Comenzó a las 18 - Con una temperatura que superó los veinte grados, la jornada fue perfecta

Se festejó San Patricio con un impresionante marco de público

Se desarrolló en la Plaza de la Música y hubo un total de nueve stands que permitieron que la gente compre cervezas artesanales y deguste de diferentes propuestas gastronómicas.También hubo grupos musicales

El 17 de marzo se conmemora la muerte de San Patricio de Irlanda, misionero católico y patrón de toda la isla de Irlanda, ubicada al noroeste de la Europa continental. En Dublín, la capital de ese país, se desfila y se festeja durante cinco días.

Durante el sábado y ayer, en Villa María, se festejó San Patricio en la Plaza de la Música. Antes de hablar de esto, se puede recordar una cuestión: que en Argentina, la inmigración irlandesa y celta fue importante, que la quinta comunidad de irlandeses está acá, que unos dos millones de argentinos se reconocen con orígenes de aquel país.

Ahora sí: anoche, una gran cantidad de público acompañó la fiesta de San Patricio que se hizo en la ciudad, con entrada libre y gratuita. Desde las 18, horario en el que estaba previsto el inicio de la jornada, jóvenes, adultos y familias se acercaron a recorrer el sector, pero también a probar las diferentes cervezas artesanales y a degustar los platos que se ofrecían desde los distintos stands gastronómicos. En este sentido, cabe precisar que había un total de nueve puestos. Trabajadores de algunos de los stands destacaron que el sábado hubo mucha gente y que se vendió muy bien.

También hay que decir que este domingo hicieron casi treinta grados, lo que, de alguna manera, llevó a que villamarienses y villanovenses recorran no solo la zona de la Plaza de la Música, sino que también disfruten de toda la costanera, bajo un cielo absolutamente despejado.

 

También hubo mucha música

Por otra parte, también participaron algunas bandas que, con su música, proveyeron un condimento más para un atardecer al que parecía no faltarle nada. En esta dirección, tocaron el DJ Black Pérez, Paraíso Espontáneo, Catecos y Lunáticos Diamantes, ante un público que se sentó en las inmediaciones con cervezas, bandejas de papas fritas y, cabe agregar, una gran parte con termo y mate.

Puede decirse, también, que la fiesta no solo se concentró en el sector de la Plaza de la Música. Puede decirse, más bien, que ese era, inevitablemente, el destino: porque ya desde el sector del puente Perón, las personas comenzaban a caminar desde allí y algunos se ubicaban bajo los árboles con sus reposeras, pero otros avanzaban y se entretenían con los productos que vendían artesanos y otros comerciantes -había macetas, plantas, pulseras, mates, bandoleras, riñoneras, agendas, cuadernos, cuchillos, anillos, etcétera, etcétera-, y muchos seguían porque a metros nomás ya se oía la música del DJ que funcionaba como una invitación para tomarse algo, para comer algo, en las mesas que había en el sector, pero también en el césped, a orillas del lago, con amigos, en familia, con el sol que desaparecía, lento.

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