
ESPECIAL
El 18 de mayo celebramos el Día Internacional de los Museos, que se estableció oficialmente en 1977 en una Asamblea General del Consejo?Internacional de Museos?(ICOM) en Moscú (Rusia), con el objetivo de unificar más las aspiraciones creativas y los esfuerzos de los museos y llamar la atención del público mundial sobre su actividad.
Los museos tienen el poder de transformar el mundo que nos rodea. Como lugares incomparables de descubrimiento, nos enseñan nuestro pasado y abren nuestras mentes a nuevas ideas, dos pasos esenciales para construir un futuro mejor (ICOM 2022).
¿Conocemos algún museo, de la ciudad o del mundo?
En la cátedra de Historia de la Arquitectura como docente en la Facultad de arquitectura de la UCC debía comparar los espacios y actividades de dos museos: el Museo provincial de Bellas Artes E. Caraffa de Córdoba y Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (MALBA). Luego de investigar y llegar a un diagnóstico de la arquitectura, descubrí que el espacio de los museos había cambiado. Y que los arquitectos, artistas y quienes gestionan el arte estaban frente a una de las grandes transformaciones en el uso del espacio de los museos. Nuevas sensaciones en las dinámicas y emocionantes exposiciones lúdicas, con objetos más distanciados, colgados desde grandes alturas, espacios luminosos, muros blancos, casi inmaculados. Provocaban a los visitantes con nuevas sensaciones en tamaño, color, forma y materiales.
Como institución, el museo se abrió en los 90 y pasó a ser un lugar de encuentro e intercambio, incluyendo a todos los habitantes de las ciudades, permitiendo el goce y atracción de objetos de distintas escalas.
Disfrutamos hoy museos de trenes, de espionaje, de juegos, del cuerpo humano, sumados a los de historia, del traje, de bellas artes, antropológico, arqueológico, de ciencias naturales, tecnológicos, de aviación, marítimos y navales, musicales, etcétera.
Los pasillos oscuros y salas vetustas y muertas fueron iluminadas para traer el pasado y sentirlo. Hacerlo propio. Despertar en cada persona, distintas y nuevas sensaciones de identidad, enraizamiento, alegría, magia, sueños, misterios y proyectos. Encuentros y nuevas relaciones generan vínculos mágicos en los museos. Una explosión interna de vida, capaz de producir hasta la unión de una grieta generada por habitantes de diferentes y opuestos ideales. El museo, tal como lo deseaba mi madre, era un lugar para dar y aprender nuestra historia, acervo y patrimonio común. El museo es un intermediario entre los variados objetos y quienes los observan, internalizando y difundiendo lo aprendido o simplemente gustándole internamente. Para comprender un país o ciudad, hay que visitar sus museos. Porque ahí el tiempo es más largo de lo que propone el recorrido virtual sentado en una notebook. Propuesta legítima para personas que no pueden trasladarse y visitarlo. Ese tiempo dedicado a observar y pensar, leer un folleto, comparar, logra en cada uno las habilidades propias de conocer y ser parte de la cultura. Que no nace con los gobiernos, sino con la gente del lugar.
Hablar de museo es hablar de obra, autor y tiempo. Y con esta nota deseo evocar y aplaudir en este aniversario de los museos a Cuqui Carballo de Ayassa, museóloga con Tecnicatura en Artes de la Universidad Nacional de Villa María?(UNVM), que difundió la cultura de esta ciudad a través de su trabajo en las artes, posibilitando a niños y jóvenes dar y compartir el conocimiento atrayendo con sus variadas colecciones de estampillas, cuadros, abanicos, muñecas, dedales, botellas de perfumes, objetos arqueológicos y regionales, que conservamos como acervo familiar.
Cuqui asistió al Congreso en el XI Internacional de la Federación Amigos de los Museos de 2002, en?Buenos Aires, conociendo a los participantes y sus ponencias de Alemania, Canadá, Grecia, Singapur, Noruega, Gran Bretaña, España, Chipre, Colombia, Estados Unidos, Italia, Argentina, Chile, Brasil, Paraguay, Uruguay, entre otros integrantes de la Federación de Amigos de los Museos. “No se puede querer lo que no se conoce”, decía.
Los aliento a involucrarse con los museos de la ciudad de Villa María, el trabajo de quienes lo sostienen es valioso y trascendente y los medios locales gráficos como El Diario permite también la difusión de la cultura. Como residentes debemos apostar a sostener nuestra identidad para mantener y reforzar la ciudad con historia.
